|
EL
FANTÁSTICO CICLO DE LA VIDA: EL COMPOSTADOR
La
naturaleza nos muestra el ciclo de la vida año tras año, restaura su
crecimiento, como por ejemplo: cuando en el bosque, en otoño, las hojas
de los árboles caen al suelo, juntamente con trozos de ramas, excrementos
de animales o hierbas, pasan a una fase de descomposición en la cual
intervienen muchos elementos que cooperan en este proceso, como el sol, el
agua, el calor, el frío y diferentes especies vivas (larvas, gusanos,
caracoles, hongos, multitud de insectos...), que lo transforman todo en
humus, esa tierra de color oscuro con un característico olor de tierra
buena y esponjosa.
Así
pues, el humus contribuye a la continuidad del ciclo de la vida
alimentando a las especies vegetales que, a su vez, alimentarán a las
especies animales.
El
compost, un abono natural
El
compost es un abono muy completo que aporta los minerales necesarios para
las plantas. Los principales son el nitrógeno (N), el fósforo (P) y el
potasio (K), pero también aporta micronutrientes y mejora la estructura
de la tierra, así como la capacidad de retención de agua. Al ser un
producto totalmente natural, se puede aplicar a cualquier planta, ya sea
de interior o de exterior, de jardín, huerto, macetas, césped, etc.
Al
no ser necesarios productos químicos, ya que el compost retorna a la
tierra los nutrientes que ésta necesita, también se incrementa la
cantidad de microorganismos beneficiosos para el ciclo natural de la vida.
Así, se favorece la vida en el suelo y esto sirve para que las lombrices
y otros organismos aireen la tierra, eviten que ésta se compacte y
favorezcan así, el arraigo de plantas y hortalizas.
El
proceso de descomposición de los restos vegetales dentro de un
compostador desprende un olor característico y agradable que podemos
percibir cuando abrimos el compostador para aportar nuevos restos o
remover. Recuerda el olor que desprende el bosque húmedo. Esto se debe a
las características técnicas de los compostadores de calidad y a que los
millones de organismos que se alimentan de los restos que se depositan en
el compostador no permiten que pase mucho tiempo antes de transformarlos
en compost.
Si
se mezclan los restos de vez en cuando (una vez por semana), no aparecerán
insectos molestos, como un exceso de mosquitas de la fruta, por ejemplo.
De todas maneras, estos organismos también ayudarán en el proceso de
compostaje y, en todo caso, su presencia siempre estará limitada al
interior del compostador.
En
caso de que aparezcan hormigas, esto indicará que han tenido semanas para
construir el nido porque no se ha removido lo suficiente. La solución será
mezclar bien los restos.
¿Que se necesita para
hacer compost en el instituto?
Para
hacer compost sólo hace falta:
* Un
compostador de plástico reciclado y reciclable.
* Un aireador
de compost.
* Unas tijeras
de podar para cortar las ramas pequeñas.
* Una pala
para extraer el compost maduro.
La ubicación del
compostador
El
compostador del instituto siempre tiene que estar en contacto directo con
la tierra para que los microorganismos de la naturaleza entren en contacto
con los restos que se depositan en su interior y para permitir el drenaje
del agua sobrante de los vegetales. Hay que tener presente que los restos
de cocina contienen un 70 % de agua. Una parte de esta agua la absorben
las hojas secas que hay que añadir, pero el resto se filtra en la
tierra muy lentamente.
Hay
que procurar que el compostador no reciba demasiada insolación para
evitar tenerlo que regar. Si se coloca a la sombra, mucho mejor.
Se
necesita entre 50 cm. y 1 m de espacio por los lados para poder extraer el
compost maduro con comodidad.
Todo lo que
se puede compostar
Se
puede compostar casi todo lo que sea orgánico, aunque hay restos que
tardan más que otros en compostarse.
De
la cocina:
* Restos de
frutas y verdura
* Cáscaras de
huevo chafadas
* Yogures y
zumos de fruta caducados
* Tapones de
corcho y papel de cocina
* Aceite y
vinagre de aliñar
* Poso de café
y restos de infusiones
* Cartón de
la huevera y cartón del papel de cocina
* Restos de
vino y cerveza
Del
jardín:
* Flores,
hojas y plantas verdes o secas
* Césped
* Restos de
poda triturados
* Cenizas y
serrín de madera natural
* Restos de
cosecha del huerto
* Estiércol
de animales de granja y paja

Todo lo que
no se puede compostar
Hay
materiales que, por su naturaleza o composición, no pueden ser
compostados en el instituto, entre otras cosas para evitar molestias y por
sentido común:
* Pescado,
carne y huesos, ya que pueden desprender olores y atraer
moscas
* Cáscaras de
frutos secos, porque les cuesta años deshacerse
* Plantas o
frutos enfermos y/o grandes cantidades de vegetales
podridos,
porque si el compostador no alcanza los 65 grados en su
interior,
se pueden transmitir estas enfermedades cuando
esparzamos
el compost.
*
Evidentemente, cualquier material que no sea orgánico y
compostable,
como por ejemplo el cristal o el plástico.
Lo más importante:
la mezcla de materiales.
Siempre
hay que mezclar los restos que se depositan. No hay que hacer capas de
materiales frescos y húmedos o capas de materiales secos, es decir, tiene
que verse todo bien mezclado. Esto no significa que sea necesario remover
cada día, sino solo cuando se deposita una cantidad significante de un
mismo material, como por ejemplo el césped cortado o un montón de hojas
secas.
Conviene
mezclar tres partes de restos húmedos ricos en nitrógeno “verde”
(restos de cocina, hojas verdes, césped recién cortado, plantas del
huerto o jardín, etc.) por cada parte de restos secos ricos en carbono
“marrón” (hojas secas, paja, serrín, ramas trituradas, piñas,
etc.).
Atención:
habrá que guardar hoja seca cuando tengamos un exceso para cuando no
tengamos.
Si
se depositan cada día pequeñas cantidades de materia orgánica, basta
con mezclar los restos dentro del compostador una vez por semana.
¿Es necesario añadir
agua, tierra o algún tipo de producto?
Agua
Si
tenemos el compostador a la sombra o en semisombra, en raras ocasiones será
necesario regar el compost. Normalmente basta con el agua que contienen
todos los vegetales para mantener la humedad necesaria. Si se añade una
cantidad considerable de hojas secas, se pueden humedecer un poco, pero
siempre será mejor mezclarlas con restos de cocina para que absorban su
humedad.
Tierra
No
hay que añadir tierra nunca, ya que el peso de ésta sería un
inconveniente para la circulación correcta del oxígeno dentro del
compostador.
Productos
Aceleradores
Los
restos de cocina aceleran mucho la descomposición de los restos de jardín,
así que se deben mezclar bien.

Si hay algo que no hemos
hecho bien
Esta
información nos permitirá solucionar cualquier tipo de incomodidad. En
general, sin embargo, no tiene que haber ningún problema.
|
Lo
que no va bien
|
Causa
|
Solución
|
|
Huele
a amoníaco
|
Hay
demasiado césped sin mezclar con hojas secas
|
Mezclar
y remover
|
|
Huele
a podrido
|
El
compost está demasiado húmedo y hay poco oxígeno
|
Mezclar
con materia seca y remover
|
|
Hay
mosquitas de la fruta
|
Están
haciendo su función; por tanto, no son ningún problema
|
Si
no se quieren ver o se quieren ver menos, hay que enterrar un poco
los restos de cocina entre las hojas secas
|
|
La
materia está seca y fría
|
Falta
humedad
|
Mezclar
lo que hay con restos de cocina y removerlo
|
La cosecha
de compost
La
cosecha es el momento más esperado y gratificante de todo el proceso. En
función del tipo de vegetales depositados, la cosecha del compost se hará
a los tres, cuatro, o cinco meses después de empezar de cero. Hay restos
que se deshacen en pocos días y los hay que tardan meses.
Si
se quiere saber si el compost está maduro, hay que coger un puñado con
las manos y comprobar si huele a bosque, si se trata de una tierra de
color negro o marrón oscuro, que mancha muy poco las manos porque no está
muy húmeda, y si no se reconoce ninguno de los restos que se han
depositado en el compostador, excepto ramas, piñas y huesos de frutos. La
temperatura será la del ambiente a causa de la falta de actividad de los
microorganismos, que se encontrarán en los restos más nuevos.
El
compost se puede guardar alrededor de un año, pero lo más común es
utilizarlo cuando lo recogemos.
Como
utilizar el compost
Los
jardines y las cosechas necesitan el compost para renovar las sustancias
que las plantas y otros vegetales han absorbido durante el crecimiento.
Para
aplicar el compost en plantas y árboles ornamentales, hay que utilizar un
compost maduro (entre 4 y 6 meses) para asegurar una absorción de
nutrientes lenta y continuada a medida que llueva o que se riegue. Si lo
que se quiere es aplicarlo al huerto, se utiliza un compost fresco (de 2 a
3 meses), ya que la liberación de nutrientes será mucho más rápida,
pero más corta.
Las
plantas no se queman aunque se sobrepase la cantidad recomendada; dado que
este compost no contiene sustancias químicas, no se corre este peligro.
De todas maneras las cantidades recomendadas son las siguientes:
* En el
huerto: entre 1 y 2 meses antes de plantar nada y con el
compost
maduro, se aplican unos 4 litros de compost por metro
cuadrado
(aproximadamente, 4 litros son 1 Kg.).
* Árboles
frutales: una vez se haya hecho toda la recolección de la
temporada,
se aplican al árbol unos 5 l/m2 (una capa de 2 cm.), para
devolverle
lo que ha producido en forma de fruto.
* Árboles
ornamentales: en otoño, para compensar el esfuerzo hecho
en la
primavera y en verano, se aplican unos 2 cm. en toda la
superficie
que ocupa la copa.
* Plantas y
flores: en primavera necesitan unos 2 cm. de compost para mostrarse
en todo su esplendor y demostrar lo que son capaces año
tras año.
* Transplantes: siempre hay
que favorecer a las plantas a las que se
ha cambiado
la ubicación, la tierra, la luz, etc. El compost no
solamente
les da los nutrientes que necesitan para desarrollarse
correctamente
sino que también las mantiene sana. En estos casos,
hay que
mezclar una parte de compost con tres de tierra.

|