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Presencia en aguas



     Su presencia en aguas naturales bien oxigenadas no es importante, ya que los compuestos solubles del Mn corresponden al metal divalente, que en medios aireados se oxida precipitando oxihidróxidos poco solubles.

     Puede encontrarse bien en forma disuelta, coloidal o asociado a materias orgánicas que lo estabilizan fuertemente: esto implica dificultades cara a su eliminación en la estación potabilizadora de aguas. 

     En general sus concentraciones medias oscilan entre pocos mg/l y 0,5 mg/l.

     Existe la evidencia de que el Mn se encuentra en las aguas superficiales tanto en suspensión en su forma tetravalente, como en la forma trivalente en un complejo soluble relativamente estable. Aunque raramente sobrepasa 1 mg/l, el Mn produce manchas tenaces en la ropa lavada, y en accesorios de instalaciones sanitarias. Los bajos límites de Mn impuestos para un agua aceptable derivan de lo anterior más que de consideraciones toxicológicas. 

     Frecuentemente se necesita medios especiales de eliminación, tales como precipitación química, ajuste de pH, aireación y empleo de materiales especiales de intercambio iónico. El Mn se encuetra las aguas residuales domésticas, efluentes industriales y corrientes receptoras.

     El comportamiento del Mn es similar al del Fe, pues se trata de dos metales que frecuentemente se hallan asociados.

     El hierro, junto con el manganeso, puede originar problemas en las canalizaciones de agua debido a que se desarrollan microorganismos
localizados en éstas que originan depósitos de óxido férrico. Además, por su facilidad para catalizar reacciones químicas, las aguas con hierro pueden ser inadecuadas para determinados procesos industriales, en los cuales habrá que liminar el hierro. 

Los cúmulos de hierro y manganeso 
originan problemas en las conducciones de aguas.

     Únicamente se alcanzan concentraciones significativas de Mn en aguas subterráneas cuando, ante la carencia de O2, se da la disolución del metal (sobretodo, en presencia de materiales orgánicos) y cuando las aguas superficiales se encuentran desprovistas de oxígeno, como ocurre en embalses y lagos estratificados térmicamente, donde pueden rebasarse ampliamente los 2-3 mg/L, esto se explica teniendo en cuenta la dinámica de oxidoreducción que esperimenta el metal y que se esquematiza como sigue:
 

Mn2+ (disuelto) + O2 <-----> Mn4+ (precipitado)
     Esta dinámica está suficientemente estudiada en muchos sistemas naturales. Durante la mezcla térmica de aguas del lago ( invierno, primavera) los niveles de Mn total en toda la columna de agua son bajos ya que el medio está suficientemente aireado. 

     En aguas profundas desoxigenadas que se encuentran durante la estratificación térmica (verano, otoño), las concentraciones se incrementan notablemente debido a la redisolución en ambiente reductor de los compuestos oxidados de Mn presentes en el lodo y sedimentos sólidos del fondo del vaso del lago. Además, al igual que les sucede al Fe, esta dinámica redox también está afectada por unos procesos mediados por microorganismos quimiotrofos.

     En distribución de aguas potables, pequeñas cantidades del metal propician la proliferación de bacterias manganésicas en la red de aguas, lo que puede dar lugar a aparición de color y turbidez en el agua consumida, e incluso de malos sabores para concentraciones superiores  a 0,1-0,2 mg/L.

     Es interesante señalar la aplicación de una sal muy frecuente de Mn, el permanganato potásico, de gran utilidad en tratamiento de aguas como oxidante y floculante, y que logra muy buenas prestaciones como eliminación de olores/sabores del agua bruta, reducción de materia orgánica y nula generación de derivados clorados indeseables como los THM (Trihalometanos).

     Aunque el manganeso se encuentra en las aguas subterráneas en la forma iónica divalente soluble, debido a la ausencia de oxígeno, parte o todo el manganeso de una instalación de tratamiento de aguas puede aparecer en un estado de valencia superior. 

     La determinación del manganeso total no digerencia entre los diversos estados de valencia.

     El ion permanganato heptavalente se emplea para oxidar el manganeso y/o la materia orgánica causante del sabor.

     Debe detectarse con gran sensibilidad el exceso de permanganato, el manganeso trivalente en forma de complejo, o una suspensión de manganeso tetravalente, para el tratamiento de control y para evitar su descarga a un sistema de distribución.