Introducción
Durante el franquismo, la censura impuso un
férreo control de la producción intelectual mediante la censura.
Cualquier obra (libro, película, periódico...) tenía que
someterse a un examen previo por parte de un censor, quien determinaba si la
obra podía ser publicada o no, o bien proponía una serie de
recortes y cambios. Más tarde, en los años sesenta, la ley de prensa
estableció un mecanismo distinto: la obra podía ser censurada (y
por tanto, retirada de su circulación) una vez publicada.
Vamos a examinar qué
ocurrió en el teatro de posguerrra. Para ello, nos acercaremos a la
figura más importante de la escena en esas décadas, Antonio Buero
Vallejo, tratando de comprender cuáles eran los dos caminos que les
quedaban a los escritores de la época: o el silencio o la autocensura.