DOSSIER LAFORSA - 4
Las mujeres de los trabajadores de LAFORSA a la opinión publica
Nuestros maridos, trabajadores de LAFORSA, a los 63 días de huelga llevaron acabo un encierro en la iglesia Sta. Maria de Cornellá, encierro que decidieron vista la actitud de la empresa el día anterior aún donde se manifestó que 12 trabajadores no volverían a la fábrica ni aún ganando el juicio en Magistratura.
Tras ser expulsados repetidas veces de las cercanías de la fábrica y otros sitios y viendo la ineficacia de los organismos oficiales decidieron recluirse en el templo.
Al conocer nosotras su decisión nos acercamos a la iglesia con objeto de llevarles comida y darles ánimo, así como proporcionarles prendas de abrigo. Nuestra sorpresa fue inmensa, la policía impedía la entrada al templo, ya no solo a nosotras, sino a toda persona.
Después de hacer algunas gestiones con las autoridades, comprovamos que lo único que se intentaba era que el hambre y el frío los hiciera desistir de su actitud de encierro.
En ese momento decidimos ocupar sus puestos de la ciudad, todas nosotras ponernos sus chaquetillas de trabajo y todas juntas frente a la iglesia dimos ánimos a nuestros maridos. QUE NI EL HAMBRE NI EL FRIO OS VENZA. Al partir, el pueblo de Cornellá nos dio ánimos a nosotras para que nos mantuviéramos firmes en nuestra postura. Eran grandes los grupos de obreros y ciudadanos los que se nos acercaban, pero la policía, empleando sus "porras", nos hacían retroceder a todos.
Fue una larga noche para nosotras, pues en grupos pequeños (2 ó 3) conseguimos que llegaran hasta el templo, utilizando una cuerda desde la torre, algunos alimentos (las puertas estuvieron vigiladas toda la noche) el mismo sistema utilizamos para hacerles llegar alguna ropa y así pasamos la noche. El día 14 empezó con la misma táctica, pues solo un pequeño descanso y de nuevo fuimos a ocupar nuestros sitios junto a la iglesia, pero la policía nos expulsó sin más explicaciones.
Entonces decidimos ir al alcalde de la ciudad, para que nos diera una explicación, nos recibió el 1er. teniente de alcalde, el cual nos dijo que no "podía" hacer nada por nuestros maridos, pero si lo deseábamos podíamos permanecer en la plaza, pues dicha plaza, según él, era del pueblo, pero 5 minutos después volvimos a ser expulsadas por la policía.
Fuimos a la puerta de la fábrica a ocupar el puesto de nuestros maridos y así expresar nuestra repulsa a los causantes del conflicto y a los ESQUIROLES. Al regreso en manifestación hasta la plaza, volvimos a mostrar nuestro apoyo a nuestros maridos. Una cerrada ovación y el grito, "LAFORSA UNIDA JAMAS SERA VENCIDA" fue el testimonio.
Por la tarde explicamos a diversos trabajadores reunidos en sindicatos todo el problema, todos se solidarizaron con nosotras y así, a las 7 de la tarde, un millar largo de trabajadores nos acompañaron en manifestación pacífica hasta la plaza. La policía cargó contra nosotros, golpeando incluso a transeuntes. Hasta la policía municipal, en un "alarde de ciudadanía", envistió con el coche patrulla contra la masa, el resultado fue un atropello en una acera (pues el vehículo circulaba en zig-zag) del que resultó gravemente herido el enlace sindical de Soler Almirall, Rafael Rosas.
A la 1,30 de la madrugada del día 15 la policía desalojó a nuestros maridos del templo, algunas de nosotras aún estábamos junto a un gran número de ciudadanos, fue aplaudida calurosamente la salida del templo de nuestros maridos "escoltados" por la policía.
Cornellá 15/1/76