Al tratar de comprender y explicar la realidad, todos lo hacemos inevitablemente dentro de un paradigma, es decir, a partir de unos supuestos previos. Un «paradigma» es una especie de enfoque, modelo o patrón que se utiliza para aproximarnos al conocimiento de la realidad o a la actuación sobre ella. Son como marcos mentales que condicionan nuestra comprensión de la realidad.
Bajo la conciencia de especie ya no sólo se pertenece a una familia, a un linaje, a una comunidad, a una cultura, a una nación... Antes que todo se es parte de una especie biológica, dotada de una historia y necesitada de un futuro, y con una existencia ligada al resto de los seres vivos que integran el habitat planetario y, por supuesto, en íntima conexión con el planeta mismo.
Tendencias recientes más prominentes en la ciencia. Ascendemos a nuevos niveles al pasar del nivel físico al biológico al nivel de la mente consciente. Todos estos niveles están genéticamente relacionados y forman una serie evolutiva; y subyacente a todos ellos, subsiste una unidad fundamental que los une como miembros de una serie genética, como un universo en crecimiento, evolución y creatividad. Materia, vida y mente pueden ser solo diferentes etapas o niveles de la misma actividad en el mundo.
Hasta el presente gran parte de la evolución humana ha estado caracterizado por el estado de conciencia «egocentrado». Y en estos últimos tres millones de años hemos ido constituyendo y afianzando un «yo» separado, con su peculiar perspectiva del mundo. El viaje de nuestros tiempos va desde la conciencia focalizada en el «ego» al despertar de nuestra esencia personal profunda, el Alma. Ello implica el abrir el horizonte a una nueva manera de ver y entender el mundo, al ser humano y su propósito.
Según una burda analogía, el cerebro puede concebirse como un dúplex adosado de tres plantas cuya estructura está dividida por la mitad (hemisferio derecho/hemisferio izquierdo) y cuyas tres alturas (tronco encefálico, sistema límbico y neocórtex) se construyen una sobre otra, de abajo arriba. Ello ilustra la división del cerebro en tres capas en función de sus rasgos evolutivos. Principales áreas cerebrales y sus funciones.
La base de la evolución del ser humano está en la toma de conciencia de que tiene conciencia. La evolución personal pasa por la toma de conciencia de lo que eres, de lo que quieres ser y ponerte a trabajar en ello. Y eso requiere un trabajo interior. Cuando aprendes a tomar conciencia, el regalo es la libertad interior y la libertad te permite decidir qué hacer, cómo sentirte, qué pensar, qué emociones tienes que potenciar y qué emociones tienes que suprimir.
Las religiones nos han transmitido imágenes del mundo y han intentado describir esa realidad primera a la que en Occidente hemos dado el nombre de «Dios». Las religiones necesitan no sólo una reforma, sino una profunda transformación. El verdadero significado de las religiones se encuentra en la experiencia de esta realidad última que denominamos «Dios».