El moviment obrer (1939-1978)

 

Annex 3

 
DOSSIER LAFORSA - 2

Esteban Cerdán Francés, treballador de l'empresa, ens explica el conflicte de LAFORSA


REESTRUCTURACIÓ DE L'EMPRESA

La huelga del 75-76 es fruto de un cúmulo de cosas. Laforsa hace una inversión astronómica y los resultados de producción no resultan como se esperaba. Nosotros empezamos a profundizar en los datos y demostramos que el equipo que había venido nuevo no era un equipo competente. A veces nos daba la impresión que trabajaban en contra de los intereses de la fábrica.

Teníamos muchos roces, por ejemplo, yo era verificador de cilindros, estaba directamente a las órdenes del jefe de laminación. Le dije que me hiciera una salida para ir al sindicato y me dijo que no, que allí donde estaba él que no salía nadie y yo le dije: ¡oiga, yo no quiero discutir con usted! si no me hace la salida, me iré y le traeré un justificante del delegado comarcal de Sindicatos. Esos y otros pequeños roces enrarecían el ambiente, sobre todo los que tenían relación con las condiciones de trabajo que habíamos conseguido...



MILLORA DE LES CONDICIONS LABORALS

En Laforsa teníamos uno de los mejores convenios de la comarca y las condiciones de trabajo habían mejorado inmensamente. Con nuestra lucha habíamos conseguido muchas cosas y también habíamos conseguido un marco de libertad. Nosotros habíamos establecido que hacíamos asambleas. Hacer asambleas en el comedor ya era una práctica común. Las hacíamos a la hora del bocadillo. Incluso, a veces, tocaba la sirena y la gente no se movía. Así que se fue produciendo un enfrentamiento con este equipo hasta que un día...


CAUSA DIRECTA

Un día -11 de noviembre del 75- un trabajador que estaba en una cabina de mandos hizo ir un lingote por un sitio que no debía y entonces provocó una avería en el tren de laminado. Se tuvo que parar un rato para arreglarla. Y entonces, a ese buen hombre, al jefe de laminación, no se le ocurrió otra cosa que mandarlo para casa. Le despidieron. Y esto fue un revulsivo.


ACOMIADAMENTS

Éramos doscientos cuarenta y tantos. En aquel momento la plantilla normal durante esos años era siempre igual y se quedaron trabajando unos 25, entre mandos y algunos de las oficinas. En la huelga participaron compañeros de las oficinas y muchos mandos intermedios, encargados... Empezaron por despedir a 12 trabajadores. A los enlaces y jurados nos abrieron un expediente disciplinario y nos suspendieron de empleo. Después continuaron despidiendo cada vez a más trabajadores, llegamos a ser más de 150 despedidos. Despidieron toda la plantilla que se negó a trabajar. Toda la plantilla despedida con carta individual.


Font: Fundació Utopia.

DESENVOLUPAMENT DE LA VAGA. SOLIDARITAT

La huelga empieza con una solidez tremenda y en seguida aparece una solidaridad impresionante. A los pocos días muere Franco. La huelga adquiere una gran extensión, se producen paros de solidaridad, sobre todo aparece la solidaridad económica. Llegamos a recoger más de 5 millones de pesetas.

Íbamos cada mañana a la puerta de la fábrica, encendíamos la hoguera, venía la policía nos echaba y se calentaban ellos. Cuando se iban, entonces volvíamos nosotros. Había camioneros que nos traían camiones de madera y los vaciaban allí. Ese tipo de solidaridad se fue extendiendo. Las Navidades fueron una campaña de solidaridad, cantábamos villancicos por la calle.



INTIMIDACIÓ EMPRESARIAL

Como he dicho, la huelga tiene una solidez tremenda porque la empresa hace varias tentativas para romperla. Va despidiendo escalonadamente hasta que despide a unos 150, el resto son los que están trabajando y los que cogen la baja o están enfermos... En estos conflictos siempre hay los que tienen miedo... pero vamos, en este caso hay gente que coge el alta voluntariamente y se va a la fábrica y le dice al director que él se suma a la huelga. También hay compañeros que los convence la dirección y vuelven al trabajo y cuando a la mañana siguiente nos ven ahí enfrente cogen, dejan el trabajo, se salen y se unen a nosotros. Pasaban estas cosas que son muy comprensibles si se tiene en cuenta las presiones de la empresa a los familiares. La empresa fue clasificando a la gente y entonces la convocaba particularmente. Incluso visitaba en las casas a las mujeres y a los hijos para decirles que estaban engañados. Cuando nos enteramos que iban visitando las familias le dijimos al jefe que visitaba que eso se tenía que acabar y lo cortamos rápido. Eso era una falta de moral y de ética tremendas.


VAGA GENERAL

Nos encerramos en la iglesia de Santa Maria de Cornellá. Aquello se rodeó de policía. Una tarde, la gente, toda la comarca, acudió allí. La policía no les dejó acercar y saltó la chispa. Un guardia municipal atropelló a un trabajador con el coche y al día siguiente la huelga general había estallado en la comarca. Duró 15 días, dos semanas justas. No se podía abusar y es que una huelga general no se puede sostener indefinidamente. Entonces ahí hay un trabajo muy importante y es convencer a nuestros compañeros de la fábrica que la comarca tiene que volver al trabajo y debemos de ser nosotros los que debemos de inspirar que la gente vuelva al trabajo. Fue difícil porque la comarca estaba muy fuerte, pero en una asamblea general en Sindicatos lo decidimos así. Los de Laforsa estábamos fuertes para continuar. Si no había solución volveríamos a reemprender.


Font: Fundació Utopia.


NEGOCIACIÓ ¡O TODOS O NINGUNO!

El caso es que la empresa delante de esa presión se vió obligada a negociar. Bueno, dicen que la llegada del rey por aquí también supuso la obligación de negociar. El Delegado comarcal de Sindicatos vino a la iglesia que estábamos encerrados a decirnos que iba a pedir una entrevista al Rey para ver si se solucionaba nuestro conflicto y nosotros le dijimos al Delegado comarcal que sí, pero que quien hablábamos éramos nosotros y entonces dijo que no. Nos quedamos en la iglesia y la policía nos echó, pero con la huelga general en marcha.

Al final hubo un acuerdo en la Via Layetana, donde estaba el Sindicato Vertical, donde está Comisiones ahora. La empresa se negó a reunirse con nosotros. El jurado de empresa estábamos en un departamento, la empresa estaba en otro y el Delegado Provincial hacía de correveidile de despacho en despacho y cada vez que venía con propuestas nosotros le decíamos la misma: ¡despidos ni uno!, ¡o todos o ninguno! Al final el acuerdo fue que todos quedábamos readmitidos. Aceptamos sanciones: 4 compañeros con 3 meses de suspensión de empleo y sueldo y 6 con 6 meses de suspensión de empleo y sueldo, entre los cuales estaba yo.

En un grupo reducido habíamos pensado qué hacer si no había compromiso. En las luchas no puede quedar todo el movimiento devastado y sobre todo en aquella lucha tan justa. En la hipótesis de una dureza extrema se había pensado que igual habría que admitir algún despido porque la lucha requiere también sacrificios. De todos modos eso era una cosa muy remota que no se había llegado a discutir más que en círculos muy estrechos y que no se tenía en cuenta, ni mucho menos, a la hora de negociar allí en el vertical. No, no, allí les decíamos: ¡o todos o ninguno! Hasta que el Delegado vino con la propuesta de la retirada de todos los despidos, eran las 4 de la mañana, me parece, o las 3 y pico.



EL FINAL DE LA VAGA

Cuando aquella mañana llegamos al vertical de Cornellá aquello fue una fiesta. La noticia corrió como un reguero de pólvora. Después se organizaron partidos de fútbol. Uno fue con Siemens. Hubo una fiesta en el polideportivo de Almeda en Cornellá. Consideramos que aquello fue una batalla política, sindical y económica y además fue un refuerzo muy importante del movimiento obrero.

 

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Col·lecció Descobrim el Baix Llobregat, núm. 4