Base documental d'Història Contemporània de Catalunya.
 

SALUSTIANO DE OLÓZAGA (1805-1873)

Font:
DD.AA.: Enciclopedia de Historia de España,vol IV (Diccionario biográfico). (1991). Madrid: Alianza Editorial. 910 pp.

Text:
Nacido en Oyón (Logroño) el 8 de junio de 1805. Concluyó sus estudios de filosofía y derecho en Madrid. Comenzó su actividad política en el Trienio Liberal, manifestando sus ideas democráticas en el café de Lorencini, donde hizo sus primeros ensayos oratorios. Estuvo afiliado a la Sociedad Landaburiana y perteneció a la Milicia Nacional. Como oficial de ésta, acompañó a las Cortes en su traslado a Sevilla y Cádiz. Tras la reacción de 1823 no abandonó la lucha política, y en las postrimerías del absolutismo participó en la conjuración del librero Millar en 1831, siendo reducido a prisión, de donde logró evadirse, partiendo entonces al exilio. Retornó a España con la amnistía de 1832. Su protagonismo político se inició en la época del Estatuto Real, en la que el ministerio Mendizábal le nombró para el importante cargo de jefe político (gobernador civil) de Madrid. A la caída de Mendizábal dimitió aquel cargo, y como destacado miembro de la mayoría progresista en las Cortes de l 836, tomó papel protagonista en la defensa del voto de censura que el Estamento de Procuradores emitió al ministerio lstúriz, que había sucedido a aquél en mayo de l 836. En las Cortes Constituyentes reunidas tras la revolución progresista de 1836, fue miembro de la comisión que redactó el proyecto que habría de convertirse en la Constitución de 1837, A él se debió el carácter de "transacción" de aquella ley fundamental. Su protagonismo fue decisivo para que el progresismo abandonara gran parte de su credo "doceañista" e hiciese suyos principios del doctrinarismo moderado, como el bicameralismo, el poder moderador de la Corona, plasmado en su facultad de disolver las Cortes, el sufragio censitario, etc.
En las Cortes ordinarias de 1838 perteneció a la comisión que redactó el Reglamento del Congreso de los Diputados de 14 de febrero de 1838, pieza fundamental en la regulación de la vida parlamentaria de la época. Convertido en destacado líder del progresismo, llevó en las Cortes de 1840 el principal peso de la oposición de este partido al Proyecto de Ley de Ayuntamientos, presentado por el ministerio moderado de Pérez de Castro. Olózaga se opuso con vigor a la idea doctrinaria de designación gubernativa de alcaldes y, fuera del Parlamento, contribuyó a organizar la revolución de septiembre de l 840 motivada por la oposición del Partido Progresista a la sanción regia de aquella ley, revolución que provocaría la renuncia de María Cristina de Borbón a la Regencia. Materializada ésta, el Ministerio-Regencia le nombró para el cargo de embajador en París, cargo sumamente delicado por el apoyo que el rey francés, Luis Felipe, daba a la ex-regente y a los moderados exiliados. En 1841 votó la Regencia única en la persona de Espartero, pero pronto se enfrentó con el caudillo militar del progresismo.
A raíz de l 842 contribuyó a dividir el Partido Progresista, convirtiéndose él en el líder del progresismo civil antiesparterista en el Congreso. Como tal, contribuyó en 1842 a sostener el voto de censura que derribó el gobierno de Antonio González. El 20 de mayo de l 843 pronunció en el Congreso un discurso en el que su célebre expresión «¡Dios salve al país, Dios salve a la reina!», se convirtió en la chispa que puso en marcha la coalición progresista- moderada de 1843, que daría al traste con la Regencia de Espartero. Fue para estas fechas cuando se convirtió en indiscutible líder del progresismo. El 20 de noviembre de 1843, recién declarada mayor de edad Isabel II, Olózaga fue nombrado ministro de Estado y presidente del Consejo de Ministros. Su presidencia fue efímera. Nombró un gobierno mono-color progresista, al que el Congreso respondió con hostilidad, eligiendo como presidente de la Cámara al caracterizado moderado J. Pidal. En esta coyuntura, Olózaga obtuvo de Isabel II el decreto de disolución de Cortes el 28 de noviembre de 1843, pero antes de que pudiese hacer uso del mismo fue exonerado por la reina, y tuvo que hacer frente en el Congreso a una sorprendente acta de acusación sostenida por González Bravo, según la cual habría obtenido el decreto de disolución por violencia. Como resultas de este hecho tuvo que emigrar a Inglaterra. Su caída supuso el inicio de la Década Moderada.
Fue elegido diputado a Cortes en l 847 7 pero no retornó a España hasta 1848, momento a partir del cual volvió a dirigir a la minoría progresista en el Congreso. En las Cortes de 1852, redactó la proposición en la que el Congreso pretendió prejuzgar, en sentido negativo, los insinuados proyectos autoritarios y antiparlamentarios de reforma política de Bravo Murillo. Tras la «Vicalvarada» y la revolución de julio de 1854, fue diputado en las Cortes Constituyentes del Bienio Progresista, donde encabezó a los progresistas «puros». Restablecido el régimen político moderado de l 845 en l 856. y desde el momento en que la Corona sólo confiaba el poder ejecutivo a los moderados y a la Unión Liberal, Olózaga. jefe de los progresistas «puros». logró imponer a su partido las tesis del retraimiento en las consultas electorales. lo que suponía una renuncia a la acción política y parlamentaria. y una opción a favor de la acción revolucionaria. En su discurso de los Campos Elíseos (1864), acuñó la frase del «todo o nada»: «entendiendo por todo el derribo de la dinastía borbónica o, por mejor decir, el de Isabel II». que supondría el deslizamiento de los progresistas a los preparativos que desembocaron en la revolución de septiembre de 1868. En las Cortes Constituyentes que se reunieron posteriomente, presidió la comisión que redactó el proyecto de la que sería Constitución demoliberal de 1869. Falleció, como embajador en París, el 26 de septiembre de 1873. (JIMB) (630-631 pp.)

 

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