La guerra de Troya

(Robert Graves)

LA GUERRA DE TROYA describe todos los males que suelen aparecer en las guerras a gran escala: ambición, avaricia, sufrimiento, traición, incompetencia. Pero los griegos, aunque nos cuentan con toda franqueza cómo sus antepasados se arruinaron en esta estúpida campaña de diez años, tampoco consideran a los dioses olímpicos libres de culpa. Según ellos, la guerra les fue impuesta al rey Príamo y al rey Agamenón por una disputa envidiosa entre tres diosas, que el propio Zeus Todopoderoso no se atrevió a resolver. En otras palabras, por fuerzas fuera del control humano. Los efectos se sintieron en lugares tan alejados como el norte de Italia, Libia, Etiopía, Palestina, Armenia y Crimea. [...]

El caballo de madera


(El episodio del caballo, aunque pertenece a la historia de la guerra de Troya, no está narrado en la Iliada, sino en la Odisea. En esta obra, los antiguos compañeros de Ulises (Menelao y Néstor) se lo explican al hijo de Ulises, Telémaco.)

A continuación, Atenea inspiró a Ulises una estratagema que le permitiría introducir en Troya hombres armados. Siguiendo sus instrucciones, Epeo el Focense, el mejor carpintero de todo el campamento -aunque un tremendo cobarde-, construyó un enorme caballo hueco con tablas de abeto. En el lado izquierdo tenía una escotilla secreta y, en el derecho, una frase tallada en grandes letras: "Con su agradecimiento y en la esperanza de regresar al hogar, sanos y salvos, al cabo de nueve años de ausencia, los griegos dedican esta ofrenda a Atenea". Valiéndose de una escala de cuerdas, Ulises entraría en el caballo, seguido de Menelao, Diomedes, Neoptolemo -el hijo de Aquiles- y dieciocho voluntarios más. Después de mucho engatusar, amenazar y sobornar a Epeo, le obligaron a sentarse junto a la escotilla, pues sólo él sabía abrirla rápida y silenciosamente.

Una vez reunidos todos sus pertrechos, los griegos prendieron fuego a sus cabañas, echaron al agua sus naves y se alejaron remando (pero hasta el otro lado de Ténedos nada más, donde ya no podían ser vistos por los troyanos). Ulises y sus compañeros se hallaban ya dentro del caballo y en el campamento sólo quedaba un griego: Sinón, primo de Ulises.

Los exploradores troyanos que, al amanecer, salieron de la ciudad no encontraron sino el caballo que se alzaba por encima del campamento quemado. Antenor no sabía nada acerca del caballo y guardó silencio, pero el rey Príamo y varios de sus hijos decidieron entrarlo en la ciudad colocándolo sobre unos rodillos. Otros gritaron:

-¡Atenea ha favorecido a los griegos demasiado tiempo! Allá ella con lo que es suyo.

Pero Príamo no quiso escuchar ni las protestas ni las insistentes advertencias de Eneas.

El caballo, que había sido construido adrede más grande que las puertas de Troya, quedó atascado en ellas cuatro veces, incluso después de haberlas desmontado y de haber retirado algunas piedras de uno de los lados de la muralla. Los troyanos lo arrastraron hasta la Ciudadela con agotadores esfuerzos, pero, al menos, tuvieron la precaución de reconstruir la muralla y de volver a colocar las puertas en las bisagras. Casandra, la hija de Príamo, cuya maldición consistía en que ningún troyano tomara en serio sus profecías, gritó:

-¡Cuidado, el caballo está lleno de hombres armados!

Mientras, dos soldados encontraron a Sinón escondido en una torre, junto a la puerta del campamento, y lo condujeron al palacio real. Cuando le preguntaron por qué se había quedado atrás, le dijo al rey Príamo:

-Me daba miedo viajar en la misma nave que mi primo Ulises. Hace tiempo que quiere matarme, y ayer casi lo consiguió.

-Y ¿por qué quería matarte Ulises? -preguntó Príamo.

-Porque sólo yo sé cómo logró que lapidaran a Palamedes y no se fía de mi discreción. La flota hubiera zarpado hace un mes si el tiempo no hubiera sido tan malo. Como era de esperar, Calcante profetizó, como hizo en Aulis, que haría falta un sacrificio humano, y Ulises dijo: "Por favor, ¡nombra a la víctima!". Calcante se negó a dar una respuesta inmediata, pero días más tarde -supongo que sobornado por Ulises- dio mi nombre. A punto estaba de ser sacrificado, cuando se levantó viento favorable; en medio de la confusión, yo me escabullí y ellos se hicieron a la mar.

Príamo creyó lo que Sinón le decía, le dejó en libertad y le pidió una explicación sobre el caballo.

-¿Recordáis a los dos servidores del templo que fueron hallados asesinados misteriosamente en la Ciudadela? Fue cosa de Ulises. Entró de noche, drogó a las sacerdotisas y robó el Paladión. Si no te fías de mí, fíjate bien en el que tú crees que es el auténtico Paladión, y verás que es una reproducción. El robo de Ulises enojó tanto a Atenea que el verdadero Paladión, escondido en la cabaña de Agamenón, empezó a sudar advirtiéndonos así de un desastre. Calcante ordenó construir un caballo enorme en honor de la diosa, y le aconsejó a Agamenón que regresara a Grecia.

-¿Por qué lo han hecho tan grande? -preguntó Príamo.

-Para evitar que se introdujera en la ciudad. Calcante profetizó que si lo conseguías, entonces podrías organizar tú una inmensa expedición procedente de toda Asia Menor, invadir Grecia y saquear Micenas, la ciudad del propio Agamenón.[...]

Príamo consagró el caballo a Atenea y aunque Eneas, para mayor seguridad, sacó de Troya a sus hombres (pues sospechaba de cualquier obsequio de los griegos y se negaba a creer que la guerra hubiera terminado), todos los demás empezaron a celebrar la victoria. Por primera vez en nueve años, las mujeres troyanas visitaron el río Escamandro y recogieron flores en sus orillas para decorar las crines de madera del caballo, a cuyos pies esparcieron una alfombra de rosas. En el palacio de Príamo se preparó un formidable banquete.

Mientras tanto, dentro del caballo, pocos eran los griegos que lograban no temblar. Preso de un miedo absoluto, Epeo lloraba en silencio, pero Ulises mantenía la espada contra sus costillas dispuesto a clavársela al primer suspiro. Aquella noche, Helena, dando un paseo, se acercó hasta el caballo, para observarlo de cerca. Alzando una mano, la pasó por las ijadas y, como para divertir a Deífobo, que la acompañaba, comenzó a importunar a los ocultos ocupantes imitando, por turno, las voces de las mujeres de cada uno de ellos. Como no era troyana, sabía que Casandra decía la verdad; además, suponía qué jefes griegos se habrían ofrecido voluntarios para una misión tan peligrosa. Al oír sus nombres, Diomedes y dos más estuvieron tentados de responder "¡Aquí estoy!", pero Ulises los contuvo; no obstante, hubo de estrangular a uno de los hombres para que callara.

Los troyanos, exhaustos de beber y de bailar, dormían tan profundamente que ni el ladrido de un perro rompía el silencio. Sólo Helena permanecía despierta, atenta. A medianoche, momentos antes de que saliera la luna llena, la séptima de aquel año, Sinón abandonó en sigilo la ciudad a fin de encender una fogata en la tumba de Aquiles, y Antenor agitó una antorcha desde las almenas. Agamenón, cuya nave estaba anclada cerca de la costa, respondió a estas señales encendiendo a su vez un brasero lleno de astillas de pino. Entonces toda la flota desembarcó silenciosamente.

Antenor se acercó de puntillas al caballo de madera, y dijo en voz baja:

-¡Todo va bien! Podéis salir.

Epeo abrió la escotilla con tanta discreción que alguien cayó por ella y se rompió el cuello. Los demás bajaron por la escala de cuerdas. Dos hombres corrieron a abrir las puertas de la ciudad a Agamenón; otros asesinaron a los centinelas dormidos. Pero Menelao sólo podía pensar en Helena y corrió a toda prisa, seguido por Ulises, a casa de Deífobo.


Personajes de la Iliada

Agamenón. Rey de Argos y Micenas y hermano de Menéalo (el esposo de Helena). Mandaba las tropas griegas.

Antenor. Príncipe troyano, pariente de Príamo. Era era uno de los ancianos más sabios de Troya. Ofreció hospitalidad a Menelao y a Ulises cuando fueron como embajadores.

Aquiles. Hijo de la diosa Tetis y el rey Peleo. El más valorado entre los héroes griegos. Era invulnerable en todo el cuerpo excepto en el talón, pues su madre le había sumergido en unas aguas cogiéndole por el talón de un pie. Paris le clavó una flecha envenenada en ese lugar.

Atenea. Diosa de la inteligencia y del arte militar (se la representa con un casco con plumas, coraza, escudo y lanza). Favorecía a los griegos, ya que deseaba vengarse de Paris que había elegido a Afrodita en el juicio de la manzana de oro.

Calcante. Adivino de los griegos.

Casandra. Hija de Príamo, rey de Troya. Tenía el don de la adivinación, pero estaba condenada a que no la creyeran.

Deífobo. Uno de los hijos del rey de Troya, Príamo. Tras la muerte de Paris, se casó con Helena, sin el consentimiento de ésta. Cuando los griegos entraron, Helena le mató con un puñal (según otras versiones, el autor de su muerte fue Menelao).

Diomedes. Capitán griego, hijo del rey Tideo. Protagoniza la segunda gran batalla de la Iliada.

(La) disputa envidiosa entre tres diosas hace referencia al "juicio de Paris", episodio mitológico que narra cómo Paris tuvo que elegir la diosa más bella entre Atenea, Afrodita y Hera. A la escogida, le entregó una manzana de oro; París dio la manzana a Afrodita, quien le había prometido el amor de la mujer más bella: Helena. De esa manera el amor entre Paris y Helena se presenta como un sentimiento condicionado por los dioses que arrastró a la guerra a los humanos. La actitud de las diosas quedó condicionada por el juicio de Paris: Afrodita protegía a los troyanos mientras que Hera y Atenea, resentidas, favorecían a los griegos.

Eneas. Héroe troyano, hijo de Afrodita y Anquises. Consigue escapar a la destrucción de Troya y huir hacia la península Itálica. En la obra más tardía del poeta romano Virgilio, la Eneida, se narra cómo fundó Roma.
Helena. Hija de Zeus y Leda y esposa del rey Menelao que huyó con Paris (hijo de Priamo) a Troya y ello motivó la guerra; según algunas versiones, marchó de buen grado, según otras, fue forzada a hacerlo. La leyenda la presenta como la mujer más hermosa.

(La) manzana de la discordia. En la fiesta de la boda entre el rey Peleo y la diosa Tetis, se presentó Eris, la diosa de la discordia. Enfadada porque no había sido invitada, dejó en la mesa una manzana de oro que llevaba la inscripción "Para la más bella". Ello dio lugar a las disputas entre Hera, Atenea y Afrodita, quienes decidieron que Paris, el hijo del rey troyano Príamo, haría de juez en la disputa. París se inclinó por Afrodita, que le había prometido el amor de la mujer más hermosa, mientras despreciaba el poder y la sabiduría que le ofrecían Hera y Atenea respectivamente. La elección de Paris provocó el enojo de estas diosas, que durante la guerra apoyaron a los griegos.

Menelao. Rey de Esparta, hijo de Atreo y hermano de Agamenón. Se casó con Helena, hija de Tíndaro, y sucedió a éste como rey de Esparta. El rapto de su esposa Helena por Paris dio origen a la guerra de Troya.

Paladión. Imagen sagrada: una piedra negra con la forma del escudo de Atenea, que según la leyenda, había caído del cielo. Se denominaba también la Suerte de Troya, pues se creía que la diosa protegería a los troyanos mientras tuvieran la imagen, por eso la guardaban celosamente.

Palamedes. Rey de la isla de Eubea que forzó a Ulises a participar en la guerra (descubrió que Ulises fingía estar loco para no ir). Ulises nunca le perdonó y le acusó de traición, por lo que fue condenado a muerte injustamente.

Poseidón. Dios de los mares, hermano de Zeus, que favorece a los griegos.

Príamo. Anciano rey de Troya. Padre de numerosos hijos, entre ellos, Casandra, Héctor, Deífobo y Paris, quien raptó a Helena, y ello provocó la guerra de Troya.

Sinón. Primo de Ulises que sigue los planes de éste.

(El) talón de Aquiles. Aquiles era hijo del rey Peleo y de la diosa Tetis. En la boda de éstos, la diosa Eris lanzó la manzana de la discordia. Cuando nació Aquiles, su madre le introdujo en unas aguas que tenían el poder de proteger a quienes se sumergieran en ellas. Pero Tetis mantenía a su hijo cogido por el talón, y esa parte le quedó sin protección, era su parte vulnerable. Aquiles murió porque Paris se enteró de su secreto y le clavó una flecha en el talón.

Ténedos. Nombre de una isla cercana a la costa de Troya.

Ulises. Rey de ïtaca y héroe de la Guerra de Troya.