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Sí;
no es fácil que los de mi época, al retrotraerse con la memoria
a los tiempos de la niñez, recuerden con cariño las escuelas
y los maestros que nos amargaron los primeros años de la existencia.
Esta
impresión de la escuela fría y húmeda, donde se entumecen
los pies, donde recibe uno, sin saber casi por qué, frases
duras, malos tratos y castigos, esa impresión es de las más
feas y antipáticas de la vida.
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