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El arte de las mujeres Por Francisco Calvo Serraller Cuando hace poco
más de quince años, en 1991, el Museo del Prado abrió por primera vez sus
puertas a doce de los mejores artistas españoles vivos para que
reinterpretaran los cuadros que la pinacoteca atesora, no había ninguna
mujer entre ellos. Dieciséis años después, el museo y la fundación de amigos
de la institución han decidido repetir la experiencia, pero en esta ocasión
los artistas invitados son únicamente mujeres.
¿Sólo
premeditadamente mujeres? ¿Estamos, pues, ante un nuevo caso de lo que se ha
dado en llamar "política de género"?
Pues no. En el terreno del arte, por ejemplo, el cambio que se ha producido
en los últimos años es de tal dimensión y calidad que entre los artistas
españoles más reconocidos nacional o internacionalmente, una mayoría
abrumadora son del género femenino. En este sentido, si comparamos la representatividad
y, por supuesto, la calidad de las dos experiencias consignadas, la de 1991 y
la de ahora, resulta que es difícil o muy poco ponderado afirmar que las
artistas que exhibirán su obra en el Museo del Prado no estén sobradamente
legitimadas para hacerlo al margen de su sexo, o, lo que es lo mismo, que se
lo merecen. En esta exposición hay artistas veteranas y jóvenes, pero quién,
analizando objetivamente su trayectoria, su obra y los resultados de esta
experiencia específica de su soberbio diálogo con los grandes maestros
antiguos del Prado, podría discutir que no han respondido con creces, se
mire por donde se mire, a tan alto desafío. Veteranas o jóvenes, han llegado
a la cima con mucho esfuerzo y merecimientos propios, y en casi todos los
casos con manifiesta revalidación internacional. Sin necesidad de hacer
distingos sobre los valores y peculiaridades de unas u otras, quien visite la
exposición y contemple las obras que han realizado se dará cuenta de la
extraordinaria calidad de sus trabajos y descubrirá no sólo cómo un artista
actual mira a sus colegas de antaño, sino cómo el buen arte salta sin
problemas por encima del tiempo. Ante esta evidencia, en España el mejor
arte parece cada vez más una cuestión de mujeres.
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El País Semanal nº 1593, 8 abril
2007
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