Conclusión
Espero
que os hayáis divertido creando un manifiesto que pudiera satisfacer a
Valle-Inclán, y que os hayáis hecho una idea clara de lo que supuso el
esperpento en el panorama teatral de su tiempo. Os invito ahora a que creéis
vuestro propio cartel, vuestro propio manifiesto, proclamando vuestras ideas
con respecto a cualquier cuestión, no tiene por qué ser necesariamente de
estética.