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En cerámica, se denomina cubierta al proceso final que tiene como objetivo
tapar el poro de la materia cerámica, dotándola de impermeabilidad y añadiéndole
belleza, dureza, resistencia a las inclemencias ambientales etc. Por lo tanto,
el principal objetivo de las cubiertas fue el harcer de las vasijas unos recipientes
impermeables aunque después, aprovecharon esta última fase, para añadir ornamentos
y cambiar a las piezas de aspecto. Cubierta es todo lo que cubre, aquello
que ponemos encima, y según las cualidades de la cubierta, taparemos o esconderemos
aquello que estamos cubrindo, según si éstas son transparentes u opacas. Por lo
tanto usaremos como cubiertas los barnices y esmaltes. Antes de seguir
adelante, hemos de aclarar estos dos términos que, en muchos casos, y en la mayoría
de los tratados cerámicos se confunden y se mezclan de manera arbitraria, a saber:
El barniz.conocido también como "vidriado" es un boro
silicato de plomo, es decir un compuesto de boro, sílice y plomo. El nombre de
"vidriado" le viene dado por su parecido físico (su transparencia) y químico sus
componentes con el verdadero vidrio. El esmalte.Al
igual que el barniz es un borosilicato de plomo al que se le añade estaño. El
óxido de estaño modifica el barniz y lo transforma en esmalte, confiriéndole la
propiedad de hacerlo blanco y opaco tras la cocción, aunque la blancura, se puede
transformar agregándole otros óxidos o sustancias pigmentarias. No obstante,
en la actualidad, todavía se siguen usando las piezas sin esmaltar aprovechando
su característica principal, la porosidad, sobre todo en recipientes para almacenamiento
y consumo de agua, ya que los "cacharros" usados para estos fines (botijos de
barro blanco, botijas, cántaros etc.), que están sin ningún tipo de cubierta,
su materia, mantiene el poro totalmente abierto por lo que, el agua contenida
en tales recipientes, tiende a salir al exterior, lo que hace que toda la superficie
del "cacharro", siempre esté húmeda. Por acción del calor o el aire, la humedad
tiende a evaporarse. El fenómeno de la evaporación produce una reducción de calor
de la masa total del continente y del contenido, por cuya razón, por mucho calor
que haga, el agua de estos recipientes, siempre se mantiene fresca. Y es por esto
que, en esos días de calor, es conveniente dejar estos recipientes, en las corrientes
de aire para favorecer la evaporación. | |
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