Las santas mujeres en el sepulcro
Coincidiendo con la resurrección de Cristo (en algunas obras se combinan ambas escenas) las Santas Mujeres se dirigen a la tumba de Cristo con la intención de embalsamar su cuerpo con aromas. Su preocupación por cómo abrir la pesada piedra que lo cierra se transforma en sorpresa al encontarlo abierto:
Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirlo. Muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, recién salido el sol. Pero decían entre sí: -- ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, aunque era muy grande.Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca, y se asustaron. Pero él les dijo: -- No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado. Ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde lo pusieron.
Marcos 16, 1-6
Por lo general la escena suele adoptar las mismas características que vemos en esta interpretación de Duccio: las tres Marías llegan al sepulcro portando los ungüentos, y lo encuentran vacio. Sobre él un ángel (el "joven sentado al lado derecho") les anuncia que Cristo ha resucitado. En algunos casos se incluye en la escena a los soldados romanos dormidos.