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porosidad disminuye el peso de la pieza y cuanto más grande sea,
más grande será esta disminución.
No obstante, si los
poros son grandes, se presentarán como un defecto. Consecuentemente,
podremos considerar a los poros como un elemento negativo en la calidad
estatuaria si se presentan en tamaños superiores al límite
de la percepción visual (0,1-0,2 mm), tanto más cuanto más
grande sea su tamaño. La homogeneidad en la distribución
es otro factor importante ya que la distribución heterogénea
siempre conllevará a una calidad inferior (para cualquier tamaño
de poro).
Para piezas
que han de situarse en interiores, la presencia de una microporosidad
grande puede considerarse un hecho positivo, puesto que disminuyen el
peso de la pieza y no tiene repercusiones negativas. No sucede lo mismo
con las piezas de exteriores, pues la porosidad, aunque sea microscópica,
facilita enormemente el deterioro de la roca debido a los agentes atmosféricos.
Los mármoles,
por su más bajísima porosidad, son los más idóneos
para el exterior, aunque, excepcionalmente, hay rocas que tienen una red
de poros especialmente adecuada por resistir los agentes atmosféricos.
Por ejemplo las calizas de Ontoria .
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