VIA CRUCIS – PARROQUIA SANTA MARÍA MAGDALENA - 1

 

 

-Canto de entrada:

 

-INTRODUCCIÓN

 

L.- Te Adoramos, Cristo, y te bendecimos

T.- Porque con tu Santa Cruz, redimiste al mundo.

 

Primera Estación: JESUS ES CONDENADO A MUERTE

+ Cristo, piedra de choque —escándalo— con su doctrina, con su conducta y con la conducta que exigió, estorbaba a los judíos. Por eso lo condenan y lo conducen, como un reo, al Calvario y a la cruz. 

-Señor, te condenaron entonces y te condeno yo hoy, porque eres la Verdad. Y la Verdad estorba a los enredos y a las bajezas en que ando metido con mis pecados y con mis injusticias. 

+Señor, dame valentía para aceptarte. Y para vivirte con todas las consecuencias. Así caminaré en la Verdad que me libera y liberaré a los demás.

 

Segunda Estación: CRISTO CARGA CON LA CRUZ

+La cruz de Cristo fue vulgar, como todas las cruces en las que fueron ajusticiados tantos ladrones de su tiempo. 

—Señor, mi cruz es también vulgar, ordinaria: las dificultades comunes, las caídas comunes, el peso que agobia a hombres y mujeres como yo; la misma dificultad de vivir, de amar, de comprender y ser Comprendido, las mismas tentaciones y la misma asfixia que mata tantas ilusiones. 

+Señor, por esa cruz en la que fuiste Redentor, te pido ser redentor en la mía. Que a través de ella cumpla el destino y el mensaje de mi vida.

 

Tercera Estación: Jesús cae por primera vez

+La cruz de Cristo fue pesada, como todas las cruces. Por eso cayó aplastado por ella. Pero se levantó; y siguió caminando. 

—Señor, yo he caído... Me amarga el recuerdo de la niñez, cuando sufrí mi primera caída. Todo mi mal de ahora ha ido procediendo de aquel primer fruto que encontraba grato al paladar. Desde entonces, el esfuerzo de cada día es, a veces, un continuo "no puedo más". Pero trato de levantarme; y de seguir caminando. 

+Señor, líbrame de la inercia de mi pasado: que en las dificultades del presente no me deje arrastrar por el peso muerto de mis equivocaciones de ayer.

V Estación

Cuarta Estación: Cristo se encuentra con María

+La Virgen va "dolorida"; pero, sin renegar de la cruz que arrastra su Hijo, ni de los hombres que lo empujan. Ella respeta el destino de su Hijo; porque sabe que es el precio de la Redención de los hombres, el precio del pecado; y porque sabe que para eso lo concibió en su seno virginal. 

—Madre "dolorosa", yo he renegado de mis cruces y de las de mis allegados. Quizás porque no he descubierto que mi dolor y el de ellos puede completar la Pasión de tu Hijo. 

+Madre "dolorosa", haz que yo crea en la Pasión de tu Hijo; que le vea significado en mi vida; y que comprenda que por él, con él y en él, mi vida tiene un sentido diferente.

 

Quinta estación: El Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz

+Los incondicionales estaban ausentes en aquel momento. Y un hombre casual —Simón regresaba del campo— lo acompaña, aunque forzado, hasta el monte de la Calavera. Es un desconocido el que ayuda a Cristo. 

—Señor, yo soy cristiano... Y ya no recuerdo cuándo fue la última vez que te ayudé y te consolé en algún necesitado. La mayor parte de las veces he preferido quedarme con los míos, de espaldas a mis prójimos, en quienes sufres tú. 

+Señor, perdona mis ausencias en tu obra redentora y liberadora. Y dame la gracia de ayudarte a llevar la cruz en todos mis hermanos, los hombres.

 

Sexta estación: La Verónica limpia el rostro de Cristo

+Es una mujer anónima, la "Verónica", quien limpia la cara sucia y golpeada de Cristo. Mientras la chusma grita, la Verónica contempla en su intimidad el rostro de Cristo. Se anima y se lo limpia con un lienzo. Y Cristo le deja impreso su rostro, la "Santa Faz", en el lienzo. 

—Señor, ahora veo claro. Tú sólo te revelas en la intimidad. El aturdimiento más bien borra tu imagen en nosotros. El vértigo me ha aturdido y ha borrado tu imagen en mí.

+Señor, que en medio de las preocupaciones, sepa contemplarte y vivir de ti —crear tu imagen en mí; para hacerte más visible a los hombres; para que "quien me vea te vea".

 

Séptima estación: Jesús cae por segunda vez

+La curiosidad irreverente del pueblo, y la tiranía forzada de los soldados, y el peso de la cruz obligaron a Cristo a caer de nuevo, a la mitad del camino. Pero se levantó otra vez, porque quería llegar al fin. 

—Señor, a veces, a la mitad de mi camino, siento haber llegado al límite, no le veo sentido a mi vida; mi buena voluntad me parece un fracaso; y, en ese momento, la tentación se me antoja un ángel bueno, y el deseo de ser malo me es irresistible. 

+Señor, por tu segunda caída, líbrame de caer a la mitad de mi vía crucis. Y, si caigo, dame fuerzas para levantarme y seguir siendo fiel a mi camino.

 

Octava estación: Cristo se encuentra con las mujeres de Jerusalen

+En su camino al Calvario Cristo encontró la compasión de unas piadosas mujeres...; y la delicadeza sin palabras de la Verónica...; y la compasión silenciosa de María, su Madre... 

Señor, me cuesta ser compasivo; me cuesta más ser delicado; me cuesta mucho más ser comprensivo. Sin embargo, ahora veo que esa gradación debe ser mi meta, si quiero llegar hasta tu corazón. 

+Señor, que en mis momentos difíciles encuentre no sólo compasión y delicadeza, sino, y principalmente, comprensión. Y que en los momentos difíciles de los demás no me contente con ser compasivo y delicado, sino que trate, además, de ser comprensivo. Pensando que, si lo soy con ellos, lo soy contigo.

 

Novena estación: Jesús cae por tercera vez

+Cristo cae por tercera vez en el Calvario, casi al final del camino. Pero se levanta definitivamente para ser crucificado, y, así, redimir al hombre. 

Señor, sé que, como tú, debo llegar al término del vía crucis de mi vida. Y que debo llegar airoso, sin caer agotado por la impotencia del fracaso, como si mi vida se extinguiese habiendo luchado inútilmente como si toda ella hubiese sido una equivocación definitiva. Pero me resultan difíciles el tesón humano y la perseverancia cristiana. 

Señor, dame fuerza para que llegue al final de mi camino con la conciencia de que he llenado a cabalidad mi vocación cristiana. Para eso que cumpla tu plan cada día, llenándome de ti y sirviéndote en mis hermanos.

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Décima estación: Cristo es desnudado

+Cristo se sintió solo en la cruz. Allí se ausentaron sus discípulos, sus milagros, su autoridad, su fama... El misterio del Dios-Hombre con toda su fuerza. 

Señor, yo nunca llegaré a esa soledad, porque a mi siempre me acompañarás tú. ¡Si tuviera fe en ti! ¡Si sintiera tu divinidad, en contacto directo con mi vida desde el bautismo por la gracia...! ¡Si, cuando, ante la prueba, me veo cargado de disfraces inútiles e insinceros que no sirven, experimentase en mi pobre desnudez humana que tu gracia está conmigo, nunca padecería la soledad de tu cruz! 

+Señor, que crea en tu gracia. Que crea que no es un vestido, sino que eres tú mismo. Tú mismo como luz de mi inteligencia y como vigor de mi voluntad. Y que esa fe en tu divinidad participada por mí me entusiasme y me haga sentirme contigo, con la mejor de las compañías.

 

Undécima estación: Jesús es clavado en la cruz

+Al verlo en el balcón del "Ecce Homo" habían gritado: "Crucifícalo". Ahora se estremecen ante el martillo que golpea los clavos. Se estremecen, porque el que Juzgaron "reo de muerte" demuestra su inocencia, transmitiendo perdón y vida. 

-Señor, digo que amo mi cruz y, cuando se me acerca, siento repugnancia de los clavos. Estos me resultan espantosos, porque no estoy hecho a la idea de que la vida sólo se da mediante la crucifixión; porque no sé que los clavos que me crucifican son los únicos que pueden hacerme útil a mis hermanos. 

+Señor, no te pido no sentir mis clavos. Te pido que sepa comunicar con mis sufrimientos un sentido al mundo que sufre. Que mi dolor sea, como el tuyo, redentor de los hombres, mis hermanos.

 

Duodécima estación: Cristo muere en la cruz

+“Fue crucificado, muerto y sepultado...". Eso fue lo que nos grabaron desde niños en nuestra memoria Y lo Importante no esa historia. Lo importante es saber que Cristo, muriendo, experimentó hasta el último detalle del ser de hombre. Y eso, para comprendemos mejor. 

Señor, ese misterio, el misterio de tu muerte, lo tenía en la gaveta de mis recuerdos. por eso tu cruz era un símbolo exterior a mí, que lucía colgada de una cadena, como un recuerdo y nada más. Y sin embargo, por la cruz y en la cruz te encontraste conmigo, para que yo, mediante ella, me encuentre con mi "Padre". 

+Señor, que, como tú; en la cruz, experimentaste al hombre, yo, en la misma cruz, experimente al Padre. Para ello aumenta mi fe en que "por la Cruz se llega a la Luz y en que por la muerte se llega a la Vida".

 

Decimotercera estación: Desclavan a Jesús y lo bajan de la cruz

+Clavar a Cristo en la cruz lo hace cualquiera. Desclavarlo y acogerlo silenciosamente sólo lo hacen sus amigos, los que no admiten en su corazón más que a El. Por algo afirmó: "Bienaventurados los limpios de corazón y los pobres de espíritu, porque ellos verán y poseerán a Dios". 

Señor, sigues clavado en los hombres que están en la cruz de la incultura, de la miseria, del hambre, del desempleo... Yo no te desclavaba de esa cruz, ni te acogía. Al contrario: contribuía con mis negocios, con mi avaricia, con mi egoísmo.., a la opresión, a la crucifixión... 

+Señor, has muerto para hacerme hermano tuyo (hijo de Dios) y hermano de los .hombres. Que a la luz de tu vía crucis, me convenza y me decida a desclavarte de la cruz, desclavando a mis hermanos, y a acogerte en mi corazón, acogiendo a mis hermanos.

 

Decimocuarta estación: Cristo es sepultado

+Si el grano de trigo no se entierra y muere, no da fruto". Cristo lo dijo y lo practicó. Dejó que lo sepultaran para que su mensaje y su presencia se extendieran por todo el mundo y penetraran en todos los hombres. 

Señor, tú has llegado hasta mí. Estás en mí. ¿Por qué no transformas el mundo desde mí? ¿Es que has perdido garra o poder? ¿O es que yo te niego mis labios para hablar, mis manos para hacer, mis pies para visitar...? El sepulcro sellado no pudo oponerse a tu salida, a pesar del sello y de los guardias. Yo, sepulcro libre, sí. Y de hecho, tú lo sabes, muchas veces te resulté freno en vez de instrumento útil. 

+Señor, dame espíritu de instrumento para que mi vida sea un testimonio de tu presencia en el mundo, una eficacia para los que necesitan de ti.

 

Decimoquinta estación: Jesús resucita

+El misterio pascual se centra en la Resurrección. La Resurrección es la base de la fe y de la esperanza cristiana. Porque Cristo resucitó, hay Iglesia, hay sacramentos, hay santos. 

Señor, cada día resucitas en los hombres y mujeres que se convierten a tu gracia, que viven de nuevo tu vida. Y esas resurrecciones, tan milagro como la primera, me dejan insensible. ¿Será porque también yo estoy muerto y necesito resucitar? ¿Será porque estoy deslumbrado por el brillo y el confort del mundo? ¿Será porque, como los apóstoles, estoy aislado, víctima del miedo y del pesimismo? 

+Señor, que yo viva el misterio pascual. Y que, robustecidas por ello mi fe y mi esperanza, yo sea Iglesia, sea sacramento, sea santo que te haga presente y eficaz en el mundo. Que quien me vea aumente su fe en tu resurrección.

 

-Conclusión

-Canto Final