El arsénico,
elemento natural de la corteza terrestre en algunas regiones del mundo,
puede estar presente en el agua cuando ésta atraviesa rocas (rejalgar,
oropimente...) que lo contienen en abundancia. Sin embargo la mayor parte
del metal existente en aguas proviene de emisiones industriales (subproducto
de fundiciones de otros metales) y, en menor medida, emisiones volcánicas
y geotérmicas.
En general,
las cantidades de As presentes en el agua son menores que algunos mg/L
aunque en pozos contaminados se han llegado a medir concentraciones de
algunos mg/L, así como en vertidos típicamente industriales.
En este
sentido, su utilización en formulaciones de insecticidas es el origen
de su presencia en elevadas concentraciones en algunas aguas.