En pos de una ciencia post-materialista
Del materialismo científico al post-materialismo: hacia un tipo de ciencia post-materialista.
El nuevo paradigma post-materialista no sólo sirve para explicar fenómenos de la física y la neurología que la ciencia clásica es incapaz de interpretar, sino que pone de manifiesto que la ciencia predominante no está libre de prejuicios ni es tan objetiva como nos quiere hacer creer el marco mental materialista predominante, ya que el universo y el conjunto de la realidad abarca bastante más de lo que nos permite percibir nuestra cosmovisión tradicional.
Al común de los mortales, las pautas de pensamiento imperantes en su tiempo les parecen lógicas, naturales, racionales... a los modos de pensar distintos, alternativos al «sistema», se los considera absurdos, ridículos, erróneos, ilógicos, impensables…
«La ciencia no es solamente un conjunto de observaciones, medidas y fórmulas matemáticas; se trata también de una fuente de visión del modo en que las cosas suceden en el mundo. Los grandes científicos se preocupan no solo del cómo del mundo (la manera en que funcionan las cosas) sino también del qué son las cosas de este mundo y del por qué son como las conocemos. Sin embargo, es indiscutible que entre la mayor parte de la comunidad científica los investigadores a menudo están más preocupados por desarrollar sus ecuaciones que por el sentido que se les pueda dar. La búsqueda de significado del mundo no es algo confinado a la ciencia. Es algo absolutamente esencial para la mente humana y tan antiguo como la civilización. Desde que el hombre comenzó a observar el Sol, la Luna y el cielo estrellado sobre él, y los mares, los ríos, las montañas y los bosques a su alrededor, siempre se ha preguntado de dónde provenía todo, hacía dónde iba y qué significaba. En el mundo moderno, los grandes científicos también se lo preguntan. Como afirmó el físico canadiense David Peat: «Cada uno de nosotros se enfrenta a un misterio». «Nacemos en este universo, crecemos, trabajamos, jugamos, nos enamoramos y, al final de nuestra vida, nos enfrentamos con la muerte. Y entre toda esta actividad constantemente nos enfrentamos a una serie de preguntas abrumadoras: ¿Cuál es la naturaleza del universo y cuál es nuestra situación en él? ¿Cuál es el sentido del universo? ¿Cuál es su propósito? ¿Quiénes somos y cuál es el sentido de nuestras vidas?». La ciencia, dice Peat, intenta contestar a estas preguntas, ya que siempre ha sido el campo de los científicos el descubrir cómo está formado el universo, cómo se creó la materia y cómo comenzó la vida.
Hay muchos científicos que reflexionan sobre estas preguntas y acaban por llegar a conclusiones diferentes. Esta escisión de la visión del mundo de los principales científicos tiene profundas raíces culturales. Refleja lo que el historiador de la civilización Richard Tarnas denominó «las dos caras» de la civilización occidental. Una cara es la del progreso, la otra, la del declive. La cara más familiar es la del largo y heroico camino recorrido desde el mundo primitivo de la oscura ignorancia, del sufrimiento y de la limitación, hasta el brillante mundo moderno de conocimiento siempre en aumento, de libertad y de bienestar, que ha sido posible gracias al desarrollo sostenido de la razón humana y, sobre todo, del conocimiento científico y del desarrollo técnico. La otra cara es la historia del declive de la humanidad y la separación del estado inicial de unicidad con la naturaleza y con el cosmos. Mientras que en nuestra condición primordial los humanos poseíamos un conocimiento instintivo de la unidad sagrada y de la profunda interconectividad del mundo, ha surgido una profunda separación entre la humanidad y el resto de la realidad según se ha ido imponiendo la mente racional. El nadir de este desarrollo se refleja en el desastre ecológico, la desorientación moral y el vacío espiritual actuales. La civilización contemporánea muestra tanto su cara positiva como la negativa». (De la introducción de Ervin LASZLO: El universo in-formado)
La búsqueda de explicación y sentido a cuanto existe y ocurre constituye una característica del ser humano y ha sido una práctica constante a lo largo de la historia... Los seres humanos intentamos indagar, escudriñar, adentrarnos, penetrar, en la comprensión de la realidad... Sin embargo, las ciencias están siendo restringidas o limitadas por el dogmatismo científico y en particular por la visión del materialismo científico: la creencia de que la materia es la única realidad y de que la mente no es nada más que la actividad física del cerebro. El modelo newtoniano-cartesiano nos ha sido útil hasta el momento pues ha permitido realizar muchas experiencias y grandes descubrimientos. Pero, como todo modelo, llega un momento en que debe ceder el puesto a modelos más amplios y autocomprensivos. Es urgente someter a crítica el modelo científico-racionalista dominante en los últimos siglos en pos de un modelo interpretativo más amplio y abarcante (post-materialista). Para hacer frente a una ciencia y a una visión del mundo encerrada en sí misma y predominantemente materialista, un grupo de científicos vinieron a denunciar a través un manifiesto que la ciencia y el desarrollo científico dominantes como tales se basan en toda una serie de “asunciones”, suposiciones previas que ya de entrada, sin demostración previa, se dan por ciertas, lo cual ciertamente es poco cientíico (Ver aquí Manifiesto post-materialista).
Consideraciones históricas
Al común de los mortales, las pautas de pensamiento imperantes en su época les parecen lógicas, naturales, racionales... a los modos de pensar distintos, alternativos al «pensamiento» del momento, se los considera absurdos, ridículos, erróneos, ilógicos, impensables… Afirmaciones que en su tiempo quizás fueron consideradas heréticas y sin embargo hoy forman una parte importante de la ortodoxia científica. La historia de la medicina, por ejemplo, está llena de momentos embarazosos durante los cuales evidentes medidas preventivas o curativas de diversas enfermedades contaron con el rechazo y la burla del establecimiento médico de la época. Por ejemplo, Edgard Jenner (1749-1823), descubridor de la vacuna contra la viruela, inició toda una era de la inmunología. Este es un hecho ampliamente conocido. Sin embargo, la Sociedad Real de Inglaterra, grupo científico de excelencia, rechazó su propuesta “porque (Jenner) no debía arriesgar su reputación presentando a los académicos algo que parece estar en desacuerdo con el conocimiento establecido y además es increíble”. El cirujano inglés Joseph Lister (1827-1912), quien introdujo los antisépticos en las salas de cirugías, salvando millones de vidas, fue ignorado inicialmente porque su teoría de la infección por gérmenes contrastaba con las creencias científicas de la época que consideraban a las infecciones como producidas por el mal aire ambiental. Lord Kelvin (1824-1907), matemático y físico inglés, Presidente de la Sociedad Real de Inglaterra y conocido ampliamente por sus trabajos sobre el calor y la electricidad, declaró enfáticamente que los rayos X no existían. LeShan (2) refiere que Alexander Von Humboldt, uno de los más grandes naturalistas de los siglos precedentes, afirmó que no aceptaba la existencia de los fenómenos psíquicos: ¨Ni los testimonios de todos los miembros de la Sociedad Real, ni las evidencias de mis propios sentidos, podrían llevarme a creer en la transmisión del pensamiento de una persona a otra, independientemente de los canales reconocidos de los sentidos. Es claramente imposible¨. La teleportación ha sido considerada hasta hace poco como un fenómeno paranormal. En efecto, históricamente ha costado aceptar que lo que es perfectamente normal en el nivel subatómico, lo sea también en el nivel macro o molecular, por ejemplo, que un electrón salte de una órbita a otra sin cruzar el espacio entre ellas. El hecho de que un electrón pueda atravesar dos orificios en una placa, simultáneamente, sin dividirse, es perfectamente normal para la física cuántica. Los ejemplos citados anteriormente nos muestran que la ciencia no es un conjunto de verdades inmutables, sino un método de búsqueda de la verdad. Los científicos pueden ser tan dogmáticos y autoritarios como el público general y tienen la tendencia a encontrar lo que esperan ver o encontrar en sus experimentos. La verdad científica, por consiguiente, refleja la visión mayoritaria de la comunidad científica y no necesariamente la verdad inmutable.
Existen campos científicos en los cuales las palabras ¨experimentos repetibles¨ son inaceptables; en efecto, los fenómenos paranormales, como las experiencias fuera del cuerpo, las experiencias cercanas a la muerte y la precognición, son un ejemplo de ello. De igual forma, no vamos a lograr un experimento repetible en astronomía, oceanografía o en geología. De nuevo, en la ciencia, la teoría debe inclinarse siempre ante los hechos. El no entender el mecanismo de acción de una droga efectiva, por ejemplo, no significa que su actividad terapéutica no sea real. Lo que un científico honesto y apegado a la verdad debe hacer en relación a un hecho desconocido es examinar, sin prejuicio o preconceptos, todas las evidencias disponibles sobre ese hecho, utilizando las herramientas científicas que existen. No podemos explicar un fenómeno que ocurre en un sistema metafísico en el cual tal evento se piensa que es “imposible”. Si un evento parece preceder a su causa (precognición) tenemos que explicarlo utilizando un sistema más amplio en el cual puede ocurrir. Una vez que se haya establecido que un evento particular “imposible¨ ha ocurrido, la ciencia debe desarrollar un método para tratar el problema. No cambiamos nuestra definición de la realidad. En su lugar limitamos el campo en el cual nuestra definición de la realidad es válida. La revolución científica liderada por Niels Bohr, Max Planck y Albert Einstein fue en parte exitosa porque limitó la realidad newtoniana a aquellas áreas de la experiencia que podían ser, al menos teóricamente, percibidas por los sentidos o por las extensiones mecánicas de los sentidos.
Fuente. E. BONILLA: Conexión mente-cuerpo
Más allá del cientifismo
El materialismo científico no es ciencia, es ideología. Es una ciencia que no es ciencia o por lo menos no es una ciencia abierta. La ciencia no puede demostrar el materialismo que afirma. Estamos limitados por toda una serie de dogmas, de mitos. ¿Puede existir una ciencia post-materialista, una ciencia que se aleje del paradigma o visión del mundo materialista que es la que impera por todas partes? ¿una mentalidad científica “abierta” semejante a la “apertura mental" con que operan otros ámbitos del pensamiento y que tenga por lo menos en cuenta la espiritualidad, la religión, la filosofía? Porque ¿qué es la ciencia al fin y al cabo? La ciencia es un método que dispone de una serie de herramientas para hacer inferencias, formular hipótesis, teorías, predecir resultados… pero la ciencia en sí no debería ser ni materialista ni no materialista. La ciencia debería ser un método aséptica o neutro, no dogmático.
Hace unos años surgió una propuesta por parte de una serie de científicos en diversos ámbitos psicólogos, médicos, biólogos, que en 2014 celebraron una cumbre a nivel internacional en Arizona en la que se redactó un Manifiesto por una ciencia post-materialista (ver aquí), manifiesto que ha sido suscrito y firmado por muchos otros científicos del mundo, para hacer frente a una ciencia y a una visión del mundo encerrada en sí misma y predominantemente materialista. Lo que estos científicos vinieron a denunciar a través de este manifiesto es que la ciencia y el desarrollo científico como tales se basan en toda una serie de “asunciones”, asunciones que ya de entrada, sin demostración previa, se dan por ciertas. Pero ¿qué es una “asunción”, qué entendemos por “asunción”? Una asunción es algo que se asume como cierto, algo que se toma apriorísticamente como cierto, un presupuesto previo (es decir, sin haber sido previamente demostrada científicamente su “certeza”), un “a priori” del que se parte y a partir del cual se desarrolla la ciencia. El problema está en que las “asunciones” aunque se asumen como ciertas no son en sí mismas “científicas”: por ejemplo, para desarrollar la ciencia del universo necesitamos asumir de antemano, por ejemplo, que el universo es inteligible, que el universo se puede entender de alguna manera. Esto es una "asunción" previa al desarrollo científico; esto es una idea previa, una idea pre-científica, una idea que no es científica porque no se ha demostrado y, sin embargo, se parte de ella. Esto no es Ciencia; esa asunción, ese "a prioir", no es ciencia.
Según esta “asunción” (“creencia”) se podría pensar que existe una verdad objetiva ahí fuera que puede ser descubierta, a la que se puede llegar a través del método científico. Asumiendo eso asumimos que existe una verdad objetiva, aun cuando no la hayamos podido demostrar con los métodos de la propia ciencia. Por tanto, estas “asunciones” (“creencias”) no pertenecen al dominio de la ciencia, sino que pertenecen al ámbito de la filosofía, de la metafísica… Son asunciones metafísicas que no se pueden demostrar empíricamente con los métodos de la propia ciencia. Otra asunción o presupuesto previo muy habitual: los científicos asumen que la ciencia agota todo el potencial de conocimiento humano; es decir, que todo se puede explicar por la ciencia. Es otra manera de decir que la ciencia es el mejor método que tenemos para describir y explicar la realidad… lo cual no es cierto... hay otras formas de conocimiento igualmente válidas... Otra de estas asunciones es que el materialismo científico asume que todo, todo lo que existe, puede ser reducido a materia, que la única realidad que existe en el universo conocido, es material; que todo es materia, que todo puede ser reducido a materia o que todo puede ser explicado mediante las fuerzas físicas materiales… Todo esto hoy día se ha convertido en un dogma que en cierta manera domina la ciencia. La ciencia hoy día está secuestrada por este tipo de materialismo científico que no es más que una ideología, al fin y al cabo. La ciencia hoy día está limitada por esta mentalidad y en ese sentido “no es libre” para formular preguntas sobre cualquier otro tipo de temas. En definitiva, hasta hace poco la ciencia ha estado secuestrada por una mentalidad materialismo que en el fondo actúa como una ideología. La ciencia entendida así no es libre, sino que está encorsetada para formular preguntas sobre otras cuestiones que están más allá del mundo material y físico.
Pero mientras hasta el presente la asunción inicial sobre la naturaleza básica del mundo ha sido la anteriormente descrita (“todo es materia, todo es material”), también podría haber sido algo completamente diferente: en lugar de pensar que todo es materia, podríamos haber partido de otra asunción y haber dicho pues no: todo es mente… es otra asunción igual de (in)válida desde la que podríamos haber partido: por ejemplo podríamos pensar, en lugar de tener solamente materia tenemos una dualidad, en lugar de partir de un monismo materialista podríamos partir de un dualismo esencial entre materia y mente o materia por un lado y mente por otro, como si los dos fueran los principios ontológicos irreductibles de la realidad, como si fueran los elementos ontológicos primarios.
Y así aceptando sin más y partiendo de este tipo de “a prioris” al final se podría llegar asumir como verdad indiscutible, como dogma, el materialismo científico. Pero no, el materialismo científico no es verdadera ciencia, el materialismo científico actúa como una ideología que se le quiere imponer a la ciencia… pero no es ciencia. El materialismo científico no es una conclusión a la que se pueda llegar científicamente, sino una “asunción”, un presupuesto un “a priori”, científicamente no válido, del que se parte para desarrollar la ciencia tal y como hoy la conocemos… El punto clave consistiría en la distinción entre lo que es “ciencia” como tal que es un método abierto, objetivo, racional, neutro, de lo que es una “ideología”, de lo que es filosofía o metafísica. Se trataría de diferenciar los dos dominios porque si no, al final uno se va a ver secuestrado por el otro… La ciencia no puede demostrar que lo único que existe es la materia, o que la realidad básica y fundamental del universo es la materia… Eso con sus propios métodos empíricos no lo puede demostrar…
Otra “asunción” ("creencia") de la que se parte ya en el terreno de las neurociencias es que el cerebro produce la mente, de lo cual de momento no hay prueba alguna… se asume como un hecho cierto, se parte de esa base, pero podría muy bien no ser así. Frente a esa “creencia” podríamos mantener “asunciones” o presupuestos alternativos como, por ejemplo, que el cerebro simplemente lo que hace es “sintonizar” la mente que ya pulula por ahí… algo parecido a la imagen que podemos tener de lo que es una radio… la radio no produce los sonidos que se escuchan, la radio “capta”, “sintoniza” las ondas sonoras que pululan por aquel entorno…
Es decir, en el fondo estamos limitados (encorsetados) por toda una serie de dogmas, de mitos, que condicionan el desarrollo científico y que de alguna manera nos impiden preguntarnos o hacernos preguntas más abiertas sobre dimensiones de la realidad no estrictamente materiales… y eso también es motivo por el cual muchos de los científicos que se hacen este otro tipo de preguntas más abiertas en relación a otros aspectos de la Realidad como por ejemplo las experiencias cercanas a la muerte o los fenómenos psíquicos son realmente menospreciados, menoscabados, no se tienen en cuenta, son orillados y sus publicaciones científicas no salen a la luz...
Al principio del manifiesto post-materialista se dice que las ciencias están siendo restringidas o limitadas por el dogmatismo y en particular por la visión materialista del mundo: la creencia de que la materia es la única realidad y de que la mente no es nada más que la actividad física del cerebro. Las ciencias serían más científicas si fueran libres para investigar el mundo natural en una forma verdaderamente abierta, sin las limitaciones y el encorsetamiento del dogma y el prejuicio cientifista. Estos científicos no se oponen al método científico. La ciencia como tal debería ser una cosa neutra. Lo que en ese manifiesto se denuncia es esta sumisión, este secuestro, de la ciencia por parte del materialismo científico.
La manera de entender la ciencia que se propone en el manifiesto post-materialista por lo menos ofrece la posibilidad de tener una ciencia con una mentalidad más "abierta" pudiendo contribuir también a que nuestra visión del mundo cambie… que podemos pasar de este materialismo rampante a una visión un poco más humana, un poco más espiritual, un poco más “abierta” de la Realidad, que nos puedan ayudar a llevar una vida un poco más armoniosa con el Todo y un poco más humana…
Fuente: CIENCIA POSTMATERIALISTA | Más allá del cientifismo | MANIFIESTO en Canal de youtube “Sabiduría Desatada” (resumido)
Ver también:
La verdad universal obviada por la ciencia
Manifiesto por una Ciencia Postmaterialista
Crítica a la corriente de pensamiento materialista
Per a «construir» junts...
«És detestable aquest afany que tenen els qui, sabent alguna cosa, no procuren compartir aquests coneixements».
(Miguel d'Unamuno, escriptor i filosof espanyol)
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(Miguel de Unamuno, escritor y filósofo español)

