Debido a la amplia diversidad climática, la flora autóctona de México es extremadamente variada. El cactus, la yuca, el agave y el mezquite son abundantes en las zonas áridas del norte. La zona cálida posee una cobertura espesa con una inmensa variedad de plantas, que en algunas áreas forman densas selvas tropicales. Los árboles en estas zonas incluyen las maderas preciosas, así como cocoteros, árboles de hule o caucho, chicozapote, mameyes, ceibas, almendros o higueras. En las laderas de las montañas crecen encinos, pinos y abetos (oyameles). Existe vegetación ártica en las mayores elevaciones de México.


La fauna mexicana también varía de acuerdo a las zonas climáticas. En el norte se encuentran lobos y coyotes; en las zonas más altas del eje Neovolcánico transversal vive el teporingo o conejo de los volcanes, una especie endémica de México. Los bosques de las laderas de las montañas son habitados por ocelotes, jaguares, pecarís, venados y pumas. También hay una amplia variedad de reptiles, entre los que se encuentran tortugas, iguanas, víboras de cascabel y lagartos, así como aves y peces, que abundan a lo largo de las costas y en los estuarios de los ríos.