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  Cerámica: Taller I.
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"Cada maestrillo tiene su librillo" o lo que es lo mismo, cada artista tiene su forma de hacer y realizar sus obras. En este caso, la mía es ésta:
El principio es la idea. Algunas veces, cuando trato de transmitir un sentimiento, un estado de ánimo y tengo la idea suficientemente clara, empiezo a trabajar directamente sobre el barro, sin ningún apunte. La idea pasa del pensamiento al barro a través de las manos que moldean las pellas y placas de arcilla. Otras, cuando debo dar a la obra un significado predeterminado, hago un estudio de las posibilidades de la misma. Realizo algunos bocetos que plasmo en cualquier papel que tenga a mano, en este caso lo hice en un sobre.

Boceto Os presento a la pareja

Cuando el mural excede de unas medidas en las que no puedo controlar todas las variables de humedad, movilidad, ajustes, etc. es imprescindible dibujar un plano a escala de 1::1 del mural que se quiere crear, y, a partir de aquí, se van confeccionando las distintas piezas una a una o, como máximo, grupos de 4 o 5 placas, aquellas que tengan elementos comunes y que, posteriormente, se cortarán y separarán.

La obra que os presento es un pequeño mural de 6 piezas que ensamblan unas con otras sin que apenas se noten las uniones y se sujeta a la pared sin necesidad de pegamento o argamasa. Es una alegoría que representa la unión de dos vidas que van a fijar su hogar, residencia, en Tárrega (Lérida):

Primera plancha Segunda plancha, se insinúan unas caretas

ENLACE "PAGES-LLOSES".
Todo esto se plasma en el mural de la siguiente manera:
Las dos máscaras, "Prosopon" (persona), tienen un doble significado.
- Por un lado, representan la unión entre dos personas, asignando a cada una de ellas los papeles de espíritu femenino la una y, la otra, el masculino.
- Por otro, las máscaras, tienen el significado clásico de la antigua Grecia, cuando en el teatro, los actores, usaban éstas para representar los distintos personajes de la tragedia griega., "Prosopon"

Piezas de la base Se insinúa el telón

Con ello he querido concretar la ciudad donde fijan la residencia, ya que Tárrega es una le las ciudades de España que ha adquirido renombre gracias a la feria del teatro que todos los años celebra en sus calles.
El reloj es la medida del tiempo, el paso de la vida, donde lo importante no son las promesas si no los hechos cotidianos y, esto se refleja en el mural por la inscripción latina "RES NON VERBA" que significa, en una traducción un tanto libre: "Hechos no palabras". RES= cosas... hechos. NON= negación, no. VERBA= Palabras.

Comencé haciendo una placa o plancha de pasta de chamota de 6 milímetros de grosor, 34 centímetros de ancho por otros tantos de largo aproximadamente. Después, añadí las formas de un círculo, al que corté un poco por la parte inferior, y dejé insinuados unos prismas que salían de la izquierda del círculo. (Figura 1)
A continuación, hice otra placa de 1'5 cm de gruesa, 30 de ancha y otros tantos de alta que coloqué y ajuste a la anterior (Figura 2). Añadí unos macarrones para delimitar un tejado y, por medio de la técnica de la pella, modelé las máscaras, en una primera fase. Posteriormente, y una vez que estuvo hecho la totalidad del mural, se fueron puliendo todos los elementos.

La obra va cogiendo forma Éste es el reloj

El siguiente paso fue hacer las piezas de la base donde se recoge la inscripción "RES NON VERBA". En principio se hicieron de una sola pieza pero, antes de colocar las letras, la corté en dos partes aprovechando una de las líneas de fuga. Añadí, a cuatro centímetros de la parte superior de estas placas, un centímetro y medio de pasta aumentando, de este modo, su grosor y, rebajé hasta un centímetro la parte inferior de las mismas. (Figura 3)

A continuación agregué otra plancha de 2 centímetros de grosor por 20 centímetros de ancho, por 34 de largo, encajándola con todo el conjunto que tenía confeccionado. Pegué algunos macarrones y me quedó insinuado el telón del teatro (Figura 4).

Seguidamente recorté un círculo dejando un hueco donde debería encajar el reloj (Figura 5). A continuación confeccioné el reloj. De una placa de 6 milímetros de gruesa recorté un círculo de 12 centímetros de diámetro y le añadí una base con paredes desiguales, para que en el momento de encajar, en el sitio que había previsto, quedase con una inclinación que confluirá hacía las máscaras. (Figura 6)
Seguidamente pegué las letras y dibuje las líneas de fuga que delimitan las baldosas del suelo y dan profundidad al conjunto.

Ahora, hay que dejarla secar Separando las piezas

Ya tenía hecho el esbozo de lo que quería expresar. Ahora hacía falta retocar, resaltar, reforzar, pulir, vigorizar etc. todo el conjunto de la obra.
Como quiera que la pasta estaba demasiado húmeda para seguir trabajando, la dejé reposar hasta el día siguiente para que secase un poco, cogiese más cuerpo y no se pegase en las herramientas de trabajo (Figura 7).

Al día siguiente, la pasta estaba más sentada pero todavía con bastante humedad como para poder añadir las pellas y macarrones que hiciesen falta. Lo primero que hice es separar las distintas piezas que componen el mural, para impedir que soldasen definitivamente en el proceso de secado. Retoqué y pulí todos los elementos que forman el mural, añadiendo o quitando pequeñas pellas de barro donde era necesario.
Otro aspecto importante que debemos realizar ahora, cuando todavía el barro conserva parte de su humedad, es vaciar por detrás las distintas piezas, eliminando pasta, tratando de dejar un mismo grosor en toda la pieza. De esta manera eliminamos peso, favorecemos el secado uniforme y evitamos riesgo de deformaciones. (Figura 9).

Es necesario vaciar las piezas Obra bizcochada

El siguiente paso sería revisar los ajustes de las piezas y retocar aquellos que, por el manejo o las presiones, se hubiesen desajustado.

Llegado a este punto hay que dejar reposar la obra, cuidar que vaya madurando poco a poco, vigilando que, en el proceso de secado, no se deforme. Este proceso dura entre 10 y 20 días, según la climatología, los grosores de la obra, la humedad de la misma, la humedad ambiental, etc.

Cuando ya la tienes seca físicamente la obra y está totalmente rígida, se puede manipular con cierta soltura y todavía se aprovecha para dar los últimos retoques y comprobar las uniones, lijar o limar ciertas partes que impiden un perfecto acople. Ahora es uno de los momentos decisivos de la obra. Hay que hornear las distintas piezas y proceder a su primera cocción (bizcochado). Si la pasta no se amasó debidamente y, en la superposición de las pellas, quedaron burbujas de aire entre el barro, corres el peligro de que explote dentro del horno, ya que la dilatación del aire es mayor que la del barro. Para evitar deformaciones que posteriormente resultarían nefastas, la subida de la temperatura, en esta primera cocción, ha de realizarse de una manera lenta y progresiva.

Decoración de la obra Entre los 400 y 500 grados, la obra ha sufrido una transformación química, ha desaparecido el agua química o de constitución y se ha trasformado, de una pasta moldeable y dúctil, en una pieza rígida y dura. Alrededor de los 1000 grados se detiene este proceso y, cuando sacas la obra del horno, observas que ha reducido su tamaño, según las pastas, hasta un 15 %. En la figura 10, podemos ver la obra bizcochada.

Una vez sacada del horno, tras esta primera cocción, se procede a su decoración. Es el momento de aplicar los óxidos, colorantes, cubiertas o esmaltes (ver figura 11). Y otra vez al horno y, cuando está a una temperatura entre 1000 y 1150 grados, según los productos con los que hayas decorado las piezas, se saca decidida y rápidamente para proceder a realizar la técnica del rakú. Este es un momento crucial, pues de no estar bien amasada la pasta o no estar debidamente compactada, se pueden producir roturas que darían al traste con todo el trabajo realizado hasta el momento. En las imágenes 1, 2 y 3 de la página dedicada a esta técnica del rakú, se ve perfectamente el proceso, cómo se saca del horno cuando la pieza está incandescente, se mete en serrín y a continuación en agua. En este proceso se ha producido una reacción química que se conoce como reducción y una trasformación física, una contracción, dando como resultados, una disminución en el tamaño de la obra y unos brillos metalizados que se pueden observar en la figura 15.

Pero... en realidad, la idea primigenia partió de una conversación que mantuve con Miguel Ángel y Silvia, entusiastas de la cerámica y acordamos que les haría algo personal con motivo de su ENLACE MATRIMONIAL PAGES -XIFRÉ.
Obra terminada Miguel Ángel y José María son hermanos y pensé que las obras que les hiciese, habían de tener un nexo de unión, unos elementos comunes, para reflejar esta condición. Tales elementos serían el reloj (la vida) y el lema: "RES NON VERBA". Cuando me decidía a hacer esta página ya casi estaba terminando con el mural de Miguel Ángel y Silvia, por lo tanto los primeros pasos no se han reflejado gráficamente, aunque trataré de explicarlos brevemente...; pero esto será motivo de una nueva publicación en esta misma página.

Espero que, a los espíritus inquietos que visitáis esta página, os haya servido, cuando menos, para conocer someramente el mundo de la cerámica y, a los esposados, que en definitiva son los que van a disfrutar de esta obra, desearles toda clase de FELICIDADES.

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