LOS CISNES

Clasificación
Vida y Costumbres
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CLASIFICACIÓN
Clase         Aves 
Orden        Anseriformes 
Familia      Anátidos 

Géneros, especies y subespecies

Coscoroba coscoroba  cisne coscoroba. 
Cygnus atratus cisne negro.
C. melanocoryphus cisne de cuello negro. 
C. olor cisne mudo o cisne vulgar. 

Cygnus columbianus bewickii cisne de Bewick o cisne chico.
C. c. columbianus cisne silbador. 

C. cygnus buccinator cisne trompetero.
C. c. cygnus cisne cantor.


 

Vida y costumbres de los cisnes


 


      Las seis especies de cisnes están estrechamente emparentadas con los gansos. Juntas forman un grupo del orden de las anseriformes, separadas de los otros grupos de ánades. Una posible excepción la constituye el cisne coscoroba de Sudamérica, la menor de las especies, que tiene un cuello comparativamente corto; se cree que está emparentado en cierto modo con los patos silbadores o patos arborícolas.

        El cisne más conocido es el cisne mudo, o vulgar, que originariamente vivía sólo en algunas regiones de Europa y Asia, pero que fue domesticado e introducido en muchas otras partes del mundo, tales como Norteamérica y Australia, donde ha vuelto a vivir en estado salvaje. Actualmente por lo  que respecta a Europa se halla en las islas británicas, Dinamarca, y Alemania. Accidentalmente llega por el norte hasta Finlandia y Noruega, y por el sur hasta España. Se cree que fueron los romanos quienes lo introdujeron en Inglaterra.

        El cisne mudo o vulgar mide 1,5 m de largo y pesa alrededor de 16 kilos. Su plumaje es totalmente blanco, y el pico es anaranjado con una protuberancia negra muy visible en su base. El cisne chico o cisne de Bewick y el cisne cantor son las otras dos especies que viven en Europa y Asia. El cisne chico habita en la tundra al norte de Rusia y de Siberia, visitando Europa durante el invierno. Divagando  al sur hasta Yugoslavia, Italia y Francia, es muy raro en España. El cisne cantor se reproduce se reproduce más al sur, incluidos el norte de Escandinavia e Islandia y unas cuantas parejas que esporádicamente nidifican en Escocia. Ambos tienen el pico negro con su base amarilla, aunque la forma difiere un poco entre las dos, y el cisne de Bewick es algo menor que el cantor, con cuello más corto.

        En Norteamérica viven dos especies de cisnes: el cisne silbador que tiene el pico negro, a veces con una mancha amarilla en la base y es menor que el cisne trompetero, cuyo pico es enteramente negro. El cisne silbador se reproduce especialmente al norte del círculo Ártico y emigra a la costa sur de Estados Unidos. El trompetero acostumbraba a reproducirse en la mayor parte de Norteamérica, pero se limita ahora al noroeste de Estados Unidos y sudoeste del Canadá donde viven actualmente unos 1500 ejemplares, protegidos por la ley.

        Los únicos cisnes que habitan en el hemisferio sur, además del cisne de corcoroba, son el cisne negro de Australia y el cisne de cuello negro de Sudamérica, que se extiende desde el Brasil hasta Tierra de fuego es islas Malvinas. El cisne negro lo es  totalmente excepto por las plumas primarias que son blancas y el pico que es rojo. Actualmente ha sido introducido en Nueva Zelanda. El cisne de cuello negro, tiene la cabeza y el cuello negro, una franja blanca junto a los ojos y el pico rojo.

       Comparado con los demás, el llamado cisne mudo es más callado, pero su nombre es impropio porque, en realidad, emite una seria de sonidos. Se puede oír a una bandada de cisnes mudos cómo se llaman unos a otros como un suave gruñido a medida que avanzan nadando a lo largo de un río. Cuando se les molesta o defienden el nido, los cisnes mudos prorrumpen en un violento silbido. El ruido que como un suspiro o lamento producen al volar lo hacen con las alas. El cisne cantor cuando vuela emite un sonido parecido al de una corneta, y una serie de suaves llamadas cuando está en tierra. El cisne chico lanza una serie de bocinazos y armoniosas llamadas, y al trompetero se le llama así porque su larga tráquea en espiral emite sonidos como los del trombón. Se dice que el canto del cisne, el famoso canto de un cisne que agoniza se basa en la lenta espiración final que,  al pasar por la larga tráquea, origina un hondo lamento.

        A pesar de su gran peso, los cisnes vuelan muy bien. Sus alas levantan un peso cuatro veces mayor del que, en comparación, levantan las de la gaviota argéntea o las de la corneja, por lo que tienen que batir sus alas muy rápidamente para poderse mantener en el aire. Un exceso de peso hace difícil el despegue y el aterrizaje, y los cisnes necesitan una gran extensión de agua a fin de poder alcanzar la velocidad necesaria para despegar o para detenerse cuando descienden. Tampoco pueden evolucionar mientras vuelan, siendo precisamente la causa más importante de su mortalidad en las zonas habitadas su choque con  toda clase de cables aéreos.

        Los cisnes se nutren particularmente de plantas, pero también devoran animales acuáticos tales como pececillos, renacuajos, insectos y  pequeños moluscos. Con frecuencia comen también en tierra paciendo como hacen los gansos pero más a menudo se alimentan de plantas acuáticas que arrancan del fondo metiendo bajo el agua su largo cuello; en algunos casos quedan incluso con el extremo de la cola levantado en el aire, exactamente igual que les ocurre a los patos. Esto limita la dispersión de los cisnes a aguas someras, porque son escasas las ocasiones en las que bucean, y asimismo raro verles en aguas profundas.

       Estas aves hacen sus nidos cerca del agua. Los machos del cisne mudo o cisne vulgar eligen sus respectivos territorios, defendiendo cada uno una parte del río, de la cual expulsan a otros cisnes machos o jóvenes. Amenazan a los intrusos con una exhibición agresiva: echan el cuello hacia atrás, arquean las alas sobre el dorso y avanzan a brincos, moviendo sus patas (en las que tienen membranas interdigitales) de forma violenta y al unísono, en vez de hacerlo alternativamente como cuando andan normalmente. Existe gran variedad de exhibiciones entre macho y hembra que incluyen meneos y balanceos de la cabeza e inmersiones de la misma en el agua. Los cisnes mudos se aparean para toda la vida haciendo su nido cada año en el mismo territorio, y ,surgen violentas luchas si una nueva pareja intenta usurpárselo. El nido consiste en un montón de plantas acuáticas y ramas, más o menos circular, en forma de cono y con una depresión en el centro. El cisne mudo salvaje nidifica entre las cañas en isletas de los estanques, pero el cisne semidomesticado puede hacer su nido en las márgenes de los estanques de los parques o en otros lugares habitados. En algunas ocasiones, el cisne mudo anida formando colonias en vez de establecer territorios separados, como ocurre en la gran colonia de Abbotsbury, al sur de Inglaterra. Ponen, por lo general, de 5 a 7 huevos, en algunas ocasiones el doble, y los incuba mayormente la hembra; el macho sólo la sustituye cuando ella abandona el nido para comer. Entre los cisnes menores el período de incubación dura cuatro semanas, pero es de cinco semanas en las especies mayores, y cinco semanas y media en el caso del cisne negro. Mientras la hembra sigue cuidando de los últimos huevos, el macho se lleva a los pollitos al agua. La familia se mantiene unida hasta que a éstos les crecen las plumas a los cuatro o cinco meses. Cuando son jóvenes, nadan todos juntos formando un apretado grupo precedido por la hembra que, a medida que avanza, va arrancando plantas para que se las coman los pollitos.

        Durante el siglo XIII el cisne mudo o cisne vulgar no existía ya como ave salvaje en Inglaterra. Todos los cisnes eran propiedad de la Corona, o de ciertas personas o sociedades que poseían cisnes merced a una licencia real. El soberano tenía un maestro de cisnes cuya principal función consistía en fomentar la práctica de criar cisnes. Estos se marcaban en el pico o en las patas con una serie de muescas u otras marcas más complicadas que indicaban quién era su propietario. Esta práctica todavía subsiste en la actualidad; anualmente, en el Támesis, se marca a los polluelos, y los cisnes de Abbotsbury se marcan, como antaño, en las membranas interdigitales. Por lo demás, los cisnes mudos han vuelto a vivir en su habitat natural. Tanto la Corona como los otros propietarios apreciaban al cisne como alimento y como símbolo de posición social. En los banquetes se servían cisnes a los que, una vez cocinados, se les volvían a colocar las plumas; algunos se criaban artificialmente para servir mejor a este fin.

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