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Aunque, como digo, faltaba muchas veces a clase, la de Historia
de España, por lo general, no solía perdérmela. Estudiábamos
el texto, muy florido de estilo y agradable, de un catedrático
del instituto de Cádiz: Moreno Espinosa. Mi especialidad eran
las fechas. No había batalla de la que no supiera el año. Y,
sin querer, impuse a todos mis compañeros que se las aprendieran.
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El que en los exámenes de fin de curso no las sepa al dedillo,
recibirá un suspenso - amenazó el padre Romero, profesor de
la asignatura, ante un encerado donde yo, durante el cautiverio
de unas horas en aquella clase por no recuerdo qué falta había
casi dibujado con tiza el lugar y fecha de cuanta batalla
aconteciera en la historia de España.
Los
discípulos me odiaron. en los exámenes hubo muchos suspensos
por mi culpa, pero mi nota fue la de sobresaliente con derecho
a matrícula de honor.
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