2005-15
10è ANIVERSARI

titol

La importancia del amor materno para el cerebro del bebé

A pesar de encontrarnos en el siglo de la información, cosas básicas e importantes resultan todavía desconocidas para muchos.

La cuestión de la maternidad subrogada está de actualidad en España. El asunto es tratado desde diversas perspectivas. En artículos de opinión aparecidos en la prensa en relación con ella, se suelen encontrar cuestiones y afirmaciones como las siguientes:

"¿El vínculo con los hijos se hereda genéticamente o se construye socialmente? La investigación médica y psicológica muestra que los vínculos de crianza se establecen con las principales personas adultas de referencia para la criatura una vez ha nacido, y los estudios específicos sobre hijos concebidos a través de gestación subrogada niegan cualquier problema psicológico por este hecho."

Aquí quizás valdría aquello de que, a pesar de encontrarnos en el siglo de la información, cosas básicas e importantes resultan todavía desconocidas para muchos. Dos breves comentarios iniciales al respecto. Como es bien conocido por toda madre, el vínculo madre-hijo empieza mucho antes del nacimiento. No parece, por la información aquí aportada a través de diversos artículos (ver aquí), que el vínculo madre-hijo sea algo meramente secundario, construido tan sólo socialmente y que se establezca sólo tras el nacimiento. En absoluto. Más bien indican todo lo contrario: la continuidad y calidad del vínculo madre-hijo durante la gestación y tras el nacimiento constituye uno de los ejes vertebradores para un sano y equilibrado desarrollo bio-psico-social del futuro ser humano.

Y el impacto de una gestación subrogada en el desarrollo más o menos sano o patológico del psiquismo de los futuros hijos así gestados, por ejemplo en relación con la construcción de la propia identidad personal, tan sólo con estudios longitudinales de perspectiva temporal amplia podrá objetivamente establecerse.

"La paz, la seguridad y el bienestar de cada individuo se gestan ANTES de nacer" (Organización Mundial de Asociaciones de Educación Prenatal).

“Los cimientos de la personalidad se establecen durante el embarazo y los dos primeros años de vida”.

Todo lo que la madre siente y piensa al estar embarazada se lo transmite a su hijo. Toda experiencia temprana, a partir de la concepción afecta a la arquitectura del cerebro.

Las primeras experiencias de vida constituyen los fundamentos de la personalidad futura. Las circunstancias en las que somos concebidos, gestados, paridos, nutridos y criados forman los patrones básicos de nuestra manera de ser, de nuestras creencias implícitas y de nuestro guion de vida.

Nayeli Herrera*

Importancia para el bebé del amor y cuidado maternos, sobre todo en los primeros años de vida.

El amor materno es la mayor fuente de sabiduría y guía con la que contamos para criar a nuestros hijos.

  • En el vientre materno es ahí cuando comienza el principio del todo, es ahí cuando madre e hijo se fusionan en un mismo ser. El cordón umbilical es la conexión física, pero existe una conexión natural más fuerte que jamás se podrá deshacer, el amor materno.
  • El amor incondicional que le manifiesta a su bebé tendrá un impacto directo en su desarrollo psicológico y social pero sobre todo neuronal.
  • Los bebés al nacer tiene desarrollado solo un 25 % del tamaño de su cerebro y el otro 75 % restante se desarrollará en los dos o tres primeros años de vida.
  • La madre influye directamente en ese 75 % porque se convierte en el ser más importante para el bebé.
  • Un bebé acogido, regulado y abrazado por una madre cariñosa, dispuesta afectivamente a establecer un contacto físico constante y adecuado con su bebé es la mejor vía de trasmitirle seguridad y confort al recién nacido.

La llegada de un bebé a este mundo es motivo de gran alegría. Es como si trajeran un imán que cautiva a cualquier persona que lo mira provocando el deseo de tocarlo, de acariciarlo, de sonreírle. Son almas puras y angelicales que despiertan sentimientos inexplicablemente hermosos que solo una madre puede descifrar.

Esa conexión entre madre e hijo, llamado vínculo materno comienza desde la gestación, en ese templo sagrado llamado vientre materno. Es ahí cuando comienza el principio del todo, es ahí cuando madre e hijo se fusionan en un mismo ser, el cordón umbilical es la conexión física, pero existe una conexión natural más fuerte que jamás se podrá deshacer, el amor materno.

El amor materno pareciera ser tan lógico y simple, tan instintivo y natural, ¿Qué madre se pudiera resistir a acunar entre sus brazos a su hijo recién nacido? ¿A besarlo, a mirarlo y acariciarlo una y otra vez? Seguramente ninguna.

Lo que no sabe esa madre es que el amor incondicional que le manifiesta a su bebé tendrá un impacto directo en su desarrollo psicológico y social pero sobre todo neuronal.

Los bebés al nacer tienen desarrollado solo un 25 % del tamaño de su cerebro y el otro 75 % restante se desarrollará durante la primera infancia, que equivale a los dos o tres primeros años de vida, según Adolfo Gómez Papí, neonatólogo del hospital Joan XXIII de Tarragona.

La madre influye directamente en ese 75 % porque se convierte en la figura de apego, en el cuidador principal, en palabras más simples en el ser más importante para el bebé.

Esa primera relación con la madre le enseñará al bebé a percibir al mundo como un lugar seguro donde puede explorar sin miedo. A vincularse con los demás integrantes de la familia, en especial con su padre. Aprenderá a regular poco a poco sus emociones porque sabrá que mamá estará siempre ahí para ayudarle a entender su cambiante estado de ánimo.

Esta primera forma de comunicación no verbal en donde mamá está atenta a las necesidades que expresa su bebé a través de su llanto, de sus risas, de sus movimientos son parte de las bases para cimentar lo que los psicólogos denominan ‘apego seguro’.

Un bebé acogido, regulado y abrazado por una madre cariñosa, dispuesta afectivamente a establecer un contacto físico constante y adecuado con su bebé es la mejor vía de trasmitirle seguridad y confort al recién nacido.

Toda esta información es nueva para el joven cerebro del bebé y conlleva a un impacto directo a nivel neuronal haciéndose presente a través de una gran exposición  de nuevas sinapsis (conexiones neuronales).

Ya lo dice Sue Gerhardt, psicoterapeuta británica autora del libro Why Love Matters: How Affection Shapes a Baby’s Brain.  “El amor es importante para el desarrollo de las estructuras cerebrales”.

El amor materno forma conexiones cerebrales que tienen que ver con la autoestima y seguridad del bebé. Estas conexiones se mantendrán hasta la edad adulta logrando obtener la tan anhelada independencia que toda madre quiere para sus hijos.

Así es como a últimas fechas la ciencia está demostrando lo que ya muchas madres sabíamos: Que el amor materno es la mayor fuente de sabiduría y guía con la que contamos para criar a nuestros hijos.

Si una madre demuestra respeto por los tiempos de desarrollo del bebé sin forzarlo a ser independiente a destiempo, empatía a la hora de enfrentar una crisis de crecimiento y una constante comunicación visual podrá entonces establecer un vínculo cercano afectivo que será la clave para conectar con él y así entender sus necesidades.

Los actuales descubrimientos entre madre-hijo son diversos, pero tu amor y estilo de crianza es fundamental para crear lazos fuertes que perduraran toda la vida.

Si quieres conocer más sobre este interesante tema enfocado a las neurociencias te invito a leer mi eBook titulado “El Desarrollo de la Inteligencia: Una Tarea de Amor” en el cual podrás descubrir como el amor materno influye en el desarrollo emocional e intelectual de tu hijo.

  • Acerca de Nayeli Herrera. Mamá bloguera desde marzo del 2012. Busco compaginar la "Crianza con Apego" a la vida convencional. Trabajo en casa & escribo sobre mis experiencias en Lactancia Materna, Colecho, Porteo, y Nutrición. Autora del ebook "El Desarrollo de la Inteligencia: Una Tarea de Amor".

Fuente: verdealegria.com

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