2005-15
10è ANIVERSARI

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Diálogos de Pedralbes

«Filosofía» para la vida cotidiana (y III): Asesoramiento Filosófico Sapiencial

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«Filosofar» es orientar a alguien en la existencia (Ortega)

Por Mónica CAVALLÉ, filósofa
  • Vivir conscientemente, no es un añadido, no es un extra, es la forma de vivir una vida plenamente humana.
  • A todos nos han educado... pero como adultos, si queremos ser «adultos», si queremos ser realmente «mayores de edad» tenemos que volver a «re-educarnos».
  • Lo único que nos sirve es aquello que vemos por nosotros mismos, lo único que posibilita nuestro conocimiento y nuestro autodesarrollo es la “sinceridad”, es alcanzar esas comprensiones de primera mano.
  • Sólo lo que se alcanza por uno mismo en ese proceso de autoconocimiento, sólo las respuestas que poco a poco se van consolidando, son las únicas respuestas válidas...
  • De lo que se trata es de acompañar en un proceso en el que se orienta a que cada persona alcance sus propias comprensiones.

Tipo de destinatarios del AFS

43’ 43’’: F. T: Qué tipo de destinatario, qué tipo de persona, qué tipo de preguntas y qué tipo de metodología para orientar a las personas se usa en las consultas de asesoramiento filosófico sapiencial. Ortega decía que filosofar es orientar a alguien en la existencia; se encuentra en una encrucijada y no sabe exactamente qué hacer.

M. C: El perfil de las personas que acuden a la consulta de AF es muy amplio. El grueso de las personas que acuden no tienen conocimientos de filosofía. Sí que son personas que no le temen a la palabra “filosofía”. Entienden que el tipo de aproximación filosófica que se va a hacer no es de tipo teórico. Es ejercitarse en el acto vivo de filosofar, sin recurrir a antecedentes intelectuales. Es lo que hacía Sócrates: a través de preguntas, empezar a ahondar, a mirar, a comprender algún aspecto de la realidad… Personas con estudios, sin estudios, personas con edades muy dispares... desde los 20 años hasta los 80 y tantos…

El tipo de cuestiones que plantean… lo más frecuente es que acuden con la inquietud de “estoy viviendo a medias”, una situación de insatisfacción, de que “la vida tiene que ser más que esto”… “no me siento lleno”, “me siento vacío”… frustración en la mitad de la vida…, dilemas existenciales, dilemas éticos, situaciones que generan mucha inquietud, muchas dudas…, conflictos en las relaciones interpersonales, hábitos que les generan conflictos en su vida…, dificultad para asumir aspectos de la vida, enfermedad, el paso del tiempo, la pérdida de roles, de prestigio, de seres queridos, miedo a la muerte, personas con enfermedades terminales,… el perfil es muy amplio…. y personas que viene sin saber muy bien a qué vienen, pero con una situación de insatisfacción, personas que quieren ahondar en su propio autoconocimiento… Lo común es que todas esas personas están buscando un enfoque filosófico, una aproximación existencial y filosófica, a su inquietud, a su pregunta, a su problemática…

Metodología

Vivir conscientemente, no es un extra, sino que es la forma de vivir una vida plenamente humana.

Es un proceso de acompañamiento. El objetivo es “acompañar” a las personas que así lo desean a “llevar una vida examinada”. Llevar una "vida examinada": el hecho de vivir conscientemente, no es un añadido, no es un extra, sino que es la forma de vivir una vida plenamente humana. Sócrates decía que una vida no examinada no vale la pena vivirla.

En el espacio de la consulta esto se hace de una forma muy intensiva, y en el que uno adquiere recursos para luego seguir haciendo esto cada uno en su vida cotidiana, que es de lo que se trata. Se trata de que esta “vida examinada” se convierta en algo indisociable del hecho mismo de vivir.

Comienzo centrándome en lo que llamo la “filosofía operativa" de esa persona: el mundo humano no es un mundo de hechos brutos, de hechos neutros sino que es un mundo de atracciones y repulsiones, es un mundo interpretado, es un mundo significado, un mundo valorado… el mundo humano en buena medida es un mundo mental y estas interpretaciones que estamos haciendo permanentemente, esta significación que estamos dando a los acontecimientos, esas valoraciones que hacemos en cada instante de nuestra vida depende de las concepciones latentes que tengamos sobre lo que es valioso o no valioso, deseable o indeseable…sobre las creencias que tengamos sobre quiénes somos, lo que es la vida, sobre lo que es el mundo…

Me interesa no lo que la persona me dice qué piensa sobre eso o sobre lo otro… me interesa la filosofía que encarna en su vida cotidiana, porque esa filosofía no engaña... esa filosofía indica realmente cual es la comprensión que tiene asumida en su propia vida… Digamos que hay un conocimiento meramente intelectual, meramente cerebral que no es verdadero conocimiento y hay otro tipo de conocimiento que se incorpora en todo el ser… Cuando tenemos una comprensión genuina, esa comprensión la incorporamos y ya no la perdemos nunca, forma parte de nosotros… Este conocimiento incorporado a nuestro ser en la mayoría de las personas suele ser bastante inferior que su conocimiento meramente teórico, intelectual. El objetivo es ahondar, profundizar en ese segundo tipo de conocimiento.

Esa es la metodología. Se parte de la vida. Observo y nos centramos en cómo la persona vive, cuál es su funcionamiento en el vivir: cómo se relaciona, cómo se enfrenta a las distintas situaciones de su vida cotidiana… y encontramos recurrencias, patrones, hábitos… buscando, indagando en las concepciones de la realidad que están latentes en esa forma de vivir, en esa forma de funcionar… indagar en ese tipo de filosofía es lo que va a traer consigo en la persona auténticas transformaciones… estamos empezando a modificar con un ejercicio de comprensión, de discernimiento, las concepciones que están configurando literalmente mi experiencia y explicando por qué funciono como funciono… El trabajo se orienta a sacar ese tipo de concepciones observando el vivir, la forma de vivir de esa persona… esta sería una vertiente…

Desarrollar actitudes filosóficas

Y la otra vertiente: la de desarrollar actitudes filosóficas. Esta indagación, esta observación de cómo vivo y qué concepciones están implícitas en mi forma de vivir, cuáles son las ideas y los valores que realmente le están guiando en su vida… tomar conciencia de todo ello, requiere tomar distancia y reconocer en mi un “centro” que es más originario, que es anterior de mis emociones, de mis conductas, de mis impulsos, lo que se llama el “principio rector”, la “conciencia testimonial”… y ese es el lugar donde ya no me veo abrumado por mi experiencia, donde ya no me confundo con mis representaciones, con mi diálogo interno, ni con las conductas y emociones que se derivan de esas interpretaciones que me estoy haciendo, un dialogo interno plagado de ideas limitadas, de creencias falaces...

Esto supone empezar a reconocer y a vivir lo que soy, quién soy… supone empezar a vivirme como sujeto y no como objeto, con todo aquello con lo que previamente me identificaba. Este es un trabajo que trae grandes transformaciones en la vida cotidiana. Porque no solamente nos limitan nuestros malos hábitos, esas conductas y emociones, sino que también es muy importante ver qué relación establezco yo con to ello…

El AFS es un espacio en el que se permite que todo sea, que todo se desenvuelva y que todo pueda ser mirado, aceptado, comprendido, acogido.

Otra de las actitudes que se ejercitan es la actitud de aceptación. Una sesión de AFS es un espacio en el que no se condena, en que la actitud no es moralista, en el que no se diagnostica, en el que no hay algo que se califica como negativo, como patológico… es un espacio en que se dejan ser todas las dimensiones de la experiencia, en el que se permite que todo sea, que todo se desenvuelva y que todo pueda ser mirado, aceptado, comprendido, acogido. Es un espacio en el que la persona se “integra” porque se desarrolla esa capacidad de aceptar todas, absolutamente todas las dimensiones de nuestra experiencia y de “comprenderlas”.

También se ejercita la capacidad de “escucha”: escuchar nuestra propia voz interior. Distinguirla de voces interiorizadas que no se corresponden con nuestro sentir profundo, en que se ejercita la confianza, confianza en nuestra propia inteligencia profunda pues ya tenemos esa sabiduría latente que solo necesita ser “educida”, confianza en nuestro fondo, confianza en los ritmos naturales de las cosa, confianza en el proceso que está teniendo lugar en la consulta y en la inteligencia profunda que ahí se revela… en definitiva el desarrollo de una serie de actitudes filosóficas para que luego cada persona pueda trasladar el ejercicio  de esa actitudes a su vida cotidiana.

El reto de una consulta de AF

Y el reto de una consulta de Asesoramiento Filosófico es el siguiente: A todos nos han educado…, pero como adultos, si queremos ser “adultos” no simplemente en sentido biológico, si queremos ser realmente "mayores de edad" tenemos, que volver a “re-educarnos”: empezar a pensar por nosotros mismos, examinar lo asumido; y hasta que no hacemos este trabajo de no empezar a pensar por nosotros mismos, no protagonizamos nuestra propia vida y no nos apropiamos de nuestra propia vida. En este proceso incluso las enseñanzas adecuadas, correctas no nos valen. Eso también nos limita espiritualmente, nos merma… porque lo único que nos sirve es aquello que vemos por nosotros mismos, lo único que posibilita nuestro conocimiento y nuestro autodesarrollo es la “sinceridad”, es alcanzar esas comprensiones de primera mano.

Sólo lo que se alcanza en ese proceso de autoconocimiento, sólo las respuestas que poco a poco se van descubriendo por uno mismo, son las únicas respuestas válidas.

Por lo tanto, el reto del AF es que no se trata que el filósofo trasmita sus propias comprensiones, transmita enseñanzas, ofrezca respuestas, ni cosas que no hemos llegado a ellas de primera mano y a través de un camino de absoluta sinceridad también nos apartan de nuestro verdadero conocimiento las “opiniones” verdaderas… sólo lo que se alcanza en ese proceso de autoconocimiento, sólo las respuestas que poco a poco se van consolidando son las únicas respuestas válidas y todo lo demás es “ilusorio”...
De lo que se trata es de acompañar en un proceso en el que se orienta a que esa persona alcance sus propias comprensiones. Lo interesante es que la persona salga de la consulta sintiendo: “esto lo he visto yo” y como lo he visto esto ya forma parte de mí, ya no lo puedo perder, esto es mío. Y este es el arte de asesorar y es también la dificultad del AF: favorecer este tipo de comprensiones y también que sean no comprensiones intelectuales, cerebrales, sino que sean comprensiones “sentidas”, que impregnen la totalidad del ser. Estas son las comprensiones que son profundamente transformadoras. Es interesante observar en la consulta cuándo han tenido lugar ese tipo de comprensiones. La persona no duda de eso que ha visto. Si ha asumido algo mediante algún argumento de autoridad ahí no hay verdadera convicción, hay duda. Cuando lo descubre por sí misma ahí ya no hay duda y esa comprensión siempre es transformadora. Hay un antes y un después. Se produce en la persona un salto de nivel de consciencia. Este es el reto del AF. Y hay toda una forma concreta de proceder, una forma de preguntar…

No es pues un lugar para recetas preestablecidas… que la persona por si misma descubra que tiene que vivir de otro modo, que tiene que relacionarse de otro modo. Se trata de un proceso de autodescubrimiento, acompañado, guiado.

Turno de preguntas:

  1. Qué diferencia existe entre la dimensión «espiritual» y la dimensión «filosófíca»

    La espiritualidad, como una dimensión de lo humano, no como un constructo cultural. La psicología: la tarea del autoconocimiento. La psicología trata del estudio del funcionamiento psíquico humano, pero contiene un presupuesto antropológico implícito y es que conocer ese funcionamiento es conocer al ser humano y es que el ser humano se agota en su realidad psicofísica. Frente a determinadas concepciones antropológicas, la concepción antropológica de las filosofías sapienciales que parten de una concepción trina del ser humano: el ser humano no es simplemente soma y psique, también es “nus” decían los antiguos, también es espíritu (Aristóteles). El ser humano es soma/psique/consciencia. La filosofía plantea la tarea del autoconocimiento teniendo en cuenta estas dimensiones. En nosotros existe ese “centro” que nos permite tomar distancia respecto a nuestro mundo representacional, ese lugar en que ya no somos objeto, sino que somos sujeto. Eso tiene mucho que ver con esa dimensión espiritual y esa capacidad de tomar distancia tiene mucho que ver con esa dimensión espiritual. Una actividad en la que básicamente a lo que apela es al espíritu humano: el principio rector, el nus, el espíritu… con lo cual el trabajo de Autoconocimiento Filosófico tiene una hondura realmente espiritual.
  2. ¿En ese tipo de consulta, ¿dónde representa que empieza el trabajo del «filósofo», y dónde acaba la tarea del «psicólogo»... y que métodos diferenciadores hay...?
  3. (...)

  4. Sobre la frecuencia y duración de los procesos de consultoría, los resultados, etc...
  5. (...)

  6. En la exposición realizada, se intuye un trasfondo de filosofía oriental de tipo hindú... ¿Qué hay de filosofía hindú en su método y en su trabajo...?
  7. (...)

Fuente: Diálogos de Pedralbes: LA FILOSOFIA PARA LA VIDA COTIDIANA (y III) (transcripción de la charla)

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