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Selecció de textos (El eco de los pasos)

García Oliver exposa la seva tesi sobre la necessitat de la consumació de la revolució protagonitzada pels anarcosindicalistes que havien fet front a la sublevació militar els dies 19 i 20 de juliol, de 1936. A partir d'aquells moments calia demostrar que la CNT-FAI , d'acord amb les previsions de la caiguda de la República, era capaç de materialitzar la revolució tan esperada i tan reiteradament proclamada, a saber, que era capaç de prendre el poder i assumir les responsabilitats de govern sense caure en la dictadura: "De todos los tipos de dictadura conocidos, ninguna ha sido todavía ejercida por la acción conjunta de los sindicatos obreros. Y si estos sindicatos obreros son de orientación anarquista y sus militantes han sido formados en una moral anarquista como nostros, presuponer que incurriríamos en las mismas acciones que los marxistas, por ejemplo, es tanto como afirmar que el anarquismo y el marxismo son fundamentalmente la misma ideología puesto que producen idénticos frutos. No admito tal simplicidad. Y afirmo que el sindicalismo, en España y en el mundo entero, está urgido de un acto de afirmación de sus valores constructivos ante la historia de la humanidad, porque sin esa demostración de capacidad de edificación de un socialismo libre, el porvenir seguiría siendo patrimonio de las formas políticas surgidas en la revolución francesa, con la pluralidad de partidos al empezar y con partido único al final (…)»".

Però els dirigents de la FAI  no van considerar l'oportunitat de prendre el poder i consumar la revolució. Aleshores les circumstàncies polítiques, la realitat dramàtica de la guerra, en el context del mes de novembre de 1936, obliguen a nous plantejaments: la col·laboració i la participació en el govern junt amb les altres forces d'esquerra. García Oliver accepta finalment ocupar el ministeri de Justícia, assumint la responsabilitat de govern amb totes les conseqüències, posant el coll en la tasca a fer. La defensa d'una República malmesa i trontollant és obligada. Són moments greus, allunyats de l'eufòria de quatre mesos abans, ara cal unir voluntats, unificar, fer labor governamental. Assumeix el càrrec sense prejudicis ideològics, al contrari, intel·ligentment es posa en el seu lloc com a ministre.El discurs del dirigent anarquista posa de relleu que sap estar en el lloc adequat en cada conjuntura històrica. Ara, l'acció revolucionària s'havia de concretar  en lleis i normes que plasmessin els ideals anarquistes. Per aquesta raó transcric aquests paràgrafs del seu discurs pronunciat al cinema Coliseum de Barcelona  el gener de 1937: "Habéis colectivizado, habéis socializado, habéis incautado; pensáis en economías de tipo local, regional, tenéis cada uno el ideal opuesto, que choca contra el ideal del otro; pero entre todos no tenéis el gran ideal, el ideal de todos, el nacional, el de la victoria. I la victoria no se conseguirá ni mañana ni pasado, mientras haya potencias que atenten contra el proletariado internacional, porque cuando un pueblo y una revolución están en lucha, ese pueblo, ese proletariado, si no quiere ser suicida, no tiene derecho a gozar de los frutos de esta revolución. ¡No tiene derecho! El deber del proletariado de asegurar el triunfo de la revolución le impone hacer el máximo de los sacrificios; todos los sacrificios puestos al servicio de la defensa de sus instrumentos, defensa de esta revolución. Y a vosotros os consta que llevamos seis meses de guerra, y en estos seis meses de guerra, ¿quién tiene que preparar la defensa armada de esta revolución? No [se] ha percibido en concepto de impuestos o en concepto de aportaciones para la obra revolucionaria, ni un solo céntimo. Y cuando no se percibe un céntimo, cuando uno goza de los frutos de la revolución, olvidando que esta revolución necesita armas y un ejército poderoso para defenderse; cuando uno goza de los privilegios y frutos de la revolución con este olvido lamentable, hace y juega el mismo papel de estrangulador de la revolución del proletariado, como lo juega la democracia francesa e inglesa y como lo juega (…) [una gran ovación impide oír el final]. (…) Vosotrso sois los que podéis salvar lo que os queda de la Revolución, que tenéis bien poco, porque sois ciertamente los detentadores de las fábricas, de los talleres, de todo; pero habéis de saber que no hay ninguna base legal sobre la que descanse esa posesión de fábricas y de talleres.

Pero, ¿es que no lo sabíais? Mañana, por no haber legalizado vuestra posesión, por no haberle dado una forma, puede muy bien ocurrir que, después de haber hecho el sacrificio de vuestras vidas, aparezca otra vez el burgués, si vive, y si no el hijo del burgués, o sus presuntos herederos, y penetren en vuestras fábricas y en vuestros talleres y tomen posesión de los mismos sin que se les pueda impedir. Yo os aseguro que excepto de las tierras que el Estado español nacionalizó, de todo lo demás se os puede despojar en un simple juicio llevado ante cualquier tribunal municipal. (…) se

necesita una armada potente, y esta armada potente debe ser el instrumento de defensa del proletariado. Todo cuanto se haga hoy en la vida industrial y en la vida general de España debe estar supeditado a este ideal de defensa del proletariado español. ¡En absoluto! Y, ¡ay de él si se olvida de esta verdad! Porque colectivizar o nacionalizar sin un ideal nacional, no le servirá de nada. Aquel pueblo que no tenga instrumentos de defensa adecuados a realizar su defensa, es un pueblo condenado a perecer y condenado a desaparecer. (…) Contemplad cada uno de vosotros vuestro nivel de vida, hoy, en plena situación revolucionaria. Es muy superior al del obrero soviético; muy superior al de ese obrero que lleva veinte años trabajando incansablemente para hacer un ejército potente que sea la garantía de su independencia social y nacional y la garantía del proletariado internacional. Y nosotros, hoy, en plena Revolución, gozamos de un nivel de vida superior al de un pueblo que hace veinte años hizo esta Revolución. Cuando queráis ser un pueblo revolucionario y un pueblo solidario del proletariado internacional, tenéis que empezar por convertir en hechos la expresión de estas extravagancias de orden dialéctico. Mientras no realicéis con hechos las palabras de solidaridad, etc., se pueden considerar como extravagancias. Y es que los manifiestos de de solidaridad, si hay un ideal de individuos, de pueblos, de provincias, se deben realizar individuo con individuo, pueblo con pueblo, provincia con provincia; si hay una idea de fábrica, de Sindicato, incompatible con el de otra fábrica y otro Sindicato, es por la carencia de una unidad nacional.

¿Es que pensáis que, repartida la semanada entre los obreros de una fábrica, como antiguamente se repartían los dividendos los capitalistas de una empresa, se está realizando una verdadera obra de revolución digna y honesta? ¿Y la cultura? ¿Cómo sostendríamos la cultura de los pueblos, sino con una unidad nacional? ¿Y la higiene? ¿Cómo la sostendríamos? ¿Y la asistencia social? ¿Cómo la sostendríamos? ¿Y la Armada? ¿Y el Ejército? ¿Cómo lo sostendríamos? Y vosotros mismos, si una fábrica marcha admirablemente y no os preocupáis más que de vosotros, ¿cómo sostendríais el ritmo de la industria, si no os preocupáis más que de vosotros? ¿Y qué vais a contar al hombre, a los obreros de las industrias  en condiciones económicas [precarias]? Pero, ¿es que no veis, no os dais cuenta de que vuestros ideales propios, individuales, de fábrica, de Sindicato, son ideales burgueses, son ideales contrarevolucionarios?"

 L'abril de 1938, a Barcelona, un any i escaig després de la victòria anarcosindicalista la realitat era ombrívola (recordem que George Orwell, ja molt abans ho constata també a Homage to Catalonia). No hi havia queviures, cada dia arribava gent d'altres contrades de l'Estat a la recerca de refugi, d'aliments, d'allotjament. Amb la pèrdua d'Astúries i del nord després de desembarcar a França , els seus evaquats s'incorporaren a la ja nombrosa població flotant de la ciutat comptal. Això agreujava una situació ja de per si prou tensa i conflictiva.

Ara bé, malgrat la derrota, malgrat l'exili, García Olivermanté els seus ideals anarquistes, atemperats, això sí, per l'experiència; la seva fe anarquista no el fa ésser intransigent i ell mateix planteja, ara, camins distints als que abocaren al fracàs  per a arribar a l'assoliment de la justícia social. D'altra banda, és propi d'homes intel·ligents i honrats el reconeixment dels propis errors. Això ho vull destacar, car pocs dirigents d'esquerra han tingut la valentia de fer-ho. No cau ni en el panegíric, ni en l'auto-apología, i això l'honora.  Ja en l'exili escriu: "Que este recordatorio no sea para ensimismarnos y nos conduzca a querer persistir en los errores que nos condujeron a las zonas gris sombrío del entuasiasmo; pues que los males que corroyeron a España y a la República nos son conocidos y que por contraste comprendemos cuáles pueden ser los remedios, concretemos éstos, formulémoslos, y vayamos francamente a su encuentro: ¡Una República vengada y liberada de traidores (…)! Una clase obrera inteligente y sana, capaz de realizar la conyuntura histórica CNT-UGT(…)! ¡Unos partidos republicanos de limpia ejecutoria, sin pretensiones de eternizarse en el poder, con predisposiciones a dejar paso franco a la Justicia Social, que tanto en españa como en Europa viene quemando las etapas de la Historia, no para violentar situaciones de clase, sino para facilitar el pan, el trabajo y el hogar a los hombres y a los pueblos (…)! ¡19 de julio de 1936, no nos prives de las luces de la inteligencia!".