2005-15
10è ANIVERSARI

titol

Conceptos generales inherentes a la comunicación

La ineludible aptitud antropológica para interpretar la realidad, para atribuirle significado

  • Al individuo, a cada individuo, le resulta imposible no interpretar la realidad.
  • El individuo está «condenado» por su misma naturaleza a dar sentido a todo aquello que ve, siente y experimenta.

Todo ser humano, todo ser viviente, vive en una continua situación de intercambio con el ambiente; con el propio ambiente y con las personas, tanto de cosas materiales tangibles como de «cosas» no tangibles ni cuantificables.

Comprensión, expresión, pensamiento, lenguaje, comunicación. Gestos, sonidos guturales, palabra, lenguaje. Homo «loquens», el ser que habla, que se expresa, que se comunica. La comunicación constituye parte esencial de nuestra idiosincrasia antropológica. Forma parte esencial de los procesos intra-subjetivos e inter-subjetivos, en las relaciones humanas.

El ser humano tiene la capacidad de interpretar la realidad. Es decir, existe una «aptitud humana para dar significado», para hacer una lectura amplia y contextualizada de los acontecimientos y preguntarse el porqué de todo lo que acontece.

Aunque el significado que cada individuo atribuye a la realidad es personal, y por consiguiente único, cada cultura modula la forma de interpretar la realidad que practican sus miembros.

Se postula la existencia de una verdadera competencia, «obligación» o instinto que irremediable y automáticamente impele a cada individuo a interpretar la realidad que le rodea. El individuo está «condenado» por su misma naturaleza a dar sentido a todo aquello que ve, siente y experimenta. Al individuo, a cada individuo, le resulta imposible no interpretar la realidad.

1.El individuo en continuo intercambio con el ambiente

Todo ser humano, todo ser viviente, vive en una continua situación de intercambio con el ambiente; no es posible imaginar a un individuo que logre vivir sin ningún tipo de intercambio con el propio ambiente y con las personas que lo habitan. Por «intercambio» se entiende la situación en que un individuo recibe y da algo, en un particular momento, en el contexto en que vive y en la red de relaciones en que está inserto.

Tal intercambio puede ser inherente tanto a la dimensión material de la existencia como a la inmaterial. Con esto se entiende que el individuo intercambia, con el ambiente y con las personas tanto cosas materiales tangibles, cuantitativamente definibles (alimentos, materiales, objetos, etc.), como «cosas» no tangibles ni cuantificables (sentimientos, sensaciones, informaciones, etc.).

2.La interpretación de la realidad

La capacidad de interpretar la realidad: «aptitud humana para dar significado», para hacer una lectura amplia y contextualizada de los acontecimientos y preguntarse el porqué de todo lo que acontece.

El individuo aprende, en el curso de su propio desarrollo y de su propia maduración intelectiva, emotiva y psicológica, a interpretar cada acontecimiento y realidad del propio ambiente vital, a descodificar los diversos intercambios de que es partícipe y a interpretar todo lo que sucede en torno suyo. Aprende, por ejemplo, a descodificar los mensajes verbales que le envían otros individuos y los comportamientos de las personas con quienes se relaciona.

El individuo no podría vivir si no poseyera numerosos sistemas de descodificación y de interpretación de la realidad; en efecto, un individuo tal no existe. La capacidad de interpretar la realidad puede ser definida como «aptitud humana para dar significado», y en su esencia consiste en hacer una lectura amplia y contextualizada de los acontecimientos particulares y preguntarse el porqué de todo lo que acontece.

3.Cultura y comunicación

Aunque el significado que cada individuo atribuye a la realidad y a los comportamientos de los demás es personal, y por consiguiente único, en cualquier caso, es innegable que en toda sociedad existen códigos y reglas comunes de interpretación.

Esto determina unos modos comunes de entender la realidad, los eventos y los comportamientos tales que se puede presumir que cada individuo perteneciente a una determinada cultura reacciona de un modo análogo a otros individuos en la descodificación e interpretación de la realidad misma. En otras palabras, se puede afirmar que la cultura de pertenencia determina modalidades análogas y generalizadas de fruición y descodificación de la realidad, que se traducen en modos parecidos de entender los diferentes acontecimientos y los comportamientos de los demás individuos en el curso de las relaciones interpersonales.

Si se toma, por ejemplo, el caso de un individuo que durante una reunión se levanta y sale de la sala dando un portazo, se puede presumir que los demás individuos presentes interpretan este comportamiento como un gesto de desacuerdo. La cultura de pertenencia determina, pues, aunque no completamente, el modo en que los individuos dan significado a los acontecimientos de la realidad y a los comportamientos de los demás individuos.

4.La coacción a atribuir significados a la realidad

Existe una especie de instinto que irremediable y automáticamente impele a cada individuo a interpretar la realidad que lo rodea.

La actitud humana para atribuir significados no hace la debida justicia a la riqueza de informaciones e intercambios que cada individuo saca del ambiente. Para buscar las razones de tal riqueza es necesario postular la existencia de una verdadera y propia «coacción para atribuir significados», entendiendo por ello una especie de «obligación» o instinto que irremediable y automáticamente impele a cada individuo a interpretar la realidad que lo rodea, haciendo así tal realidad «significativa» en todos sus aspectos.

Se puede afirmar que todo acontecimiento de que el individuo es directa o indirectamente partícipe, y del cual, por consiguiente, posea una consciencia, aunque sólo sea vaga y transitoria, sirve de estímulo para la creación de significados.

Nada pasa completamente inobservado, tanto más si concierne directamente a la persona, a su vida, o sus relaciones con los demás. El individuo está «condenado» por su misma naturaleza a dar sentido a todo aquello que ve, siente y experimenta, y esta «condena» es lo que explica realmente qué es y en qué consiste la comunicación. Al individuo, a cada individuo, le resulta imposible no interpretar la realidad, así como le resulta imposible no comer o no dormir: tal obligatoriedad es lo que representa la esencia del concepto de «coacción».

Fuente: MAMBRIANI, S: La comunicación en las relaciones de Ayuda.