Suspenso educativo
 

LA VANGUARDIA - 00:00 horas - 08/12/2004
 

No es nuevo que la calidad de la educación de España esté por debajo de la media de los 29 países de la OCDE. Lo mismo advirtió esta institución a través del informe Pisa hace cuatro años. Lo grave es que estemos igual que entonces y que, en todo este tiempo, no se hayan adoptado medidas efectivas para paliar este problema. Pero mucho peor es la tranquilidad con la que una vez más las autoridades españolas, y en menor medida las catalanas -que son las responsables por tener las competencias traspasadas-, han reaccionado a esta certificación de que el país no está formando bien a su juventud. En Austria nada más conocerse que había sufrido un retroceso en su calidad de enseñanza se ha generado un auténtico debate nacional. En Alemania, situada en la mitad del ranking,el gobierno ya ha anunciado un replanteamiento del sistema educativo a la vista de los fallos detectados. Son diferencias culturales y políticas que marcan el desarrollo de una sociedad.

El motor del progreso de un país es la combinación de dos factores: la capacidad empresarial y la formación de la población. Aquí tenemos puesta la atención en las infraestructuras de cemento y, a menudo, tendemos a situar en segundo o tercer lugar de nuestras prioridades la educación. Craso error. Si queremos garantizar un futuro de bienestar y progreso en el marco de la competitividad global en la que vive el mundo, hemos de cuidar la educación por encima de todo. Y Catalunya, que aspira a posiciones de liderazgo económico, cultural y social en una macrorregión europea, con mucha más razón debe atender esta cuestión. La responsabilidad no sólo es del Gobierno, sino del conjunto de la sociedad.

Catalunya, y por supuesto también el resto del Estado, deben plantearse lograr la excelencia en la enseñanza como prioridad absoluta a todos niveles. Gran Bretaña hace años que afrontó la puesta al día de su educación, con encuestas y tests anuales en cada nivel de la enseñanza, para detectar los fallos y corregirlos de inmediato, con objeto de que ninguna generación pudiera perder conocimientos. Además, en su Parlamento, también cada año se realiza un amplio debate sobre el estado de la educación. El Parlament de Catalunya y el Congreso de los Diputados deberían adoptar iniciativas similares para concienciar al conjunto de la sociedad y lograr mejorar la calidad de la enseñanza. El país se juega demasiado como para no reaccionar al nuevo aviso que nos han dado.