Ser Humano y Lenguaje


El Ser Humano es la única criatura que usa el lenguaje con finalidad heurística. Los otros seres viven bajo su instinto; genéticamente reciben todas las pautas de comportamiento que necesitan para existir, aprenden muy poco y no pueden adaptarse a circunstancias no previstas en la herencia. El Ser Humano también recibe esa herencia, que le condiciona, pero tiene la posibilidad de aprender y recordar cosas que amplían sus posibilidades de actuación casi ilimitadamente: negarse a seguir el instinto, o vivir en un medio ambiente hostil. El lenguaje, usado heurísticamente, le permite no sólo expresar ideas con un propósito comunicativo sino también intercambiar con otros semejantes informaciones para mejorar el rendimiento de determinadas prácticas; esta circunstancia le permite apartarse del marco instintivo y establecer situaciones nuevas, artificiales, bien distintas de las que el substrato natural permitiría.

El Ser Humano es, del todo, dependiente del lenguaje: éste lo modela, como un medio ambiente o el código genético, es el aire en el que vive, y determina la naturaleza de sus usuarios.

El Ser Humano mediante su actuación, con el lenguaje, se afianza en el mundo, luchando contra la materia, asegurando la vida y buscando continuamente una mayor eficacia; así, va evolucionando y adoptando su organización formas diferentes, deseando hacerse independiente de la naturaleza lo que consigue, convirtiéndose en un ser, de alguna manera, artificial.

 

La Humanidad ha pasado por cuatro estadios, determinando cambios de escala el paso al nivel siguiente por la aparición de factores que rompen el equilibrio de cada etapa, mediante experiencias de innovación; son circular, lineal, proporcional, y exponencial (o discontinuo).

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Etapa circular

En la primera etapa, la más antigua y larga, el Ser Humano es totalmente dependiente de la naturaleza, de la que se aprovecha, depredándola, mediante la caza y la pesca y la recolección; obtiene de ella lo que necesita, puesto que vive en estado de necesidad, día a día.

 

Llamamos a esta época circular porque, en ella, el Ser Humano no puede escapar a su condición creatural, haciéndose independiente de la Naturaleza.

 

No hay más división del trabajo que la determinada por la fuerza: los individuos que tienen más hacen las tareas que la requieren, como cazar; los menos válidos, niños o viejos, las mujeres, hacen las tareas que requieren menos vigor; la única energía que se usa es la que se obtiene del propio cuerpo, de forma directa, mediante golpe, presión, carrera, o usando algunos instrumentos muy elementales, tirando piedras o pegando con bastones.
El Ser Humano es nómada, siguiendo el rastro de sus presas, que van a lugares con agua donde puedan encontrar alimento con facilidad; también en esos puntos, las plantas que puedan aprovecharse serán más abundantes.

El grupo humano es relativamente consistente, poco organizado, dando un buen margen a la acción individual, sin jerarquía.

No existe la familia, ni otras instituciones, pero hay clanes, formados por individuos que se reconocen descendientes de un mismo animal; la actividad sexual satisface el deseo, sin buscar necesariamente la reproducción; el grupo humano es pequeño y no aumenta, teniendo una alta tasa de natalidad que se compensa con una mortalidad también elevada. Los bienes se comparten en el clan, sin noción de la propiedad individual. Hay diferentes grupos humanos que tienen poca relación entre sí, ocupando cada uno el espacio que necesita para obtener sus recursos y luchando por mantenerlo mediante guerras. El lenguaje manifiesta experiencias reales mediante la voz y la expresión dinámica, el gesto (por ejemplo, digo el lobo muerde y lo represento corporalmente, simulando dar dentelladas), que se dirige a otro Ser Humano que está allí mismo, siendo la comunicación interpersonal.
Todo está en relación y siempre en función de la supervivencia por lo que la experiencia es sincrética o unitaria, al no haber división entre los diversos factores que la integran.
Para preparar la captura de los animales, o la recolección de frutos, o la búsqueda de agua o fuego, u otros recursos naturales, se usa la magia que es un recurso para llamar la atención de ese elemento necesario, creyendo atraerlo hacia el ser que lo desea; la magia es una forma de mediación que se expresa mediante ritos con cantos, bailes y también formas de visualización en las que se expresa materialmente ese deseo, y que son el origen de la Religión y del Arte. La magia, con imágenes (visuales, en cantos, ritos…), expresa un símbolo para el que el entendimiento comprenda una idea, por ejemplo: el lobo es un símbolo del mal.

Así pues, ya en este primer estadio, existe, ni que sea muy rudimentariamente, la mediación, que es un elemento que ponemos entre nosotros y las cosas para hacerlas más fáciles; la mediación va a crecer muchísimo a lo largo de la Historia, de modo constante y proporcional, siendo un indicativo de la evolución humana, en la busca de una siempre mayor productividad. Podremos ver que los diferentes elementos, como el lenguaje, las formas económicas, la magia, etc…, varían su presencia en la actividad humana pero no desaparecen.

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