2005-15
10è ANIVERSARI

titol

Una ventana a la Mancha

No dejaremos de querer el camino que hace cada vez más humana a la humanidad.

Cada gesto de respeto hacia los otros consolida la siempre larga transición de ‘feritas’ a ‘humanitas’(de la fiereza, crueldad o salvajismo a humanidad / de la barbarie a la civilidad)

Oriol Junqueras, líder de ERC, injustamente encarcelado de forma preventiva y provisional, como consecuencia del clima de hostilidad política y criminalización por parte de la caverna mediática y del Estado español contra el proceso político crítico que está experimentando la sociedad catalana respecto a su relación histórica con el Estado, escribió una carta desde su celda en la prisión de Estremera reflexionando sobre los valores que deben impulsar una acción política honrada, un aspecto, en general, muy poco conocido entre el gran público de nuestros dirigentes políticos. Frente a la bazofia y la bajeza de algunas opiniones publicadas sobre su persona, contenido y valor literario, reflejo de la escasa catadura moral de quienes las emiten, nosotros preferimos valorar y resaltar positivamente algunas de las motivaciones de fondo que se intuye inspiran sus más profundas convicciones y que alientan su acción política. No todo el mundo está en la política para servir al bien común y no para servirse de ella como queda patente a tenor del amplio clima de corrupción en algunos partidos políticos, que además pretenden dar lecciones de honradez al resto de ciudadanos.

Hay que recordar para quien no lo tenga todavía claro que un país en gran parte queda configurado por su realidad sociológica pero también por su realidad histórica y que no se puede pretender imponer una concepción de España artificiosa a partir de una Constitución que no es justa con la realidad histórica plurinacional del país. Cataluña es una "nación histórica" milenaria y en el meollo del conflicto Cataluña-España está precisamente la falta de reconocimiento por parte del Estado de esta realidad. Y las leyes no solamente deben ser democráticas sino además justas. Y no lo son cunado estas no se ajustan adecuadamente a la realidad. Si lo que se pretende es lo contrario que sea la sociedad la que se ajuste al corsé de la ley, entonces el conflicto quedarà una vez más sin resolver. Las «leyes» no pueden ser las cadenas de los anhelos de libertad de los pueblos.

La victoria de los presos supone la derrota de sus carceleros. Nadie pudo meter a Sócrates en la cárcel, por más que su cuerpo fuera allí confinado, porque no pudieron recluir su albedrío; porque en la cárcel supo estar a gusto, e incluso compuso en ella un himno en honor a Apolo, un canto agradecido a la divinidad. Hay personas que, aun en medio de circunstancias difíciles y limitadas, sienten que están movilizando sus recursos interiores, conociéndose mejor, desplegándose, y experimentan que su vida tiene sentido, aunque conozcan el dolor. Por el contrario, hay quienes han alcanzado circunstancias envidiables por ellos mismos deseadas, pero han dejado de crecer interiormente, y se preguntan, sin obtener respuesta, por el sentido de sus vidas. Nuestro respeto y consideración a quien está dispuesto a pagar provisionalmente con la privación de libertad las consecuencias de su coherencia entre convicción, pensamiento y acción.

  • La insobornable decisión de servir a los ideales con entusiasmo y de manera gratuita
  • Es en el amor y en la confianza, en la verdad, donde encuentra el coraje necesario para afrontar todas las aventuras.
  • la mejor manera de servir a los otros es sirviendo en el amor, la verdad, el esfuerzo, el rigor...
  • Es el esfuerzo ante las dificultades lo que nos justifica como humanos que hacen todo lo posible por el bienestar y la dignidad de las demás personas.
  • Cada gesto de respeto hacia los otros consolida la siempre larga transición de ‘feritas’ a ‘humanitas’. En definitiva, nos hace más humanos.
Oriol JUNQUERAS

Tarde-noche del domingo 26 de noviembre

Más allá de las cimas que contemplamos desde la ventana de la celda número 1 del módulo 7 de la prisión de Estremera se extienden las tierras manchegas, donde había un pueblo “de cuyo nombre” Cervantes no quiso acordarse, “en una época en la que el vicio triunfaba sobre la virtud”.

Quizá, una de las muchas maneras de interpretar esta obra universal es constatar que no es posible concebir un amor verdadero si no está absolutamente desvinculado del interés. Tal es así que todas las empresas del Quijote están inspiradas por la insobornable decisión de servir a los ideales con entusiasmo y de manera gratuita ante la incomprensión material inmediata.

El caballero cervantino afirma que “la verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua”. Y precisamente es en el amor y en la confianza, en la verdad, donde encuentra el coraje necesario para afrontar todas las aventuras.

Más de tres siglos después, en las tierras andaluzas que encontraríamos más al sur, si nuestra mirada desde la celda de Estremera se convirtiera en un caminante “que hace camino al andar”, García Lorca reivindicará que el genio creativo nace de la tierra e inunda al poeta, subiendo desde las plantas de sus pies. De hecho, probablemente, Lorca está tan ligado a Granada como el personaje de Cervantes a la Mancha. Y ambos autores tan universales como Erasmo, también hacen su propio ‘Elogio de la locura’, en el sentido que la mejor manera de servir a los otros es sirviendo en el amor, la verdad, el esfuerzo, el rigor... Cualidades y actitudes que a menudo son calificadas de locura por aquellos que quieren garantizar sus privilegios.

Quizá por ello, en 1934, hablando de Neruda, Lorca aconsejaba a un grupo de universitarios de Madrid que escuchasen “con atención a este grande poeta (...) y ojalá sirva para alimentar este grano de locura que llevamos dentro (...) y si cual es imprudente vivir”.

De hecho, es el esfuerzo ante las dificultades lo que nos justifica como humanos que hacen todo lo posible por el bienestar y la dignidad de las demás personas.

Y cada uno de nuestros gestos, en este sentido, es una semilla que producirá infinidad de frutos para las futuras generaciones. Cada gesto de respeto hacia los otros consolida la siempre larga transición de ‘feritas’ a ‘humanitas’. En definitiva, nos hace más humanos.

Y nosotros no dejaremos de querer el camino que hace cada vez más humana a la humanidad. Eso es lo que siempre ha enseñado la universidad; lo que siempre defiendo desde la dedicación política; lo que quiero que las nuevas generaciones realicen... porque si no es por hacer eso, cualquier otra cosa no vale nada.