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Cientificismo: Cuando la ciencia se convierte en religión

A menudo vemos el mundo a través del prisma de nuestras «creencias».

Se supone que la ciencia es neutral, objetiva y libre de «creencias», pero resulta que el materialismo (cientificismo) está lleno de "suposiciones" y también es un «sistema de creencias». ( -ver aquí -)

Los «sistemas de creencias» forman un filtro distorsionador a través del cual sus seguidores ven el mundo. La mayoría de la gente interpreta el mundo a través del prisma de sus creencias sin ser conscientes de ese filtro que nos distorsión la percepoción.

  • Las explicaciones del materialismo solo se aceptan si ya se ha decidido previamente que el materialismo es cierto.
  • Para muchas personas, la ciencia se ha asociado con una cosmovisión particular, que a menudo se mantiene y defiende de forma similar a una "religión", como "sistema dogmático" que no se puede cuestionar.
  • Existe escasez de evidencia que respalde muchas de las suposiciones del materialismo, y mucha evidencia en contra de ellas.

Algunas "suposiciones" que se suelen dar por verdaderas "a priori", es decir, porque de entrada ya se dan por "verdaderas" y por tanto ya no hace falta comprobarlas científicamente.

  • Que la conciencia es producida por la actividad neurológica
  • Que la evolución pueda explicarse completamente en términos de mutaciones aleatorias y selección natural.
  • Los sistemas de creencias dogmáticos -como el materialismo- se niegan a considerar la evidencia que contradice sus suposiciones.
  • Las leyes de la ciencia, tal como existen actualmente, son inmutables.
  • La mayoría de los grandes principios subyacentes de la ciencia han sido firmemente establecidos.
  • A menudo el materialismo sostieme que la explicación más simple y menos especulativa suele ser la correcta (lo cual no siempre es cierto).

Steve TAYLOR: Soy investigador y profesor titular en una universidad del Reino Unido y, como tal, mis heterodoxas opiniones acerca de la naturaleza de la Vida y del mundo suelen sorprender a la gente. Por ejemplo, cuando les comento a mis compañeros que no descarto que exista alguna forma de Vida después de la muerte o que creo en la posibilidad de fenómenos paranormales como la telepatía o la precognición, me miran como si les hubiera dicho que voy a abandonar la carrera académica para dedicarme al fútbol profesional. Se da por hecho que si eres profesor universitario o intelectual no albergas opiniones tan extrañas. La mayor parte de mis colegas e iguales, y la mayoría de los académicos e intelectuales en general, tienen una concepción materialista ortodoxa del mundo. Creen que el cerebro produce la conciencia humana y que, cuando el cerebro deja de funcionar, la conciencia desaparece. Creen que fenómenos como la telepatía y la precognición pertenecen a una visión del mundo prerracional y supersticiosa que la ciencia moderna desbancó hace tiempo. Creen que la evolución de la Vida y de gran parte del comportamiento humano puede explicarse en su totalidad a partir de principios como la selección natural y la competencia por los recursos. Dudar de estas creencias supone que seas considerado crédulo o ingenuo desde el punto de vista intelectual. La gente se desconcierta aún más cuando les digo que no soy religioso. "¿Cómo puedes creer en la Vida después de la muerte sin ser religioso? ―se preguntan―. ¿Cómo puedes dudar del darwinismo sin tener creencias religiosas?"

Este libro ("Por una ciencia espiritua") es mi manera de intentar justificar mis opiniones ante cualquiera que piense que ser racional significa que, por defecto, también te adscribes a una concepción materialista del mundo. Es mi manera de intentar demostrar que se puede ser intelectual y racionalista sin por ello negar de forma automática la existencia de fenómenos en apariencia "irracionales". De hecho, probaré que en realidad resulta mucho más racional estar abierto a la existencia de tales fenómenos.

Otro de los objetivos de este libro es demostrar que, aunque quizá no seamos conscientes de ello, nuestra cultura es esclava de un paradigma o sistema de creencias concreto que, a su manera, es tan dogmático e irracional como un paradigma religioso. Se trata del sistema de creencias del materialismo, según el cual, la materia es la realidad primaria del universo y cualquier cosa que parezca no ser física, como por ejemplo la mente, nuestros pensamientos, la conciencia o incluso la propia vida, en realidad tiene un origen físico o puede explicarse en términos físicos.

Más allá de la religión y del materialismo. Espero demostrar que no debemos elegir sólo entre una cosmovisión materialista ortodoxa y una cosmovisión religiosa ortodoxa. Suele darse por hecho que éstas son las dos únicas opciones. O crees en el cielo y en el inferno, o crees que no hay vida después de la muerte.O crees en un Dios que contempla y controla los acontecimientos delmundo, o crees que no existen más que las partículas químicas y los fenómenos, entre ellos los seres vivos, que se han formado por accidente a partir de ellas. O Dios creó todas las formas de vida, o éstas evolucionaron accidentalmente por medio de mutaciones aleatorias y de la selección natural.

Pero se trata de una falsa dicotomía. Hay una alternativa a las visiones religiosa y materialista de la realidad que podría afirmarse que es más racional que cualquiera de las dos anteriores. En líneas generales, esta alternativa puede denominarse postmaterialismo. El postmaterialismo sostiene que la materia no es la realidad primaria del universo, y que fenómenos como la conciencia y la vida no pueden explicarse por completo recurriendo a la biología y la neurología. El postmaterialismo defiende que hay algo más fundamental que la materia, algo que puede designarse de distintas maneras: mente, conciencia o espíritu.

¿Por qué me muestro tan crítico con la ciencia? La respuesta es que no me muestro crítico ni con la ciencia ni con los científcos. Me muestro crítico con la cosmovisión o paradigma materialista, que ha llegado a entrelazarse tanto con la ciencia que mucha gente es incapaz de distinguirlos. (Otra posible denominación para esta última postura es cientifcismo, un término que enfatiza que se trata de una visión del mundo que se ha extrapolado a partir de algunos hallazgos científcos.) El materialismo (o cientifcismo) alberga muchos supuestos y creencias que en realidad carecen de base alguna, pero que poseen autoridad por el mero hecho de que están relacionados con la ciencia.

Fuente: De la introducción a S. TAYLOR: Por una ciencia espiritual

por Steve Taylor

El año pasado, me invitaron a participar en un debate en un festival de divulgación científica. (Mi debate se tituló "¿Es inevitable la guerra?" y destacó porque todos coincidimos en que no es inevitable, ya que no siempre ha existido). Me encanta cómo la investigación científica descubre las maravillas del universo, así que disfruté mucho de mi tiempo en el festival, escuchando las charlas y debates sobre física, biología y cosmología.

Sin embargo, lo que me decepcionó del festival fue la sensación de dogma que se respiraba. Irónicamente,algunos asistentes y participantes me recordaron a algunas personas religiosas, pues veían el mundo a través del prisma de ciertas creencias y mostraban hostilidad hacia cualquier perspectiva alternativa. Se percibía que «nosotros» (los asistentes al festival) éramos los racionales, los que poseíamos la verdad (o al menos trabajábamos para alcanzarla), en contraste con otros, irracionales y engañados.

En particular, los oradores menospreciaban la religión y  la espiritualidad de la «nueva era». De vez en cuando, mencionaban  la telepatía, la homeopatía u otros tipos de «pseudociencia» (o «fantasía», como las llamaban los oradores). El público respondía aplaudiendo sus críticas o murmurando con hostilidad.

Los oradores también parecían sentir que estaban comprometidos en una empresa común, que conduciría a un futuro mejor para toda la raza humana, un futuro en el que los seres humanos estarían libres de la ignorancia de la superstición y serían capaces de comprender el funcionamiento del universo.

Un orador, un reconocido científico del Reino Unido, comentó que aún existen áreas que la ciencia no comprende del todo, como la consciencia. Sin embargo, afirmó: «Estamos logrando avances significativos y no me cabe duda de que finalmente lo lograremos».

El cientificismo como sistema de creencias 

Puede parecer extraño hablar de ciencia en estos términos. Se supone que la ciencia es neutral, objetiva y libre de creencias. El papel de los científicos es investigar la estructura y las leyes de los fenómenos naturales, así como realizar investigaciones y avanzar en el conocimiento. La ciencia es, idealmente, un proceso abierto y flexible, donde las teorías se prueban y actualizan continuamente con base en la evidencia.

Es cierto que muchos científicos trabajan con diligencia sin reflexionar sobre las implicaciones filosóficas de su trabajo ni adoptar conscientemente ninguna creencia. También es cierto que algunos científicos tienen una mentalidad genuinamente abierta y están dispuestos a revisar sus creencias al enfrentarse a la evidencia. Pero, como ilustró el festival de la ciencia, para muchas personas, la ciencia se ha asociado con una cosmovisión particular, que a menudo se mantiene y defiende de forma similar a una religión.

Esta es la cosmovisión del materialismo, que sostiene que la materia es lo principal en el universo y que todo lo que parece no ser físico (como la mente, nuestros pensamientos, la conciencia o incluso la vida misma) es de origen físico o puede explicarse en términos físicos.

El materialismo sostiene que los seres humanos son meros aparatos biológicos y que el único propósito de nuestras vidas es sobrevivir y reproducirnos. Sostiene que los fenómenos anómalos, como las experiencias espirituales, las experiencias cercanas a la muerte o los fenómenos psi, son ilusiones generadas por el cerebro o pueden explicarse mediante fraude o coincidencia. Los materialistas se oponen particularmente a los fenómenos psi —como la telepatía o la precognición—, que consideran un anatema para la ciencia, un retroceso a un mundo mágico preiluminado.

Un término alternativo para este sistema de creencias es cientificismo, ya que se trata de un paradigma derivado de algunos hallazgos de la ciencia moderna. Como lo describió el psicólogo Imants Baruss: «La ciencia es una exploración abierta de la realidad basada en el pensamiento lógico sobre observaciones empíricas.

El cientificismo es la adhesión a una versión materialista de la realidad que limita la investigación a lo que el materialismo permite».

El caso de Reber y Alcock

Una de las características de los sistemas de creencias dogmáticos es que sus seguidores aceptan suposiciones como hechos comprobados. Esto es especialmente cierto en el caso del cientificismo. Por ejemplo, es un hecho que la consciencia existe y que está asociada con la actividad neurológica. Sin embargo, la suposición de que la consciencia es  producida por  la actividad neurológica es cuestionable.

Es un hecho que la evolución ha tenido lugar. Pero también es cuestionable la suposición de que la evolución pueda explicarse completamente en términos de mutaciones aleatorias y selección natural. Como lo ilustra el movimiento contemporáneo de la  "Tercera Vía de la Evolución", existe una creciente evidencia en contra de esta suposición, como creen los neodarwinistas. De hecho, como muestro en mi libro "Ciencia Espiritual", existe escasez de evidencia que respalde muchas de las suposiciones del materialismo, y mucha evidencia en contra de ellas.

Partiendo de esto, otra característica de los sistemas de creencias dogmáticos es la negativa a considerar la evidencia que contradice sus suposiciones. Un artículo reciente publicado por la revista American Psychologist  ilustra bien este aspecto  .

El año 2018, la revista publicó un artículo del profesor Etzel Cardeña, de la Universidad de Lund, en el que revisó cuidadosa y sistemáticamente la evidencia de los fenómenos psi (examinando más de 750 estudios discretos) y concluyó que había muy buenos argumentos para su existencia. Como informó un comentario sobre el artículo de la Sociedad Británica de Psicología, “sobre esta base, se puede argumentar que, como en cualquier otro campo de la psicología, hay al menos algo que merece ser investigado”.

Sin embargo, en junio de este año, la revista publicó una  refutación en línea del artículo de Cardeña, escrita por Arthur Reber y James Alcock. Los autores adoptan un enfoque inusual, basado en la teoría más que en la evidencia. En lugar de analizar con detenimiento la evidencia presentada por Cardeña, presentan un argumento teórico para la inexistencia de la psi. Como escriben, “Las afirmaciones de los parapsicólogos no pueden ser ciertas… Por lo tanto, los datos que sugieren que sí lo son son necesariamente erróneos y resultan de una metodología deficiente o de análisis de datos inadecuados, o son errores de tipo I”.

Su postura parece ser que, dado que la psi es imposible, ninguna cantidad ni tipo de evidencia sería suficiente para sustentarla. Por lo tanto, no es necesario abordar ninguna evidencia específica.

Es difícil ver la lógica científica de este enfoque. Sin duda, un enfoque verdaderamente científico implicaría analizar la evidencia y examinarla en sus propios términos, aceptando la posibilidad de que, si la evidencia es convincente, las teorías deban revisarse.

El enfoque de los autores se asemeja claramente al dogmatismo que suele asociarse con la religión fundamentalista. Es como si un juez declarara que, dado que ya hemos decidido que una persona es culpable, no es necesario examinar más pruebas.

Con más detalle, Reber y Alcock argumentan que los fenómenos psi(*), en general, no pueden existir, porque no hay un mecanismo causal que los explique y porque contravienen varios principios de la física.

Sin embargo, la idea de que la psi contraviene las leyes de la ciencia es muy cuestionable. Específicamente, Reber y Alcock argumentan que los fenómenos psi violan las leyes de causalidad, del tiempo lineal, de la termodinámica y la ley del inverso del cuadrado. No obstante, muchos otros científicos han propuesto teorías que permitirían la posibilidad de la psi.

De hecho, en la física moderna —siguiendo las teorías de Einstein y las teorías y hallazgos de la física cuántica— el concepto de causalidad es mucho más complejo de lo que Reber y Alcock suponen.

La física moderna incluye conceptos como la retrocausalidad y la teoría transaccional de la física cuántica, compatibles con la precognición. La telepatía también es compatible con el concepto de entrelazamiento. (Aunque cabe destacar que digo  compatible, ya que no me atrevería a afirmar que la telepatía y la precognición pueden explicarse en estos términos. Lo importante es que su existencia se  admite  en función de estos conceptos).

Otro problema es que Reber y Alcock parecen asumir que las leyes de la ciencia, tal como existen actualmente, son inmutables, lo cual sin duda no es el caso. Suponer que nuestra comprensión actual del universo es completa es una muestra de arrogancia. (De hecho, la afirmación de Reber y Alcock de que los fenómenos psi no pueden existir porque violan la ley del inverso del cuadrado se ve desmentida por investigaciones recientes que demuestran que esta ley no se aplica a las ondas gravitacionales).

Existe el riesgo de parecer tan ingenuo como el físico victoriano Albert Michelson, quien declaró en 1894 que «la mayoría de los grandes principios subyacentes han sido firmemente establecidos... las verdades futuras de la ciencia física deben buscarse en el sexto lugar de los decimales». (Una cita similar se atribuye a veces a su contemporáneo, el físico Lord Kelvin). Por supuesto, no mucho después, las revoluciones de la relatividad y la mecánica cuántica revisaron por completo nuestra comprensión de la física.

Increíble 

Los sistemas de creencias forman un filtro distorsionador a través del cual sus seguidores ven el mundo. Esto suele ser subrepticio, en el sentido de que los seguidores ni siquiera suelen darse cuenta de que han adoptado un sistema de creencias. Interpretan el mundo a través del prisma de sus creencias sin ser conscientes de ningún filtro o distorsión.

  • Esto es particularmente evidente con los fenómenos psi. Los materialistas a veces descartan la posibilidad de la psi invocando el principio de la "navaja de Occam", según el cual la explicación más simple y menos especulativa suele ser la correcta. Pero la cuestión de qué constituye simple o especulativo depende de la perspectiva personal, a través de la lente de las expectativas y suposiciones.
  • Las explicaciones del materialismo solo parecen simples y económicas si ya se ha decidido que el materialismo es cierto. Muchas explicaciones materialistas, como las del altruismo o las experiencias cercanas a la muerte, son tortuosas y enrevesadas, en lugar de simples y económicas.
  • «Las afirmaciones extraordinarias requieren evidencia extraordinaria».. Con respecto a la psi, los escépticos —incluidos Reber y Alcock en su artículo reciente— a veces también se refieren al argumento de que «las afirmaciones extraordinarias requieren evidencia extraordinaria». Sin embargo, insistimos en que los fenómenos psi solo parecen extraordinarios desde la perspectiva del materialismo. Desde un punto de vista cultural, la psi no es extraordinaria. Las investigaciones han demostrado que la mayoría de las personas creen haber experimentado fenómenos psi al menos una vez. La psi también podría considerarse menos que extraordinaria en relación con los extraños y contraintuitivos fenómenos del mundo cuántico.
  • Evitar el "pensamiento mágico". De manera similar, los materialistas a veces hablan de la necesidad de evitar el "pensamiento mágico". Pero, de nuevo, la cuestión de qué constituye el pensamiento mágico depende de la perspectiva personal. Fuera del sistema de creencias materialista, sin duda es mágico presumir que la consciencia puede surgir de la materia física y que el funcionamiento mental y psicológico de los seres humanos se genera puramente por la  actividad neuronal. (Sorprendentemente, el filósofo Colin McGinn ha sugerido que la idea de que el cerebro pueda generar consciencia es análoga a que el agua se convierta milagrosamente en vino). Como señalan los teóricos de la "tercera vía", también podría decirse que es mágico creer que la selección natural, actuando sobre mutaciones aleatorias, podría aproximarse a un principio creativo responsable de toda la complejidad y variación de la vida en la Tierra.

La historia de Galileo 

Existe un paralelismo importante con la historia de Galileo, quien invitó a sus contemporáneos a mirar a través de su telescopio. Los aristotélicos y los dignatarios de la Iglesia se negaron a hacerlo, pues ya habían decidido que conocían la verdad y no querían que su cosmovisión se viera socavada. Este es el caso de los materialistas dogmáticos, quienes han decidido lo que creen y se niegan a considerar —o descartar de plano— cualquier evidencia que contradiga sus creencias.

La verdadera ciencia implica aceptar que el conocimiento humano es limitado y que las teorías actuales son provisionales e incompletas. La verdadera ciencia implica estar dispuesto a examinar la evidencia en sus propios términos, fuera del prisma del sistema de creencias del materialismo. En otras palabras, significa tener la valentía de mirar a través del telescopio.



(*) Fenómenos psi: Los fenómenos psi (o simplemente "psi") son un término paraguas utilizado en parapsicología para referirse a capacidades o procesos que parecen trascender las leyes físicas y biológicas conocidas. El término proviene de la letra griega (psi), la cual se asocia históricamente con la palabra "psique" (alma o mente).

Estos fenómenos se dividen tradicionalmente en dos categorías principales:

    1. Percepción Extrasensorial (Psi-gamma): Se refiere a la adquisición de información sin el uso de los sentidos conocidos:

    • Telepatía: La transferencia directa de pensamientos o información entre mentes.
    • Clarividencia (Visión Remota): La percepción de objetos o eventos distantes u ocultos que no están presentes para los sentidos.
    • Precognición: El conocimiento o percepción de eventos futuros que no pueden predecirse por medios lógicos.

    2. Psicoquinesia (Psi-kappa): También llamada telequinesis, es la supuesta capacidad de la mente para influir o manipular la materia, objetos físicos o procesos biológicos a distancia, sin contacto físico.

Estatus Científico: Aunque existen estudios publicados en revistas académicas (como la revisión de 2018 en la revista de la American Psychological Association) que sugieren evidencia estadística a favor de estos fenómenos, la comunidad científica mayoritaria los considera pseudociencia.

Ver también:

«Creencias»: nuestro sistema de creencias

La verdad universal obviada por la ciencia

Conciencia: ¿por qué fracasa el materialismo?

Crítica a la corriente de pensamiento materialista

Manifiesto por una Ciencia Postmaterialista

Secció: POST-MATERIALISME  


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