2005-15
10è ANIVERSARI

titol

Diálogos de Pedralbes

«Filosofía» para la vida cotidiana (II): Aprender a tomar distancia

El fin último de la “filosofía” no es la filosofía en sí, es la “sofía”, es decir, conseguir un tipo de sabiduría en el “arte de vivir” que nos conduzca a la felicidad.

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Por Francesc TORRALBA, filósofo.

29’ 30’’: (…) Autocrítica al gremio de los filósofos:
Por lo general enseñamos «filosofía», pero no a «filosofar», nadie nos ha enseñado a filosofar. No enseñamos a filosofar al ciudadano para que en su vida cotidiana ejercite el «filosofar» como una práctica potencial en él que ha sido debidamente estimulada y educada para ese fin.

«Filosofía teorética» / «filosofía práctica»

La filosofía como disposición natural está presente en todo ser humano. Podemos distinguir entre «filosofía teorética» / la «filosofía práctica». Hay una serie de interrogantes metafísico-existenciales que están latentes en todo ser humano, que afloran en un momento dado: quizás en ocasión de la muerte de un ser amado, quizá a propósito de una enfermedad incurable, quizá a propósito de una experiencia sublime de belleza, quizá a propósito de una relación truncada…donde emergen preguntas de fondo sobre para qué existo, estoy sólo, qué me depara la muerte… esto formaría parte del ámbito de la «filosofía teorética». Kant distingue la filosofía como «disposición natural» y la filosofía como «ciencia».  Como dice Kant en todo ser humano, como disposición natural, hay en él una capacidad de filosofar…  Todos, poco o mucho, tenemos respuestas a esas grandes preguntas, aunque sean respuestas muy provisionales, con muchas carencias, con más dudas que evidencias… pero de algún modo hay una orientación vital…

Hay además todo otro capítulo que es el de la «filosofía práctica» que tiene que ver con la praxis, la acción, la vida. Esta filosofía práctica se desarrolla a través de un acto que es el tomar distancia, no en el sentido físico, tomar distancia de tu rol en el mundo, de tu personaje en el mundo.

Cuando uno toma distancia es capaz de realizar un correcto examen. Cuando tienes el objeto a observar pegado a la nariz no puedes examinar correctamente este objeto. Sin embargo, cuando uno toma distancia de sí mismo es capaz de examinar cómo vive, cómo se relaciona con sus vecinos, cómo trata a la naturaleza, cómo trata a sus subordinados, si es feliz o es profundamente desgraciado... Ese tomar distancia es un tipo de viaje sin retorno… Este ejercicio es posible, necesario y además decisivo en la existencia de un ser humano…

Aprender a tomar distancia

Y ¿cómo tomo distancia? Porque todo me conduce a no tomar distancia, a no abandonar el papel de actor, incluso todo está llamado a no desconectar del entorno y a no conectar con uno mismo. Ese tomar distancia es básico. Ese tomar distancia lo organizo en 5 áreas:

  1. Tomar distancia de los vínculos: Todos tenemos una serie de vinculaciones afectivas, profesionales... Tomar distancia de la “calidad” que tienen esos vínculos: cómo trato a mi hija, cómo trato a mi esposa, cómo trato a mis alumnos… una serie de interrogaciones sobre la naturaleza de las vinculaciones que establece cada cual. Entones puedes analizar la calidad o baja calidad de esos vínculos… si son relaciones puramente instrumentales, etc. Este examen de los vínculos es decisivo. Lo más esencial no es dónde vas… sino con quién vas.
  2. Tomar distancia de las emociones o pasiones: Tú no eres la ira o la rabia. Eso son estados emocionales que como nubes pasan. Debes ser capaz de no ser secuestrado por esa emoción. Tener capacidad de gobierno, de autodominio sobre ese fondo pasional. Quien filosofa es capaz de tomar distancia y por lo tanto “respirar”. Lo que me pide el cuerpo en muchos casos es la violencia, la respuesta directa, el insulto, la vejación. “Para” y “respira”. De tal modo que no seas secuestrado por esa pasión, sino que tengas capacidad de gobierno de la misma.
  3. Capacidad de tomar distancia del rol, del personaje. Tomar distancia del “rol”. Ud. es más que ese “rol”. ¿Cómo lo ejerce? Schopenhauer distingue entre el ser humano como actor, que representa un determinado papel en el mundo y el ser humano que es capaz de contemplar ese actor. Esto es básico para mejorar como actor, para desarrollar más correctamente ese rol en el mundo.
  4. La toma de distancia con respecto al sistema de creencias y de convicciones más profundas. Esto te salva del fanatismo, del fundamentalismo, del dogmatismo: ¿yo por qué creo en Dios pudiendo no creer? ¿Yo por qué soy cristiano pudiendo no serlo? o ¿por qué soy budista pudiendo no serlo? Esto lo que te permite es examinar las creencias. Tenemos capacidad de poner distancia respecto a este fondo credencial y cuestionarlo. Esto es un ejercicio muy arriesgado porque igual uno llega a la conclusión que esas creencias no tienen ninguna consistencia, que es pura inercia y entonces esa red que le sostenía se rasga y cae al vacío. “Sólo tiene convicciones quien no ha profundizado en nada”. Distancia de las creencias o de las convicciones si no son creencias religiosas.
  5. Finalmente tomar distancia de toda la masa de estimulación exterior, de estímulos audiovisuales, publicitarios, propagandísticos. Toda esa enorme invitación o seducción a comprar, a votar, a ir aquí a ir allá… ... Puedo no responder, tengo la posibilidad de no responder… No actúo como estímulo respuesta… Esa toma de distancia es muy higiénica… En el fondo es la única garantía de la libertad personal… Tengo capacidad de recibir el estímulo y de no responder en el mismo ángulo de incidencia. No respondo… o no respondo como tú te imaginas que respondería…  Esos son los 5 ámbitos de tomar distancia presentados muy esquemáticamente formulados…

¿Y todo eso para qué sirve?

41’ … Alguien dirá, se preguntará… ¿Y todo eso para qué sirve? «Filosofía» está formada por “file” que significa deseo, anhelo; es un deseo, es un anhelo, “sofia” es sabiduría. Los griegos relacionaban muy directamente la "sofía” con la "eudaimonia" que es la “felicidad”. Si la sabiduría no te garantiza una vida feliz ¿qué tipo de sabiduría es esa? Imagínate una persona muy sabia pero terriblemente desgraciada… Donde hay una persona que ha incorporado una "sabiduría" esa sabiduría le permite una vida “lograda, una vida feliz”. El fin último de la “filosofía” no es la filosofía en sí, es la “sofia” = la sabiduría...

¿Y “sofía” para qué? La "sofía" como camino de la “eudainomia” que es felicidad; es decir, ese estado interior o buen ánimo… De hecho, cuando los filósofos tenemos ese rostro taciturno, de preocupación, de amargura, de inquietud… lo que pone de relieve es que esa “sofía” está muy lejos de nuestro horizonte, porque si realmente hubiéramos progresado en ella la consecuencia directa sería estados de existencia mucho más felices.

El fin pues de la filosofía, sigue siendo un fin plenamente vigente. El fin último de la “filosofía” no es la filosofía en sí, es la “sofia”, es decir, conseguir un tipo de sabiduría en el “arte de vivir” que nos conduzca a la felicidad… La primera frase de la Metafísica de Aristóteles sigue siendo útil. Pero también de la ética de Nicómaco: Todo ser humano por naturaleza desea saber. Todo ser humano por naturaleza desea ser feliz. De lo que se trata es de pensar cómo serlo, en esta única existencia que nos ha sido dada, breve, efímera y terriblemente corta. ¿Cómo serlo? (43' 43'').

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Fuente: Diálogos de Pedralbes: LA FILOSOFIA PARA LA VIDA COTIDIANA (II) (transcripción de la charla)