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Educación: ensanchando horizontes, cambiando de rumbo

Por unos nuevos horizontes educativos

Si no quieres mantenerte al nivel de los animales, como un «bruto», enfúndate, revístete, envuélvete con el ropaje, los atributos, del ser bien educado. La Educación, la Formación y la Cultura, un valor añadido al animal humano, un distintivo de calidad.

«La preparación para la profesión es muy importante, pero más aún lo es la preparación para la vida. Y esta preparación consiste en el cuidado del alma. El olvido del alma es la destrucción de la educación. Una educación desalmada sólo puede conducir a una sociedad desalmada. (Ignacio SANCHEZ CÁMARA)

  • Nos encontramos en medio de una sociedad cambiante, abierta, globalizada, plural, multiétnica, multicultural, multilingüe.
  • Nuestro sistema educativo necesita mucho más que meros retoques o simples maquillajes periféricos o epidérmicos.
  • Hoy la Educación necesita superar el estadio puramente tecnológico, para adentrarse con ímpetu en el estadio teleológico (finalidades últimas de la Educación).

Por un pacto educativo. Aunque la Educación es una de las tareas más importantes en el seno de cualquier sociedad... no siempre figura en los primeros puestos entre las preocupaciones de los ciudadanos, ni en la prensa ocupa las primeras páginas de la actualidad. Hace unos meses en parte de España hubo una importante movilización a favor de la mejora del sistema educativo y en alguna comunidad autónoma históricamente no reivindicativa, en esta ocasión la nueva generación de docentes mantuvo durante meses una importante lucha junto con asociaciones de padres reivindicando una serie de medidas en pro de la mejora de la educación. En otras comunidades autónomas de España, a partir del acicate de los profesionales del sector, se va extendiendo también en la sociedad la consciencia de su destacada importancia. Últimamente en Catalunya esa preocupación ha ido en aumento, a partir sobre todo de la movilización del sector docente y con motivo de los exiguos resultados obtenidos en el último informe PISA y los fallos en su realización. Fruto de todo ello la Generalitat, el gobierno autónomo, ha impulsado un debate público sobre la mejora del sistema educativo, un pacto general para mejorar la Educación.

Cuestión nuclear y vertebradora entresacada de la sabiduría griega: "El más noble de los animales de aquí abajo es el hombre, de modo que es claro que haya sido engendrado por la naturaleza y en conformidad con la naturaleza. ¿Cuál es, pues, el fin en vista del cual la naturaleza y Dios nos han engendrado?" (Aristóteles)

"Tenim uns governs que han anat fent pedaços en el sistema educatiu, sense haver construït un concepte sòlid d’Educació. Com a país no sabem quina educació volem i per tant, no podem construir un sistema educatiu que es correspongui amb aquesta Educació i el que anem fent són pedaços...” // “Tenemos unos gobiernos que están poniendo parches en el sistema educativo, sin haber construido un concepto sólido de Educación. Como país no sabemos qué educación queremos y por tanto no podemos construir un sistema educativo que se corresponda con esta Educación y lo que vamos haciendo es poniendo parches...” (Oriol González Tura, programa Mésnit de tv3)

El hecho es que andamos bastante perdidos... nos hemos desnortado, hemos perdido el norte... Mientras al "sistema" le interesa forjar un tipo determinado de individuos que pueda poner a su servicio... los retos actuales y las exigèncias educativas son otras como consecuencia de la drástica evolución de la sociedad en las últimas décadas. La vida nos bombardea continuamente con incontables invitaciones, estímulos, sugerencias... ¿a qué hacer caso? Por qué elegir? ¿qué camino tomar? hacia dónde ir? ¿qué hacer? Todo individuo necesita saber hacia dónde va, tener marcos de referencia y unos horizontes motivadores, sin eso difícilmente nadie se pondrá en camino, pues es poco probable que alguien se esfuerce si no hay una meta, un horizonte, un sitio mejor al que encaminarse. Para mejorar la Educación hay una serie de aspectos sobre los que convendría reflexionar colectivamente: Partiendo de una concepción antropológica amplia, qué entendemos por educación, mejorar la formación inicial de los profesionales de la educación, práctica de una educación no meramente orientada al desarrollo cognitivo e intelectual, sino una educación "integral" de los diversos aspectos de la persona, que la preparación para el mercado laboral y profesional no sea su única finalidad, paralelamente dar mayor relevancia a la formación humanísitica y a unas humanidades a su servicio...

¿Cómo contribuir a formar ciudadanos de calidad preparados para hacer frente a los muchos retos que suponen las profundas transformaciones sociales, culturales, científico-técnicas en las que nos hallamos inmersos, en un entorno cambiante, globalizado, pluralista, abierto y multicultural? Una buena «educación» y «formación» no pueden obviar esa diversidad de aspectos. Hoy se hace más necesario que nunca enseñar y aprender a vivir aquí y ahora.

Una sociedad en profundo cambio, en constante transformación

Nuestra sociedad en este siglo XXI está experimentando un profundo cambio y está sometida a una no menos profunda transformación social y cultural que afecta todas las dimensiones de la persona. Nos encontramos en medio de una sociedad cambiante, abierta, globalizada, plural, multiétnica, multicultural, multilingüe. Además en los tiempos actuales se han hundido muchas de las evidencias que durante siglos nos han proporcionado una cierta "seguridad" a la hora de desenvolvernos en los diversos ámbitos: individual, social, político, cultural, sexual, familiar, ético, religioso... ¿Cómo vivir en un entorno en constante transformación y cambio, sin naufragar?

La Educación es algo más que un codiciado campo de batalla. Algo más que un mecanismo de control social. Algo más que un sistema para “conformar” a los ciudadanos según una determinada orientación partidista e ideologizada. Educar debería convertirse en una obligación y responsabilidad de toda la sociedadl, en un deber mancomunado de toda la «tribu»... nadie (administración, instituciones, familias, entorno social, centros educativos, medios de comunicación, docentes, educandos...) debería rehuir su cuota de responsabilidad en tan noble tarea. Y deberíamos situar el centro de nuestra preocupación y focalizar nuestro esfuerzo en la mejora de la «calidad humana» (que no sólo profesional o cívica) de nuestros conciudadanos, en la senda de un auténtico «progreso» (que no progresismo) digno del S. XXI. Ese debería ser el norte y no otro.

PISA, el Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes en el ámbito europeo (Programme for International Student Assessment) no es la panacea en el diagnóstico del éxito o fracaso de unos u otros sitemas educativos. Opera a partir de una concepción de fondo reduccionista, fragmentaria, utilitarista, mercantilista de la Educación. No debemos quedar, pues, ni apesadumbrados ni deslumbrados por informes útiles pero fragmentarios y sólo sectoriales o parciales de la dimensión educativa, no integrales, como PISA. Una buena educación debe instruir y «formar» al ciudadano, pero también contribuir a «transformar» integralmente al que se está formando. Podemos fracasar en el dominio de unas determinadas competencias básicas, incluso en nuestra tarea profesional, pero más allá de eso no podemos permitirnos el lujo de fracasar como seres humanos. Podemos fracasar en el ámbito laboral o profesional pero no podemos fracasar como "personas" en nuestra tarea existencial. Y eso debería tenerlo muy presente un buen sistema educativo.

Algunos de los retos de nuestro tiempo y actitud para afrontarlos

La concepción del mundo y de la vida está cambiando a un ritmo acelerado en las últimas décadas. Incluso la misma concepción de nuestra existencia está experimentando grandes transformaciones en los últimos años de la mano, por ejemplo, de una nueva concepción antropológica y dentro de ella la investigación sobre la "conciencia" humana ( - ver aquí - ). La Educación consiste también en el cuidado del alma, el cultivo del espíritu ( - ver aquí - ). Todo pedagogo que niegue el alma o es un ignorante o un impostor. A la sociedad en general y a la Educación esas transformaciones, por recientes, todavía no les han llegado. La Educación opera todavía en un "paradigma" que resulta ya obsoleto ante esos grandes retos que la investigación más avanzada sobre la realidad humana está poniendo de manifiesto. En un terreno más próximo ¿cuáles son algunos de estos retos actuales? ¿Y cómo hacerles frente? Retos que afectan a la vida personal, familiar, social, cultural... como los que se producen en el ámbito doméstico o laboral, en la relación de pareja o la educación de los hijos, el debilitamiento de las relaciones familiares e intergeneracionales, la violencia de género, el reconocimiento y la defensa de la dignidad humana, la madurez emocional o psicológica, la cultura de la vida cultural y digital, la multiculturalidad, la convivencia entre culturas, el pluralismo en la escala de valores, el uso ponderado de los medios de comunicación, la falta de práctica reflexiva y de sentido crítico, el consumismo, la banalización en las relaciones sociales, el saber distinguir lo verdaderamente significativo para la propia realización, el procesamiento crítico de la información, la capacidad para el respeto a nuestro planeta, la sostenibilidad ambiental... en todos ellos una verdadera «Formación» debería sentirse concernida e implicada.

Además de los retos anteriores una buena educación debería preocuparse de promover – mediante la formación permanente- el desarrollo de los roles de los hombres y las mujeres, en tanto que responsables de una familia, productores/consumidores, usuarios de los mass-media y como ciudadanos. Efectivamente, a lo largo de la propia trayectoria personal todo individuo desarrolla, entre otros, 4 grandes roles o ejes en torno a los que gira su vida: como individuo-persona, como miembro de una estructura familiar, como profesional o trabajador, como ciudadano.

Paralelamente a esta situación de un mundo en plena transformación y cambio, la escuela está experimentando una crisis institucional respecto a sus fines que afecta a sus funciones sociales, a su relación con el entorno y a su organización interna. La cuestión de fondo es hacia dónde se debe encaminar un «sistema educativo» en medio de un entorno en continua transformación y sometido a vertiginosos cambios (no sólo en el ámbito académico, económico-laboral)… y si la dinámica derivada del paradigma tecnológico y de los valores imperantes del mercado deben ser la única lógica a seguir y a priorizar… Una buena Educación, una Educación crítica, no puede deambular exclusivamente por esa senda, quedar atrapada en esa dinámica y convertirse en rehén de un «sistema» manifiestamente mejorable y perfectible. Debe ser capaz de distanciarse y superar esa lógica dominante.

El problema de fondo

Uno de los problemas de fondo en muchos ámbitos, y por supuesto también en el ámbito educativo, es que actualmente andamos bastante perdidos, desorientados, desnortados. Para llegar a un buen pacto educativo lo que primero nos hace falta es un diagnóstico más ajustado de la situación. Los sistemas educativos son el resultado de la configuración, combinación, disposición, ordenación, estructuración de una compleja multiplicidad de factores y elementos que directamente unos e indirectamente otros inciden en la formación de una persona. Algunos de sus elementos más destacados: quién. qué, cómo, para qué y todo ello en el seno de un contexto determinado: contexto socio-económico y cultural (con predominio del paradigma tecnocrático), quién (agentes educativos: contexto social e institucional, familia, escuela, profesorado, alumnado…), qué (bagaje cultural a transmitir y a asimilar, contenidos a enseñar y a aprender), cómo (ámbito metodológico) para qué: objetivos, metas, finalidades. Incidamos brevemente en alguno de ellos.

En educación nuestro gran problema, nuestro gran reto, no es tanto un problema de medios como de fines: ¿En qué "contexto" nos encontramos? ¿Cuál ha de ser la "finalidad" de un "sistema educativo"? y... ¿en qué ha de consistir esa "educación"? En primer lugar, habrá que distinguir y no confundir “Educación” con “Enseñanza”. Aunque íntimamente relacionadas, constituyen grados diferentes del proceso “educativo”, que no solo “instructivo”. La Educación vela por la persona integralmente; la enseñanza por el mero desarrollo intelectual y cognitivo, como si en el ser humano no hubiera otras dimensiones igualmente importantes y esenciales para la vida humana. «Educar» consiste en proponer un camino, acompañar, conducir, pero teniendo claro hacia dónde se va. Eso requiere una idea amplia y clara (no estrecha) de lo que es el ser humano, del tipo de "persona" que se pretende «forjar» y una idea nítida acerca de la «finalidad de la vida humana» (que en un nivel de consciencia amplio, como ya se ha apuntado, no son solo las dimensiones laborales o profesionales para la inserción en el mundo laboral las que hay que cultivar y desarrollar). Sin esto, una Educación orientada a adquirir competencias técnicas y saberes prácticos queda reducida a pura instrucción. En la actualidad nuestra práctica educativa está muy focalizada en formar "profesionales" que sean aptos para ocupar un lugar en en el mercado laboral y el sistema productivo, obtener beneficios materiales, conseguir reconocimiento externo y objetivos similares, que potencian prioritariamente las dimensiones prácticas y técnicas, pero orillando las dimensiones más propiamente "vitales" y "humanas".

Sin embargo, la sociedad, la demanda social ¿qué le pide a la escuela, qué le demanda? La sociedad pide a la escuela que haga de psicólogo, de psiquiatra, de asistente social, de enfermero, de pediatra... se le pide muchas cosas a la escuela, que cumpla con una amplitud y diversidad de tareas... y al final todo ello va relegando lo importante... la realidad es que desde la escuela no tenemos ni el espacio, ni el tiempo, ni el personal cualificado necesario para dedicarnos a tareas tan “importantes”... Teniendo presente que lo más importante en Educación no siempre es lo “útil”, a menudo en un momento dado lo aparentemente más “in-útil” en el fondo puede resultar enormemente útil: la capacidad de mantener la calma y dominar la impulsividad, la capacidad de motivarnos a nosotros mismos, de perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones, de diferir las gratificaciones, de regular nuestros propios estados de ánimo, de evitar que la angustia interfiera con nuestras facultades racionales y la capacidad de empatizar y confiar en los demás...

Bien es cierto que una cosa es diseñar teóricamente un sistema educativo “ideal” y otra muy distinta las posibilidades prácticas que tenemos para acercarnos a ese ideal... más aún cuando la cruda realidad es que es notoria la dificultat para alcanzar el dominio de ni tan siquiera las competencias más básicas y elementales. Pero ello no debe ser impedimento para que unos buenos y bien formados profesionales del sector tengan bien claro que los objetivos prioritarios en la formación del ser humano son la gran asignatura pendiente de nuestro sistema educativo y de nuestra civilización. Es urgente actualizar esas enseñanzas eternas, pues...

¿de qué nos sirven los conocimientos especializados y el logro de todo aquello que nuestra sociedad considera símbolos externos de realización y de éxito si carecemos de paz interior; si nos hemos tornado neuróticos; si desconocemos cuál es el sentido de nuestra existencia y qué anhela lo mejor de nosotros; si vivimos fustigados por nuestros propios pensamientos; si nos vemos arrastrados por emociones e impulsos que nos conducen a donde no queremos ir; si no sabemos comunicarnos productivamente con quienes amamos ni abrirnos a la intimidad profunda que anhelamos; si no sabemos amar; si hace tiempo que nos hemos estancado interiormente y nos sentimos vacíos; si nos acosan sentimientos crónicos de falta de significado, aislamiento, ansiedad o soledad; si necesitamos psicofármacos para funcionar; si transitamos de excitación en excitación, pero desconocemos el sabor de la verdadera alegría; si hemos perdido la capacidad de contemplar y no sabemos aquietarnos y hallar contento, sustento e inspiración en esa quietud; si tenemos miedo a mirar dentro de nosotros; si no somos nuestro mejor amigo; si tememos vivir y tememos morir; si hemos alcanzado una satisfacción mediocre, pero carente de plenitud real…? (Mónica CAVALLÉ, El arte de ser. Introducción)

¿Es todo ello “in-útil” para nuestra vida? Y para ello... ¿qué mejor institución social que la escuela (naturalmente una escuela "diferente" a la actual), que el "sistema educativo"?

En la actualidad operamos todavía faltos de una concepción integral del ser humano, una concepción muy reducida y limitada de lo que es el ser humano. Lo decía Chesterton: la raíz de los males del mundo es una concepción errónea sobre lo que es el hombre. Nuestras leyes educativas y muchos de nuestros profesionales operan con una concepción sesgada, parcial, incompleta del ser humano. La formación inicial de los profesionales del sector y la selección del personal es clave para llevar a cabo una verdadera educación. Educar es formar a las personas en todas sus dimensiones y no solo en las intelectuales o cognitivas. Debemos partir de una «concepción antropológica» amplia y no reduccionista de lo que es el ser humano e intentar progresar en su desarrollo global, «integral». Y a partir de ahí, repensar la Educación y reorientarla adecuadamente ( -ver aquí - ).

Necesitamos repensar a fondo la Educación

Necesitamos, pues, repensar la Educación, necesitamos un cambio de mentalidad, un cambio de orientación en cuanto a los fines a perseguir. Necesitamos huir de lógicas exclusivamente tecnocráticas. Los valores prácticos y utilitaristas para el funcionamiento social que se pretenden impulsar desde ciertas instancias sociales no pueden obnubilar, ofuscar, arrinconar, marginar, minusvalorar, el cultivo y fomento de otros valores singularmente humanos, verdaderos vertebradores de los más preciados vectores de la configuración social. No tendremos una sociedad de calidad si no forjamos ciudadanos de calidad y no solo buenos "profesionales". Los más altos fines antropológicos, no siempre suficientemente bien identificados en una sociedad narcisista y utilitarista como la nuestra y a menudo ligados a intereses cortoplacistas, no pueden ser orillados y obviados si de verdad pretendemos caminar por la senda de un auténtico progreso y perseguir una Educación al servicio del más noble ideal del «ser humano».

Y para ese nuevo enfoque de la Educación se necesita un nuevo tipo de profesionales del sector, un profesorado mejor formado, bien formado, que los profesionales de la educación sean no solo buenos «pedagogos», sino sobretodo mejores «educadores». Se trataría de impulsar y perseguir una mayor calidad educativa, que fuera reflejo de una más completa educación «integral» de nuestros conciudadanos. Para eso se requiere una formación docente mucho más completa que la actual.

Y para todo ello el «sistema educativo» debe ser capaz de tomar distancia y hacer una reflexión a fondo sobre su función social y no quedarse en la superficie, en lo epidérmico o deambular por sus periferias poniendo efímeros parches. Por eso no es sobrero preguntarse sobre qué parámetros se pretende establecer el pacto educativo, por los agentes sociales que vayan a participar en él, por las coordenadas de fondo y los valores que vayan a guiarlo y con qué finalidades, qué orientación se pretende dar a la Educación, bajo qué concepción antropológica se pretende operar (¿reduccionista?, ¿holística?, ¿plenamente integral?)…? Nuestro sistema educativo necesita mucho más que meros retoques o simples maquillajes periféricos o epidérmicos.

Sabemos que una buena educación no es solamente aquella que prepara a nuestros hijos para ser unos buenos profesionales, perfectamente equipados en competencias para un determinado oficio o profesión. La mejor educación serà aquella que contribuya a forjarlos como personas responsables ante lo que es bueno, bello y verdadero, aquella educación que les capacite para vivir con sentido, libertad, responsabilidad y alegría, no sólo su tarea profesional, sino en todos los ámbitos de su existencia. ¿Es hacia aquí hacia dónde nos encaminará el tan anhelado pacto educativo?

VMC

Ver también:

ANIMALS O HUMANS ? L'ÉSSER HUMÀ, UN ANIMAL QUE HA DE SER EDUCAT

¿Existen hoy en día en la Tierra seres humanos «completos»?

Hacia un pacto educativo: que las luces iluminen las posibles sombras

Enmig d'un món «obert» i «complex»

Cuando la formación persigue una vida más plena

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Secció: L'EDUCACIÓ


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