PRESENCIA
DEL CALCIO EN AGUAS
Normalmente
el calcio forma sales generalmente solubles, con aniones como hidrogenocarbonato,
sulfato, cloruro y fluoruro. En general, suele ser el catión mayoritario
en las aguas. Respecto a esto, el contenido medio de calcio en los ríos
Españoles oscila entre unos 11 mg/L en la Cuenca Norte y los más
de 160 mg/L del Guadiana y la Cuenca Sur de España registrándose
puntas de unos 600 mg/L en el Tajo y Guadiana.
El
calcio pasa al agua por disolución cuando proviene de sulfatos (especialmente
yesos, muy solubles) y silicatos, o por la acción del CO2
disuelto en el agua cuando se trata de Ca presente en calizas, margas y
dolomitas. El aporte del metal al agua es muy notable en terrenos yesíferos,
por ejemplo, la depresión del Ebro, pudiendo también acceder
a las aguas dulces mediante fenómenos de intrusión salina
que también incrementaría la concentración de Mg
en las aguas afectadas.
Existe
un equilibrio muy típico en aguas denominado "equilibrio carbónico"
que establece una relación entre el hidrogenocarbonato de calcio
soluble de un agua y el carbonato de calcio, éste en realidad es
prácticamente insoluble, si bien se solubiliza por medio del CO2
presente en aquella. El equilibrio químico es:
Ca(HCO3)2
<=====>CO2 + CaCO3
Este
proceso reversible es de particular importancia en aguas potables e industriales,
estando relacionado con el "pH del equilibrio" de un agua: en síntesis,
se trata de que cada agua en función de su contenido en CO32-/HCO3-
/ CO2 tiene un valor típico de pH
en el que es inerte desde el punto de vista de su poder de disolución
de carbonato o deposición de éste. A este pH dado no producirá
fenómenos de atascamiento o ataque corrosivo a tuberías.
La formación de estalagtitas y estalagmitas en cuevas calcárias
sigue esta dinámica el agua: el agua subterránia rica en
hidrogenocarbonato de calcio soluble, al perder el gas por efecto de la
diferente presión parcial al ponerse el agua en contacto con el
aire libre, propicia la precipitación del hidrogenocarbonato insoluble,
y la consiguiente formación de estalagtitas y estalagmitas.
El
calcio junto al magnesio forma la "dureza" del agua. Las concentraciones
de calcio en aguas varían mucho, pero en general suelen ir asociadas
al nivel de mineralización; por esta misma razón, las aguas
subterránias habitualmente presentan contenido mayores a la superficiales
correspondientes.
Las
aguas residuales de diversas industrias generan un incremento del metal
en el medio, debido a actividades tales como los prefabricados de la construcción
(terrazo, fibrocemento, corte de piedras y canterías), industrias
alimentarias (azúcar, ácido tartárico) y papeleras
(cuando interviene el sulfato cálcico como carga).
La
presencia de Ca en agua potable la dota de "sabor" que dependerá
del anión mayoritario presente. Al mismo tiempo intervendrá
en fenómenos de incrustación/agresión en tuberías
y depósitos de almacenamiento de agua potable y en aguas destinadas
a calderas industriales de particular importancia.
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