... Continuación. Siete / Ocho / Nueve / Diez / Once

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WB00726_.gif (618 bytes)Siete LAS LEYES DE LA VIDA.

Recién tengo 16 años, pero ansiosa espero que llegue el día en que me case y tenga hijos; sueño con tener dos: Daiana Ayelén y Diego Emiliano. Los nombres los elegimos con mi novio y es con él con quien anhelo casarme.

En la educación de mis hijos, me gustaría que el valor predominante fuera la sinceridad, la verdad. Cuando uno es sincero consigo mismo sabe hacerle frente a los problemas cotidianos, sabe tener los pies sobre la tierra. Además, no me gustaría que me mientan ni a mí, ni a su papá. Me gustaría crear con ellos más allá de un lazo filial, un lazo de amistad, de manera que yo sepa que ellos confían en mí y yo en ellos por la sinceridad que siempre nos caracterizó; quisiera que ellos aprendan lo importante que es decir la verdad y lo grave que es mentir, porque siempre, tarde o temprano, todo sale a la luz.

El segundo valor sería la perseverancia, ya que cuando uno sabe perseverar logra sus objetivos. Ninguna meta es lejana. Todo es posible, con sólo proponérselo y ser perseverantes en la lucha se puede lograr ser plenamente
felices. A mí me pasó muchas veces que empezaba algo y después no perseveraba  y al final lo abandonaba, aún hoy me arrepiento de no haber perseverado en  mi gusto por la danza o el piano; quizás en estos momentos podría ser una
pianista famosa o una gran bailarina.

El tercero, por último, sería la humildad, cada persona tiene muchas cualidades de las cuales hay que sentirse orgulloso, pero hay que aprender que esas cosas buenas, no todas las conseguimos por nuestros méritos, sino que la mayoría son un don, un regalo de aquel que también nos regaló la vida, y qué mejor manera
de agradecer esos tan preciados regalos que con humildad.

En la vida nadie es más que el otro, todos somos iguales; algunos tenemos capacidades para algunas cosas, otros para otras, y por esto hay que ser humildes, porque nadie es capaz para todas las cosas, sino que entre unos
y otros nos complementamos.

Para concluir, me gustaría decir que para mí personalmente, el valor más preciado que una persona puede cultivar es el amor, pero no un amor de palabras, sino un amor que sabe hacer, el amor es el sentimiento más sincero, cuando hay
amor no queda lugar para la mentira. El que ama sabe perseverar, porque por ese amor que su corazón siente tiene la seguridad de que nada es imposible; y por último el amor es humilde, por que sabe que nadie es superior.

NOMBRE: MARIA DEL CARMEN GONZALEZ
EDAD: 16 AÑOS
ESCUELA: E.N.S. N° 7 ”JUAN SAMUEL MAC LEAN”
PROFESOR: ROSA MAGALLANES
B° CENTRAL NORTE
RESISTENCIA (CHACO) ARGENTINA

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WB00726_.gif (618 bytes)Ocho La ley de vida es no juzgar a la gente sin antes tratarla.

Pienso que toda la gente tiene algún lado bueno que hay que explotarlo ycomprenderlo. No hay que juzgar a la gente por la historia y por lo que otras personas nos dicen.

Recuerdo que yo estaba en 4to grado, yo vivía en Chile y a mi papá le avisaron que lo tenían que trasladar aquí, a Perú. Yo pensaba que me iban a tratar muy mal porque yo soy Chileno. (Recuerden la Guerra con
Chile) Pensé que los peruanos nos tenían mala voluntad pero no fue así, al contrario, la gente Peruana me trató con mucho cariño. Por otro lado nosotros los niños no tenemos la culpa de que los mayores se hayan peleado con cañones y balas. Creo que esta nueva generación debe contribuir a hermanar a los pueblos latinoamericanos que tan abandonados
están.

Hoy tengo buenos amigos aquí en el Perú, a partir de esta experiencia, mi ley de vida es no prejuzgar a las personas, sino primero los trato  y entablo relaciones con ellos y luego emito mi opinión.

Mauro Escobar
11 años
Ivonne Pérez
San Ignacio de Loyola
Lima- Perú

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WB00726_.gif (618 bytes)Nueve. La Sinceridad

Mi papa fallecio en uno de las mejores etapas de la vida, cuando yo  tenia 13 años. Falleció en un choque, mientras trabajaba. Cuando ésto  sucedió, yo le había mentido y como él ya nunca volvió no le pude pedir perdón.

Me quedé con ese remordimiento para toda la vida. También dentro mío quedó la enseñanza de que no es bueno mentir, ocultar cosas. Hay que sincerarse siempre porque en ocasiones como éstas, cuando una persona ya no vuelve, no podremos sincerarnos jamas.

Tambien me enseñó muchos valores morales, acostumbrarme a estar con la gente querida. Ahora me doy cuenta que no es bueno mentir, que es un defecto muy grande que tiene el ser humano.

Por eso en situaciones en las que a veces estoy entre la espada y la pared, y una mentira lo solucionaría todo, prefiero decir la verdad, aunque ésto a veces también signifique sufrimiento.

Así como le mentí a mi papá y no le pude pedir perdón me quedé con ese remordimiento para siempre, pero si en lugar de eso le hubiera mentido a cualquier otra persona podría llegar a lograr el rechazo de mucha gente.

Por eso no voy a mentir, cueste lo cueste.

Hoy que estoy solamente con mi mamá y hermana las mimo mucho, las cuido y les cuento todo. Estoy siempre ayudando a mi mamá, y trato de que ella haga lo mismo conmigo. Ella también, despues de esta situacion se aferra
mucho a mí y me brinda mucho afecto y protección. Hoy por hoy para mi mentir es lo peor que podría llegar a hacer.

Natalia Peñaloza 1ro 1ra
Polimodal en Ciencias Naturales
UNLa
15 años
Lanús - Buenos Aires - Argentina

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WB00726_.gif (618 bytes)Diez. Para tener algo hay que esforzarse, luchar y no quedarse por nada

Osvaldo Torres
16 años
E.N.S. N° 59 "Juan Facundo Quiroga"
RESISTENCIA - CHACO -

Una de las leyes de mi vida es que "para tener algo hay que esforzarse, luchar y no quedarse por nada", por que a veces te esforzás para tener algo y parece difícil obtener lo que querés o anhelás.

Si vos sos un joven que luchás para tener algo o ser un profesional en el futuro te contaré parte de mi vida para que nunca dejes de esforzarte y en el futuro seas un profesional.

Yo tengo 16 años vivo con mis abuelos por que no tengo mamá ni papá, mis abuelos son una familia pobre y nunca han podido comprarme ropa, zapatillas, y lo que tenía era por que me regalaban.

Llegué a tener 12 años, y me puse a pensar y a preguntarme porqué no pude tener algo nuevo; y me he dado cuenta que yo era muy cómodo, que siempre esperaba que me regalen las cosas.

Entonces me dije, voy a preocuparme y a esforzarme para tener algo. A la semana siguiente conseguí un trabajo y empece a tener una bicicleta, una pieza y ropa nueva, entonces ahí comprendí que para tener algo hay que esforzarse y no esperar de los demás.

Quiero ser un profesional cuando sea grande, por eso me esfuerzo y no me quedo por nada aunque a veces se me hace difícil. Por eso a los que leen este ensayo les digo que se esfuercen y todo lo van a obtener.

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WB00726_.gif (618 bytes)Once. El Valor de las Pequeñas Cosas

Cuando me pidieron que escribiera un ensayo sobre las leyes de la vida sinceramente no sabía por dónde empezar. Si bien soy consciente de mis valores e intento aplicarlos en todos mis actos, me es muy difícil expresarlos por escrito.

Sin embargo, hoy leí una estrofa de un poema de Kipling, autor inglés del siglo pasado, que me hizo recordar un incidente que tuvo un gran impacto sobre mi vida y me ayudó a descubrir lo que yo considero dos leyes fundamentales de la vida. El poema al cual me refiero relata una serie de consejos que el autor le da a su hijo como para que aprenda a vivir y hacerse hombre. La estrofa que me impactó fue la primera, en la cual el poeta le aconseja a su hijo ser fuerte y aprender a resignarse ante las circunstancias más dolorosas:

Si tú puedes ver destruir la obra de tu vida
Y sin decir una sola palabra ponerte a reconstruir
O perder en un solo golpe lo ganado en cien partidas.
Sin un gesto y sin un suspiro.

Al leer estas palabras recordé la triste historia de un viejo amigo de mi familia que de un día al otro vio como toda la obra de su vida se derrumbaba. Su historia es la siguiente:

David era un hombre querido y admirado por todos. Tenía una hermosa mujer, dos hijas y un excelente trabajo como ingeniero. Vivían muy felices hasta que un día Sarah, su hija menor de tan solo tres años, fue diagnosticada cáncer.

Después de largos y sufridos meses de tratamiento las células cancerígenas   desaparecieron. Para festejar e intentar olvidar todo el sufrimiento vivido   la familia decidió irse de vacaciones a Australia. Pero el destino de Sarah   parecía estar escrito. Al tener aún las defensas bajas contrajo una grave   pulmonía y falleció en apenas unas semanas.

Mucho le costó a la familia superar este trance, pero no bajaron los brazos y decidieron intentar ser felices nuevamente teniendo otro hijo.

Pero en el octavo mes de embarazo se debió adelantar el parto ya que se descubrió que la futura mamá padecía de cáncer de pecho. Cuando María tenía apenas unos meses se vio despojada del amor materno y su padre y hermana debieron enfrentar otra pérdida irreparable.

Fue en este momento que David demostró ser un hombre de gran entereza. Para poder cuidar mejor de su bebé decidió tomar clases de metodología de la enseñanza, renunció a su trabajo y comenzó a trabajar en una escuela. Decidió mudarse de casa para alejar a sus hijas de los tristes recuerdos e hizo todo lo posible para hacerlas felices.

Ahora se preguntarán por qué este hecho influyó tanto sobre mi vida. Bien. Hace unos años me encontraba en un estado al que entonces consideraba “caótico”. Me había peleado con mi primer novio de la adolescencia, en el colegio había bajado drásticamente mi rendimiento y estaba en conflicto con todos los que me rodeaban.

Estos hechos me llevaron a pensar que era el ser más infeliz y desdichado sobre la tierra. Sin embargo, un buen día nos llegó una carta de David contándonos sus últimas novedades: durante el último verano María había estado en tratamiento de quimioterapia ya que le habían sido encontradas células cancerígenas.

Este hecho me ayudó a darme cuenta de lo valiosa que era mi vida y de la gran suerte que tenía al tener a mi familia con tan buena salud. Me di cuenta de que mis “problemas” eran tan solo una pequeña parte de la vida que me ayudaban a crecer y, por lo tanto, los comencé a tomar como algo positivo.

Hoy, gracias a Dios, María goza de buena salud. David demostró con su entereza y bondad que, por más que la vida puede ser dura y de un día para el otro sacarnos lo que más queremos, hay un camino para salir
adelante y reconstruir la felicidad.

Yo aprendí que la felicidad se encuentra en las pequeñas cosas. Desde aquel día, cada vez que me siento abatida o sin fuerzas para enfrentar la vida, intento fijarme en todo lo bueno que tengo. Cuando llego a mi casa en un día frío de invierno me reconforto con tener el calor de un hogar, una familia unida, un plato de comida caliente, una abuela que
con sus ochenta años aprendió a manejar una computadora, los “masajes” de mi gato sobre mi espalda cuando estoy acostada, en fin, todo aquello que a veces damos por sentado sin ponernos a reflexionar sobre lo
dichosos que somos al tenerlos.

La vida siempre nos va a enfrentar con obstáculos para superar. Lo importante está en aprender de todas nuestras experiencias para transformarnos en seres fuertes. Siempre que creamos que nuestros problemas son intolerables debemos recordar que hay seres mucho más desdichados que nosotros y tomar el ejemplo de personas como David que
lograron salir adelante demostrando que la vida sí tiene un sentido y hay que enfrentarse a ella.

Nombre: Rebeca Henry
Edad: 22 años
IPPI
Gaiman, Chubut, Argentina.

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