2005-15
10è ANIVERSARI

titol

La especie humana en medio de la inmensidad cósmica

La condición humana en una perspectiva cósmica, planetaria, ecológica.

Insignificancia humana en medio la grandeza de la inmensidad cósmica.

Conocer lo humano no es sustraerlo del Universo sino situarlo en él.

Actualmente hemos ido tomando conciencia sobre nuestro doble arraigo en el cosmos físico y en la esfera viviente.

El universo es quizás uno de los mayores enigmas que la humanidad nunca resolverá. Todo a nuestro alrededor es un misterio, y a medida que avanzamos, nos damos cuenta de lo poco que sabemos acerca de dónde estamos ubicados en el espacio.

Nuestra sonda espacial más lejana de la Tierra, la Voyager 1, está viajando un millón de kilómetros por día aproximadamente, y después de casi 40 años, la nave apenas ha salido de nuestro sistema solar. En el cosmos nada es estático. Todo está en movimiento. De hecho, mientras estás leyendo esto, la Tierra gira alrededor de su propio eje; y orbita al sol, el sol se mueve a través del espacio a una asombrosa distancia de 792,000 kilómetros por hora alrededor del centro galáctico, y nuestro universo se mueve a una velocidad de 2.1 millones de kilómetros por hora. «Nosotros, los seres vivos, y por consiguiente humanos, hijos de las aguas, de la Tierra y del Sol, somos un feto de la diáspora cósmica, unas migajas de la existencia solar, un pequeño brote de la existencia terrena.»  E. Morin

Y es lógico que en medio de este prodigioso panorama nos asalte la pregunta, ¿estamos solos en el Universo? Hay quienes piensan que somos la única especie en el universo. Otros opinan que quizás en medio de tan gran inmensidad cósmica no estemos solos. Otra cosa es que alguna vez lleguemos a contactar con esos posibles otros. ¿Es imposible que, en medio de tantos miles de millones de galaxias, con aun más miles de millones estrellas y planetas, en tanto espacio solo haya una especie? Veamos una sucinta descripción desde el inicio del universo hasta la formación de la vida y la situación de la especie humana en medio de esa inmensidad y complejidad cósmica, ilustrado todo ello con dos interesantes y sugerentes presentaciones.

«Nuestro verdadero estudio es el de la condición humana.» E. Rousseau

«Nosotros, los seres vivos, y por consiguiente humanos, hijos de las aguas, de la Tierra y del Sol, somos un feto de la diáspora cósmica, unas migajas de la exis­tencia solar, un pequeño brote de la existencia terrena.»  E. Morin

La condición humana

El estudio de la condición humana no depende sólo de la iluminación que le presten las ciencias humanas. Tampoco depende sólo de la reflexión filosófica y de las descripciones literarias. También depende de las ciencias naturales renovadas y reestructuradas que son la cosmología, las ciencias de la Tierra y la ecología. Estas ciencias nos permiten insertar y situar la condición humana en el cosmos, la Tierra, la vida. ¿qué es el mundo, ¿qué es nuestra Tierra, de dónde venimos?

Nos encontramos en un planeta minúsculo, satélite de un Sol de suburbio, astro pigmeo perdido en medio de miles de millones de estrellas de la Vía Láctea, la cual es a su vez una galaxia periférica dentro de un cosmos en expansión, carente de centro. Abrirnos al cosmos es situarnos en la aventura desconocida, donde somos quizás a la vez exploradores y extraviados.

Somos hijos marginales del cosmos, formados de partículas, átomos, moléculas del mundo físico. Y no sólo somos marginales, sino que estamos casi perdidos en el cosmos. Igual que la vida terrestre es extremadamente marginal en el cosmos, nosotros somos marginales en la vida. El hombre apareció de modo marginal en el mundo animal y su desarrollo le ha marginado todavía más.

En el principio…

En el principio era el caos, partículas alborotadas, atrayéndose y repeliéndose. Átomos desbocados aproximándose y alejándose en el silencio infinito, en la nada, sin plan, sin destino, sin conciencia.

En una época sin tiempo, las partículas se fueron compactando, como temerosas de ser, y esta masa crítica generó la explosión inicial: el Universo en expansión. Y de la unión nació la separación y cada partícula emprendió una ruta propia sin saber a dónde la llevaría aquel viaje: se iniciaba el tiempo y con él nuestro origen y nuestra historia.  Todo un Universo. Y dentro del Universo, una galaxia blanca llena de astros maravillosos y un pequeño, muy pequeño, planeta azul.

Al principio(1) era el caos en la Tierra, pero a partir del caos apareció la organización y los organismos: la vida. De los primeros seres vivos simples, cada vez organismos más y más complejos fruto de la cooperación: células que se convierten en tejidos, tejidos que forman órganos y órganos que trabajan en equipo formando aparatos y sistemas especializados. Un organismo: vida en todas sus formas, vida mágica, vida sorprendente, vida inesperada, vida rara y valiosa.

Vegetales y animales van ocupando la Tierra, van experimentando formas de ser y de adaptarse. La vida, con toda su fuerza, permite estos ciclos de vida y de muerte, de construcción y destrucción. Vida: energía primordial. Tiempo que pasa, tiempo que es caos, luchas, transformaciones, adaptaciones, vida y muerte... ¡¡¡CONCIENCIA!!! La evolución nos permite aparecer en este planeta y el ser humano aprende a adaptarse, evoluciona, adquiere conciencia de qué “es”, ocupa territorios, evoluciona y empieza su creación. (1)SOLER-CONANGLA: Ecología emocional (fragmento)

Emergencia y complejidad de la vida

La vida es un moho que se formó en las aguas y en la superficie de la Tierra. Nuestro planeta engendró la vida, que se desarrolló como un matorral en el mundo vegetal y animal, y nosotros somos una rama de una rama de esta evolución, en medio de los vertebrados, los mamíferos, los primates, portadores en nosotros de herederas, hijas, hermanas de las primeras células vivas. Por nacimiento participamos en la aventura biológica; por la muerte participamos en la tragedia cósmica.

Un enólogo distinguido le preguntaba a un astrónomo qué era lo que veía en su vaso de vino de burdeos: «Veo el nacimiento del Universo porque veo las partículas que se formaron en él en los primeros segundos. Veo un Sol anterior al nuestro porque nuestros átomos de carbono se forjaron en el seno de este astro que explotó. Llevamos en el interior de nosotros mismos el mundo físico, el mundo químico, el mundo vivo, y al mismo tiempo nos hemos separado de ellos por nuestro pensamiento, nuestra conciencia, nuestra cultura. De este modo, la cosmología, las ciencias de la Tierra, la biología, la ecología permiten situar la doble condición humana, natural y metanatural.

Conocer lo humano

Conocer lo humano no es sustraerlo del Universo sino situarlo en él. «¿Quiénes somos nosotros?» es inseparable de un «¿dónde estamos?, ¿de dónde venimos?, ¿adónde vamos?». Hoy hemos aprendido nuestro doble arraigo en el cosmos físico y en la esfera viviente.

En el seno de la aventura cósmica, en la punta del desarrollo prodigioso de una rama singular de la autoorganización viva, proseguimos a nuestro modo la aventura de la organización. Esta epopeya cósmica de la organización, sujeta sin cesar a las fuerzas de la desorganización y de la dispersión, es también la epopeya de la interrelación, que ha sido lo único que ha evitado que el cosmos se dispersara o se desvaneciera apenas nacido. Nosotros, los seres vivos, y por consiguiente humanos, hijos de las aguas, de la Tierra y del Sol, somos un feto de la diáspora cósmica, unas migajas de la existencia solar, un pequeño brote de la existencia terrena.

Presentacions

A. 209 segons que et faran qüestionar tota la teva existència

Aquesta és la terra
Aquí és on tu vius. I Aquí és on tu vius en el nostre sistema solar.
Aquí hi ha la distància, a escala, entre la Terra i la Lluna
No gaire lluny, veritat?

Dins d'aquesta distància es poden encaixar tots els planetes del nostre sistema solar
Júpiter és gran; aquest borrissol verd és Amèrica del Nord.
I aquí hi ha la Terra (bé, sis Terres) en comparació amb Saturn.
Però això no és res en comparació amb el nostre Sol.

Aquí hi ha una foto de la Terra des de la Lluna.
I aquí, la mateixa Terra des de Mart.
Aquest petit punt insignificant, és la Terra, al voltant de 4 mil milions de quilòmetres de distància.
Bé. Aquí hi ha la Terra comparada amb el Sol. Aterridor, no?

Hi ha estrelles molt més grans que el nostre sol ombrívol.
Arcturus. Més de 16.000 vegades més gran en volum que el nostre sol.
Alpha Scorpii A. Aproximadament 690 milions de vegades més gran en volum que el nostre sol.
VY Canis Majoris. Al voltant de 2.9 bilions de vegades més gran en volum que el nostre sol.
El nostre sol a penes és visible en aquesta escala.

¡Nassos!, però no és res en comparació amb la mida d'una Galàxia.
Així doncs, el sol té menys d'1.400,00 km d'ample. Això és gran, oi?
Bé, la nostra galàxia de la Via Làctica és d'uns 100,00 anys llum de diàmetre
Això és aproximadament 950,00 quilòmetres
La galàxia de la Via Làctia és enorme.
Aquí dintre és on tu vius.
I en aquest cercle groc són les úniques estrelles que pots veure a la nit.
Però la nostra galàxia és una de les més petites en comparació amb alguns altres.
Això és IC 1011. Té 6.000.000 d'anys llum d'amplada.
Només pensa en tot allò que hi pugui haver-hi dintre.
Però pensem més!
El telescopi de Hubble va prendre aquesta foto... conté milers de galàxies ... Cada galàxia conté milers de milions d'estrelles ... Cada estrella és orbitada pels seus propis planetes.
I tot això es va veure en aquesta petita porció del cel.
Així que si alguna vegada et sent malament, recorda ...
Aquesta és la teva llar.

Això és el que succeeix quan reduïu el zoom.
I més enllà del veïnat solar interestel·lar ... i més enllà, seguint endavant ...
Una mica més lluny ... gairebé allà ...
Aquí està. Tot l'univers observable... I aquí hi ha el vostre lloc.
0h, home.



B. Els orígens...

Al principi… regnava el caos… la foscor i el silenci ho envaïen tot… (presentació en format .swf)


Veure també l'apartat: LA NOSTRA ESPÈCIE

Elaboració pròpia a partir de recursos i materials i recursos diversos diversos