Estás aquí para descubrir quién eres realmente, tu identidad más profunda, tu esencia. Eres conciencia divina, eres un fragmento de Dios, del universo, de la Fuente. Cada ser humano está en un viaje evolutivo de la conciencia, un viaje que va desde lo que él llamó el punto Alfa hasta el punto Omega. Entre Alfa y Omega hay un camino, un camino de purificación, un camino de evolución, de aprendizaje.
La vida como proceso de aprendizaje existencial. Los seres humanos somos «almas» que poseen un «instrumento», el cuerpo humano, que le sirve para expresarse en el mundo de la materia. La finalidad de nuestra existencia en esta dimensión "terrestre" es construir un instrumento —la personalidad, el ego— que sea totalmente flexible y receptivo a la energía y a la voluntad del alma.
Todos los objetos que han interactuado alguna vez permanecen entrelazados para siempre, uno influencia al otro. Los experimentos han demostrado que tales influencias se extienden sobre más de cien kilómetros. La teoría cuántica afirma que esta conexión se extiende sobre todo el universo». El sentido que tenemos de una conexión interna con otros seres humanos se debe a una conexión especial del espíritu.
El ser humano «construye» su propio mundo mental, el mundo en el que habita. Residimos en una jaula de subjetividad que nosotros mismos nos hemos creado. Si bien la sabiduría ancestral afirma que podemos abandonar esta prisión. La filosofía sapiencial, aunque sostiene que habitualmente soñamos, afirma que es posible «despertar» a la realidad.
Nada hay tan "fundante" para un ser humano que la relación con su madre. Brindar al niño los cuidados que necesita debe ser objeto de un aprendizaje consciente por parte de toda madre. Estamos hechos de nuestra madre y nuestras interacciones con ella son los elementos constitutivos de quiénes somos, de lo que pensamos de nosotros mismos y de los demás.
Lo que importa – para el hombre postmoderno – es "gozar". La búsqueda hedonista del placer por el placer dirige la existencia humana y para lograrlo – a costa de lo que sea - hay que "tener". Ahora, predominan la estética sobre la ética, el tener sobre el ser, lo tangible y material sobre lo trascendente". "El resultado es una “cultura” de lo liviano, lo etéreo, lo fácil, lo desechable, lo superficial y lo falto de compromiso.
Conversión, significa «trans-formación», cambio de pensamiento (nous o «mente») o, mejor aún, superación del pensamiento antiguo, para obtener así un pensamiento centrado en Dios. Conversión en sentido religioso: la vuelta o el retorno del hombre a Dios.