La unió dinastica: Isabel i Ferran

               La unión de las coronas de los distintos reinos peninsulares en una sola cabeza venía precedida por una tradición histórica y unas relaciones de orden político, a veces amistosas, otras antagónicas. Robusteció la primera el ideal humanista, que resucitó, no ya la España visigótica, tal y como la habían concebido el legitimismo astur o el pensamiento cancilleresco leonés sino la anterior Hispania romana, con su régimen de dos grandes entidades provinciales -la Hispania citerior y la Hispania ulterior -que se amoldaban a la situación territorial legada por la lucha contra los musulmanes.

Jaume Vicens i Vives, Aproximación a la Historia de España, p. 101 i 102, 1960