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La verdadera aspiración

... tras las grandes preguntas que en el fondo todos los seres humanos nos hacemos.

¿Cómo cocinas tú tu vida...? ¡Aprende a cocinar bien tu vida!

La vida como una joya que hemos de llegar a pulir de tal manera que refleje todos los talentos, todas las posibilidades que se nos han otorgado por el hecho de haber nacido.

La vida humana es una ocasión preciosa. Se ha dicho que la probabilidad que tenemos de nacer como ser humano es igual a elegir un grano de arena entre todos los granos de arena de una playa… Es decir, es una gran ocasión, una rara ocasión. Y hemos de hacer todo lo posible por vivirla plenamente… La ignorancia es que no apreciamos completamente el simple hecho de estar vivos… Así que hoy voy a hablar sobre la «verdadera aspiración» que implica liberarse de las expectativas que no permiten que realicemos plenamente el ser que somos… Una vida libre de expectativas es una vida de paz, es una vida de alegría, es una vida de compasión…. (Berta MENESES, maestra zen)

Las grandes preguntas que en el fondo todos los seres humanos nos hacemos son preguntas sobre la vida y sobre la muerte, son preguntas sobre el despertar de nuestra conciencia, son preguntas sobre el sufrimiento... pero sobre todo, son preguntas sobre el propósito de la vida: qué he venido yo a hacer aquí, qué sentido tiene la vida humana y qué compromiso tiene mi vida... Es decir, esas grandes preguntas y la búsqueda de la respuesta a ellas son las que generan las "grandes aspiraciones" del ser humano…
En la búspeda de su realización personal Dogen Zenji llegó a descubrir clarísimamente que tenía que realizar en su tierra justamente esa experiencia de ayudar a muchos seres, a muchas personas a despertar a la realidad del ser que somos, abrir ese ámbito de la gran aspiración del ser humano. Esa fue su gran aspiración en su vida.
Yo tengo una responsabilidad única e intransferible y absoluta con la vida por el hecho de haber nacido, por el hecho de estar vivo… nadie puede vivir en mi lugar, nadie puede experimentar lo que yo he de experimentar, nadie puede culminar nada de mi, sino yo mismo…
No podemos huir de lo que ocurre en nuestras vidas (esquivarlo), sin acogerlo, sin vivirlo, sin responsabilizarnos de ello… solo tú puedes experimentarlo, esa es tu responsabilidad…

A Dogen Zenji, que vivió entre el 1200 y el 1253, se le considera el maestro preeminente del zen soto de Japón y una de las personalidades religiosas más destacadas de ese país. Además de los escritos sobre las minuciosas reglas que formuló para los monjes de los monasterios, la obra principal de Dogén es el Shobogenzo, compuesto de noventa y cinco volúmenes. Sin embargo, en el Japón, tradicionalmente sus sucesores se han concentrado más en su Shingí, las instrucciones y reglas para la vida monástica. En esta obra explica con todo detalle las múltiples precauciones que hay que tomar en la vida cotidiana, lo cual expresa también un aspecto esencial de sus enseñanzas: en efecto, la práctica del budismo se realiza en la vida cotidiana, en las acciones de cada instante, como le había hecho comprender su maestro. Estas reglas tan minuciosas incitan a los monjes a mantener la mente constantemente despierta. Por ejemplo, el capítulo Tenzo Kyo Kun describe los deberes del cocinero; el Fuku shu Hampo trata la forma de tomar las comidas, y el Taidai Koho resume la actitud adecuada con relación a los monjes mayores. El capítulo Semmen explica cómo lavarse correctamente la cara y el Senjo describe cómo usar el lavabo. Cada acción es importante y el comportamiento ha de ser el correcto. El pensamiento de Dogén no consiste en una comprensión intelectual ni en una fe ciega, sino que incluye el punto esencial de la práctica con el cuerpo. El Shingí se concluye con estas palabras: «Las reglas citadas son las enseñanzas y las instrucciones de los antiguos Budas y su visión despierta». Y en el Shobogenzo Senjo dice expresamente: «La purificación es el cuerpo y el espíritu de la ley budista, es la actualización del cuerpo y el espíritu del Buda».

Berta MENESES (Palència, 1945) es licenciada en ciencias químicas y teología. Es religiosa filipense y maestra zen en la línea de transmisión de Harada, Yasutani y Yamada (Zen Soto – Rinzai) Escuela Sambokyodan. Trabaja como profesora de matemáticas e informática en la Escuela Nuestra Señora de Lourdes, en Barcelona. Desde el final de los años setenta ha llevado a cabo un trabajo de investigación y profundización de la cultura oriental, sobre todo del buddhismo zen, participando periódicamente en cursos intensivos de zen en España, en diversas ciudades de Europa y en Japón. Ha sido discípula de Willigis Jäger Ko’un-Ken y de Ana M. Schlüter Kiun-An, maestros de la Escuela zen Sanbo-Kyodan. Fue reconocida Maestra Zen en Kamakura (Japón), en 1993, por Kubota Ji´un Roshi, y en 1998 por Ana M. Schlüter Kiun-An, con el nombre de Cho-Sui-An. Actualmente realiza un intenso trabajo en el ámbito del zen mediante conferencias, cursos de meditación y participando en seminarios de estudio en diversos países de Europa, América y Japón. Es presidenta de la Asociación Zen Dana Paramita (Barcelona). Dentro del Zendo Betania, es la maestra responsable de la zona de Cataluña y Baleares, y de las zonas de América Central, en El Salvador, y de Sudamérica, en Ecuador. Por su alto valor formativo ofrecemos una transcripción de la conferencia…

Berta MENESES, maestra zen


El teisho (*) de hoy lo he titulado «La verdadera aspiración», basándome en la experiencia de Dogen Zenji. La vida humana, dice él mismo, es una ocasión preciosa. Es decir, se ha dicho que la probabilidad que tenemos de nacer como ser humano es igual a elegir, imaginaros la importancia, un grano de arena entre todos los granos de arena de una playa… Es decir, es una gran ocasión, una rara ocasión y hemos de hacer todo lo posible por vivirla plenamente… La ignorancia, que a veces está presente en nuestras vidas y en cada uno de nosotros, es que no apreciamos completamente el simple hecho de estar vivos… Así que hoy voy a hablar sobre la «verdadera aspiración» que implica, en primer lugar, liberarse de las expectativas que no permiten muchas veces que realicemos plenamente el ser que somos… Una vida libre de expectativas es una vida de paz, es una vida de alegría, es una vida de compasión….

Mientras nos estamos identificando solamente con nuestro cuerpo o con nuestra mente racional, sin darnos cuenta, (y esta identificación superficial, lo hacemos todos), buscamos en la vida solamente aquello que consideramos que es necesario para nuestro cuerpo y para nuestra mente: queremos éxito, queremos salud, queremos conocimientos, queremos una montaña de cosas... todas ellas son positivas y no están mal…, es algo que también necesitamos, es algo que la vida nos ha de otorgar, es algo que nuestro cuerpo necesita para vivir, y es mucho mejor hacer un buen cuidado de nuestro cuerpo, y que seamos realmente personas de buena salud...

Pero, en la vida también somos conscientes de que somos frágiles y por lo tanto tenemos la dificultad o podemos tener la dificultad que viene asociada a la fragilidad que somos… en ese sentido es necesario que haya algo más… que haya una aspiración mucho mayor que dé esta plenitud a todo el vivir de cada día, en las diversas circunstancias y situaciones que la vida nos coloca…

Uno de los temas importantes es que las expectativas son las que nos hacen evaluar la vida y no las aspiraciones… por eso muchas veces dejamos de priorizar lo que es verdaderamente importante… ¿es suficiente cuando decimos esto que la meditación que realizamos, que nos ayuda a silenciar la mente, que nos ayuda a hacer que nuestro momento sea más real, más verdadero, que nos libera en cierta manera del pasado y que nos libera también del miedo al futuro… ¿es suficiente esta meditación? Es necesaria, pero no es suficiente… Es necesaria porque sin ella ese lugar donde anclamos la vivencia y la experiencia diaria no está cultivada... no tenemos ese espacio de atención profunda… y entonces ¿qué ocurre…?  que corremos como locos o como locas, de aquí para allá para satisfacer expectativas, para tener contento a nuestro ego y necesitamos por eso la práctica.

¿Cómo podemos encontrar ese lugar perfecto, ese lugar nuestro verdadero, ese ámbito que nos ayuda a que el vivir cotidiano sea un vivir desde ese lugar, desde esa raíz, desde ese centro primordial? Buscamos las cosas precisamente porque creemos no solo que son necesarias, eso está bien, lo que es necesario hemos de buscarlo, pero hemos de ir más allá, más allá de nuestro pequeño yo, porque si no, en este momento de pandemia también nos estamos dando cuenta como nuestros armarios y nuestras bibliotecas tienen mucho de superfluo, no sólo de necesario. Y eso es por esa ansiedad que genera nuestro ego cuando no está anclado verdaderamente en el ser que somos y en ese ser que somos es donde nacen las verdaderas aspiraciones del alma...

La historia de Dogen Zenji

Hay una historia que quiero tenerla muy presente en esta charla y es la historia de Dogen Zenji, un ejemplo de una búsqueda clarísima de esta aspiración, de la «verdadera aspiración» … Dogen Zenji nació en Kyoto, en una familia noble, pero quedó huérfano de padre muy niño, casi ni se acuerda cómo era, y de madre cuando tenía prácticamente unos 12 o 13 años, también muy niño fue adoptado por sus tíos y él decidió a los 13 años entrar como novicio en un convento, era el convento del monte Geigi, qué es un centro, una escuela, budista donde él podría aprender toda la filosofía y toda la teoría sobre el budismo… Que tomara desde niño esta decisión de a los 13 años, siendo como era un niño de una familia noble, entrar en una práctica bastante más dura, en una situación en la cual no tenía las condiciones de su familia, es por unas grandes preguntas, unos grandes interrogantes por la muerte de sus padres y que marcaron su vida… Y esas grandes preguntas en el fondo todos los seres humanos nos las hacemos..., son preguntas sobre la vida y sobre la muerte, son preguntas sobre el despertar de nuestra conciencia, son preguntas sobre el sufrimiento... pero sobre todo, son preguntas sobre el propósito de la vida: qué he venido a hacer aquí y qué sentido y qué compromiso tiene mi vida... Es decir, esas grandes preguntas y la búsqueda de la respuesta a ellas es lo que genera las grandes aspiraciones del ser humano….

Son las aspiraciones que nos llevan a la sabiduría y luego a la realización en lo cotidiano, de forma compasiva… por tanto, teniendo en cuenta esta vida, esta opción en la vida de Dogen Zenji, y si le acompañamos un poquito más en su itinerario, sabemos que en esa búsqueda llegó a una investigación muy grande y profunda… pero era teórica...  Esa es una de las actitudes que nosotros con más frecuencia tomamos… creer que lo que leemos, ya lo tenemos integrado… es muy importante y está muy bien la lectura, es una formación intelectual que todos necesitamos… Esta investigación de Dogen Zenji  le proporcionó unos conocimientos, un lenguaje, una manera de poder después hablar claramente de lo que fue importante cuando fue realizando poco a poco las aspiraciones profundas de su ser que responden a sus grandes interrogantes…

Cuando tenía 23 años, por lo tanto era todavía un joven, dejó el monasterio y se marchó a China… otra vez en búsqueda de una realización a nivel de experiencia, no solamente teórica… buscó un maestro chino que le enseñará realmente una verdadera práctica de meditación que le ayudara a despertar, a hacer realidad aquello que teóricamente había estado investigando... En esta experiencia, (si habéis visto la película de Dogen Zenji  se ve el encuentro que tiene cuando llega a China con un cocinero, con el Tenzo, se llama Tenzo el cocinero... es muy interesante porque la búsqueda no es nada más que intentar que los velos de la ignorancia le ayuden a despertar... porque siempre repetía: si ya somos buda, si ya tenemos la naturaleza de buda qué más quiero saber... y todos podemos saber esto, todos sabemos que tenemos la naturaleza de buda… todos sabemos que tenemos la naturaleza esencial y divina… los que son de un ámbito cristiano han oído toda la vida que somos templo del espíritu... entonces qué buscamos?  … es muy diferente el saberlo a nivel teórico a llegar a experimentarlo… y lo que buscamos con la práctica es justamente la experiencia y esto es lo que él buscó: liberarse de esa ignorancia, abrirse a la sabiduría… porque la sabiduría es “saborear” el ser que somos… no es solamente un conjunto de conocimientos… Al cabo de cuatro años de estar meditando intensamente en China, el maestro le reconoció su experiencia y volvió a Japón, sabía clarísimamente que tenía que realizar en su tierra justamente esa experiencia de ayudar a muchos seres, a muchos compañeros, a muchas personas a despertar a la realidad del ser que somos, abrir ese ámbito de la gran aspiración del ser humano.

Él como gran erudito escribió una obra que es el Shobogenzo. El Shobogenzo es una de las cumbres de la literatura zen… tardó más de 20 años en escribirla… se compone de 92 / 97 más o menos fascículos… generalmente nos ha llegado a través de unos cuantos tomos de esta obra del Shobogenzo… Dogen Zenji trata en ellos una gran variedad de temas: indicaciones muy prácticas, indicaciones para la vida y la organización de la vida, de cómo habitar en un monasterio, de cómo practicar zen con todo detalle, toda la práctica, la postura la respiración... es muy importante uno de los libros que forman parte del solo Shobogenzo..  y también sobre la filosofía que está manteniendo o iluminando estas prácticas porque es muy importante todo el tema que él trabaja sobre el tiempo, el uji («existencia-tiempo») y solamente cuando él dice: la definición ya nos involucra ya nos condiciona ya nos compromete, porque dice uji es existencia, el tiempo no es mañana lo haré, no, no… es existencia y por lo tanto es lo que haces ahora, lo que eres ahora, el tiempo es el vivir ese momento.. eso es el uji (uji: «existencia-tiempo») …. ese es uno de los temas importantes que él trata en el libro…

Otro tema es el de la naturaleza búdica: es un tema importantísimo, porque es la experiencia del ser que somos… otro tema, es el de la no-dualidad: de qué manera no me siento tan separado, sino que yo formo parte de toda la realidad, soy uno con el universo entero, con todos los otros seres humanos, también con los animales y con las plantas y con los árboles y con el sol y con la luna y las estrellas, el universo entero… de todo eso trata este famoso libro del Shobogenzo de Dogen Zenji…  pero curiosamente en este libro uno de los temas importantes es el del Tenzo… el Tenzo ya he dicho que es el cocinero y ¿por qué? porque utiliza dos palabras que marcan cómo ha de ser nuestro compromiso en la vida y cómo ha de ser nuestra aspiración a esta conciencia, a ese ser que somos, a esa realización plena.

Entonces, en este tema del Tenzo (en la película se ve, es una película un poco imaginada, pero intenta ser fiel al texto) se encuentra con este personaje, con el cocinero y Dogen que es un joven de 23 años queda tremendamente impresionado por la actitud de este cocinero, muy mayor, se llamaba Loo y sobre todo entendió claramente que la sabiduría era una práctica muy simple, muy directa y muy de momento a momento, eso es lo que entendió…. es obvio que al describir Dogen las cualidades del Tenzo y las directrices que marca para llevar a cabo bien la tarea, no solamente habla de una profesión y de una figura como es el Tenzo, sino que se refiere justamente a cada uno de nosotros, a cada practicante de zen… dicho en forma metafórica es como si nos pregunta en cada frase: cómo cocinas tu la vida, aprende a cocinar bien tu vida…. eso nos convierte al leer este texto, que es una lectura muy instructiva y muy pertinente, porque la vida es justamente lo que tenemos y es una joya que hemos de llegar a pulir de tal manera que refleje todos los talentos, todas las posibilidades que se nos han otorgado por el hecho de haber nacido.

En ese libro, en el encuentro que tuvo con el cocinero del monasterio lo primero que vemos es que el cocinero era una persona iluminada, era una persona de gran experiencia, y así lo dice: nadie puede hacer de cocinero en un monasterio si no tiene una gran experiencia... (aquí hay muchas personas entre nosotros que cocinan cada día, que hacen la comida para sus familias...) es necesario que se dé una gran iluminación ¿por qué? porque la energía que tú pones, esa energía de atención que tu pones en el cocinar, es una energía que está (se traspasa a.. ) en los alimentos y que alimenta a todos los monjes del monasterio… por lo tanto, es un error pensar que hay categorías en los trabajos… esto es para Dogen Zenji muy importante ...

En esta historia encontramos muchísimos párrafos ilustrativos, como por ejemplo, cuando el cocinero está limpiando muy detalladamente el polvo del arroz y le dice que tenga mucho cuidado con dos cosas: con el arroz y con el agua... evidentemente ha de limpiarlo bien y dice la siguiente frase, la leo literalmente dice: “después de lavar el arroz no debes tirar casualmente el agua ¿por qué? porque tienes que volverla a usar, utiliza una tela de saco para filtrar por si han quedado brozas y entonces tienes el agua otra vez limpia… lo pones en una olla y ten mucho cuidado cuando desocupas el arroz porque no vaya a ser que un solo grano te caiga fuera… no permitas que nadie toque la comida, estate completamente atento al lavarla, al lavar el arroz y al proceso de cocinar…” eso lo dice textualmente… ¿qué nos está enseñando? Nos está enseñando un cuidado amoroso, un cuidado a todo, que no se pierda ningún grano… (esto parece absurdo porque nosotros tiramos muchísimas cosas, somos una sociedad de consumo que tira cantidad de cosas…) sin embargo, nos está diciendo que ese grano puede alimentar, aunque solo sea a un pájaro…, por lo tanto, no lo desperdicies…

También explica otra escena muy concreta, dice: “en una tórrida tarde de junio en el monasterio Dogen vio al monje, al Tenzo, al cocinero, que era muy viejo se llamaba Loo … y estaba trabajando muy duro, estaba cogiendo los hongos y los ponía a secar en una cama de paja, iba y venía a la cocina a mirar la olla del arroz y a secar los hongos... “Hermano, usted está trabajando demasiado duro, qué hace con este sol tan fuerte, está golpeando sus pies, el pavimento quema, usted es mayor, su columna está completamente doblada, parece un arco... ¿no le parece que es demasiado esfuerzo para su edad? ...”  Y Dogen Zenji le dice todavía otra frase: ¿cuántos años tiene? Y él responde 68 años… ¿y no hay otras personas que le puedan ayudar en la cocina? Y entonces el monje responde: “Si lo no hago yo… quién lo hará?”  “los otros no son yo…” y a continuación Dogen le dice: “¡tan ardiente!” y volvió a responder: “Si no lo hago ahora, cuando podré hacerlo?”

... Dogen se quedó sin palabras y continuó su camino… pero dice él: empecé a sentir el verdadero significado del papel de Tenzo, el cocinero… Cuando el cocinero responde con esta frase “los otros no son yo”…  nos impresiona... porque también tenemos la enseñanza zen de que “los otros son otro mismo”...  ¿Qué está queriendo decir el cocinero cuando dice: “los otros no soy yo” Significa que su vida es absoluta, y esto es superimportante que lo tengamos presente…

A nivel esencial los otros son también yo… pero a nivel de cada uno, de nuestra individualidad, los otros no son yo… Yo tengo una responsabilidad única e intransferible y absoluta por el hecho de haber nacido, por el hecho de estar vivo… nadie puede vivir en mi lugar, nadie puede experimentar lo que yo he de experimentar, nadie puede agotar nada, sino yo mismo…, he de llegar hasta el final, he de hacer posible que la rueda del dharma gire correctamente: mi trabajo, mi dolor, mi alegría son absolutos, son lo que a mí misma me configuran…  “si no lo hago yo quién lo hará…?” … es lo que la vida me ha dado para que yo lo realice plenamente, y es intransferible… no lo puede hacer otro por mí: ninguno puede sentir por mí, eso lo sabemos, el dolor que yo puedo tener en un dedo o en un pie, el dolor que tengo en mi pie es absolutamente mío, no puedo comer en lugar del otro, no puedo descansar en lugar de otro, el descanso que necesita mi cuerpo… la comida que necesita mi cuerpo, el dolor lo siento yo, la alegría la siento yo… asumir que esta vida es absoluta es superimportante…

...si la vida la vives sólo de expectativas, no vivo nunca lo absoluto que es mi vida... no puedo realizar a plenitud mis talentos, no puedo llevar hasta el final las posibilidades que me han dado por el hecho de haber nacido… No cumplo mi misión, una  parte de la misión que la decimos en los votos: salvar a todos los seres que sufren, implica esta salvación radical, personal, a nosotros mismos… salvar mi corazón para poder salvar el corazón de los demás… Es decir, si vivimos unas malas expectativas de algo o de alguien, si pensamos que esto hará más fácil mi vida, estamos pasando el tiempo sin hacer que suceda la realidad que somos, los talentos que tenemos… la alegría profunda, verdadera, reside exclusivamente en actuar totalmente y simplemente acogiendo, abrazando lo que la vida nos da, nos aporta… es decir, en el zen hablamos de “hacer lo que yo he de hacer”… de hecho, no es un deber, es la vida, es la tarea que se presenta en nuestras vidas… ¿la llevamos bien a cabo…?¿vivimos al máximo la vida…? ¿somos protagonistas de nuestra vida o la vida nos vive, dejamos que nos arrastre y nos dejamos vivir por ella… siempre preocupados por un pasado o por un futuro sin entrar en el presente…?

Dogen continúa hablando sobre el ser… ¿qué ocurre realmente en el ser que somos?  ¿Qué significa ser?  Porque solo tú puedes experimentar tus alegrías, tus dolores…  sólo tú puedes experimentar eso que has entendido, eso que has comprendido… si algo que ocurre en nuestras vidas huimos de ello o pasamos, (una actitud bastante frecuente) sin acogerlo y sin vivirlo… esta omisión es uno de los más fuertes "pecados" el de omisión, es una muerte a una posibilidad que tenemos en la vida…

…Es muy difícil vivir totalmente, es muy difícil vivir absolutamente la vida, porque necesitamos tener una conciencia muy despierta… necesitamos estar muy conectados con nuestro verdadero ser y por eso se nos pasa...  Humon decía: venerables monjes, yo vivo las 24 horas del día… pero estoy viendo que ustedes se dejan vivir las 24 horas del día, la advertencia que Humon hacía a sus monjes… para eso Dogen dice en la respuesta de Tenzo porque el Tenzo le dice concretamente: “si no lo hago ahora cuando puedo hacerlo”… “sólo yo puedo cuidar de mi mismo, de la mañana a la tarde, sólo yo puedo acoger a los otros que me llegan desde la mañana a la tarde… yo solo puedo abrazar los acontecimientos, abrazar los compromisos, solo yo puedo cocinar mi vida..” y este contacto que tiene lugar segundo a segundo es de lo que habla Dogen Zenji en este texto dedicado al cocinero…

….es lo que aprendió radicalmente de este cocinero, aprendió el cuidado y cuidar es muy importante, es una facultad muy femenina esto de cuidar y hemos de cuidar, cuidar como cuidaba el agua, como cuidaba el grano de arroz… hemos de cuidar cada cosa que hacemos, cada cosa que tocamos, cada lugar que visitamos, cada persona con la que hablamos… cuidar… sobre todo cuidar las palabras que decimos, las palabras que nacen desde esa raíz que es la esencia nuestra… y que las palabras con raíz que nacen desde el corazón, de la mente-corazón… esas palabras hay que cuidarlas… cuidarlas en cada reunión que tenemos, en cada momento de intercambio,  también cuando recitamos los sutras…, no los recientes como un loro… entérate, recita cada palabra, sintiéndola, dándole vida al pronunciarla o al cantarla… cuando lavamos los platos, no lavemos los platos por la mitad, que quiere decir que no estás haciendo caso, atento a esa cuestión, que estás en otros asuntos… es decir, no vivas la vida a medias, vívela absoluta, a enteras…

33' 30": ...

(*) Teishō (Zen): Una charla formal de Dharma en el Budismo Zen, ofrecida por un maestro desde su experiencia directa durante retiros.

Ver también:

SECCIÓ: LA CONDICIÓ HUMANA

SECCIÓ: L'ANTHROPOS, UN ÉSSER A DESCOBRIR


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