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Los secretos del corazón

Muy poca gente comprende al corazón.

El corazón es el lugar a través del cual la energía fluye para sostenerte.

Consecuencias que comporta el «bloqueo» o «desbloqueo» del corazón.

Tu corazón es una de las piezas maestras de la creación. Tu corazón es un centro de energía. Es un instrumento constituido por una energía extremadamente sutil que pocas personas llegan a apreciar. A pesar de que su comportamiento gobierna el curso de nuestras vidas, no lo comprendemos. El corazón controla el flujo energético abriéndose y cerrándose. Si observas tu corazón te darás cuenta de lo que se siente cuando está abierto y de lo que se siente cuando está cerrado. ¿Qué es lo que hay en la estructura de ese centro que es el corazón que le lleva a abrirse o cerrarse? Imagina que estuvieras siempre tan plenamente presente durante cada experiencia de la vida que toda ella te tocara en lo más profundo de tu ser. Cada momento sería una experiencia estimulante y conmovedora porque estarías completamente abierto y la vida estaría fluyendo libre y plenamente a través de ti.
  • Tú eres el experimentador de tu corazón.
  • El corazón es un centro de energía. Un centro de energía es una zona dentro de tu ser a través de la cual la energía se concentra, se distribuye y fluye.
  • Esa energía de tu corazón la sientes en todo momento: cuando sientes amor, al sentir inspiración y entusiasmo...
  • El corazón controla el flujo energético abriéndose y cerrándose: permite que el flujo de energía lo atraviese o bien puede restringir su paso. Tu corazón se abre y se cierra con bastante frecuencia en función de las experiencias de la vida.
  • Cuando en el mundo ocurren eventos, estos penetran en ti a través de tus sentidos y ejercen un impacto en tu interior. La información recibida impacta en tu interior de forma agradable o desagradable provocándote temor, alegría, ansiedad, tal vez amor...
  • El sistema perceptivo está diseñado para captar las cosas, permitirte experimentarlas y a continuación dejarlas pasar fluidamente a través de ti para permitirte así estar plenamente presente en el momento siguiente. Mientras este sistema se halla en un estado operativo y funcional, tú estás bien y todo está bien; simplemente vas teniendo experiencia tras experiencia. Momento tras momento las experiencias van entrando en ti y tú vas aprendiendo y creciendo, tu corazón y tu mente se van expandiendo... experimentando el momento que te está atravesando, y después el momento siguiente, y después el siguiente.. en esas circunstancias tu corazón está completamente abierto... la totalidad de la vida te atraviesa sin cesar... va fluyendo plenamente a través de ti, todo ello te atraviesa y pasa fluidamente sin problemas.
  • De todas estas impresiones, las únicas que se bloquean son las que, o bien te causan problemas, o bien te proporcionan una sensación de disfrute extraordinaria. De modo que puede haber dos tipos de experiencias que bloqueen tu corazón: o bien intentas expulsar ciertas energías que te molestan, o bien procuras mantener cerca otras porque te gustan. En ambos casos no las dejas pasar.
  • Buena parte de lo que entra en ti no se queda bloqueado; pasa directamente a través de ti... Pero no es esto lo que a menudo sucede en nuestro interior: a veces ocurren cosas que producen en nosotros una impresión tan fuerte que quedamos atrapados por ella, quedamos bloqueados, atascados, absorben poderosamente tu atención, tu mente, tus pensamientos... Todo ese ruido interno que sentimos no es más que un intento de procesar esa energía bloqueada para poder quitarla de en medio.
  • Cuando esas impresiones te producen perturbación (son negativas), te resistes a ellas y no dejas que pasen a través de ti (quedan almacenadas y bloqueadas en tu interior). Cuando no eres capaz de dejar que los sucesos de la vida pasen a través de ti, permanecen en tu interior y se convierten en un problema.
  • Esa energía perturbadora, negativa, queda retenida dentro de ti... pero no resulta fácil mantener la energía recluida en un tu interior por mucho tiempo.
  • La energía intenta primero liberarse a través de la mente y si no puede trata entonces de liberarse a través del corazón. Cuando también tu corazón se resiste a esa liberación, la energía queda empaquetada y se ve obligada a permanecer almacenada en lo profundo de tu corazón.
  • Es tu resistencia a dejarla fluir, a liberarla, lo que causa que la energía se mantenga dando vueltas en tu interior. Tú no la dejas irse.
  • A largo plazo, las pautas energéticas que no pueden pasar a través de ti son finalmente expulsadas del primer plano de la mente y quedan retenidas en un segundo plano hasta que estés preparado para liberarlas.
  • Cuando las pautas energéticas perturbadoras quedan empaquetadas y almacenadas en el corazón, permanecen básicamente inactivas, quedando almacenada en tu corazón, pasando al trasfondo de tu conciencia y dejando así de resultar una molestia.
  • Puede haber dos tipos de experiencias que bloqueen tu corazón: o bien intentas expulsar ciertas energías que te molestan, o bien procuras mantener cerca otras porque te gustan. En ambos casos no las dejas pasar.
  • Todas estas impresiones forman una costra en torno a las válvulas de tu corazón y van restringiendo más y más tu flujo energético, hasta el punto de que deje pasar muy poca energía a través de él.
  • En ambas situaciones bloqueas el flujo, ya sea mediante la resistencia o el apego. La alternativa es disfrutar de la vida, en lugar de aferrarse a ella o de tratar de expulsarla.
  • El estado más elevado que jamás hayas experimentado en tu vida es simplemente resultado de lo abierto que estés. Si no te cierras, este esplendor puede perdurar en todo momento. Para alcanzar este estado, simplemente permite que las experiencias de la vida entren y pasen a través de tu ser. Tienes que decidir si lo que quieres es continuar vagabundeando por la vida con tu dolor almacenado bloqueando tu corazón y limitando tu plenitud. La alternativa es estar dispuesto a soltarlo. Sácate de encima esas energías bloqueadas. Déjalas partir. Tu premio será un corazón permanentemente abierto. Vive en el amor, y eso te alimentará y te fortalecerá. Eso es un corazón abierto.

Verdaderamente, tu corazón es una de las piezas maestras de la creación. Es un instrumento fenomenal. Tiene el potencial de crear vibraciones y armonías de una belleza que supera con creces la que pueden producir los pianos, los violines o las flautas. A un instrumento puedes escucharlo, pero a tu corazón puedes sentirlo. Y si crees que sientes un instrumento, es solo porque su sonido ha tocado tu corazón. Tu corazón es un instrumento constituido por una energía extremadamente sutil que pocas personas llegan a apreciar. En la mayoría de los seres humanos, el corazón realiza su función pasando desapercibido. A pesar de que su comportamiento gobierna el curso de nuestras vidas, no lo comprendemos. Si en un momento dado el corazón se abre, nos enamoramos. Si en otro momento el corazón se cierra, el amor cesa. Si sucede que el corazón se resiente, nos volvemos ariscos, y si dejamos completamente de sentirlo, nos sentimos vacíos. Todas estas diversas cosas ocurren debido a que el corazón pasa por innumerables cambios. Estas modificaciones y variaciones energéticas que tienen lugar en tu corazón gobiernan tu vida. Estás tan identificado con esos cambios que empleas las palabras «yo» y «mí» cuando te refieres a lo que está ocurriendo en tu corazón. Pero, en verdad, tú no eres tu corazón. Tú eres el experimentador de tu corazón. En realidad es muy sencillo comprender al corazón.

El corazón es un centro de energía, un chakra.

De entre todos los centros de energía, el del corazón es uno de los más bellos y poderosos, y uno de los que mayor efecto ejerce en nuestra vida cotidiana. Como hemos visto, un centro de energía es una zona dentro de tu ser a través de la cual la energía se concentra, se distribuye y fluye. Este flujo energético al que se ha aludido con los nombres de Shakti, Espíritu y Chi juega un complejo papel en tu vida. De hecho, sientes la energía de tu corazón en todo momento. Piensa en lo que es sentir amor en tu corazón. Piensa en lo que es sentir inspiración y entusiasmo vertiéndose desde tu corazón. Piensa en lo que es sentir la energía manar en tu corazón dotándote de confianza y poder. Todo esto ocurre porque tu corazón es un centro de energía.

El corazón controla el flujo energético abriéndose y cerrándose. Esto significa que es como una válvula que permite que el flujo de energía lo atraviese o bien puede restringir su paso. Si observas tu corazón te darás cuenta con toda claridad de lo que se siente cuando está abierto y de lo que se siente cuando está cerrado. De hecho, el estado de tu corazón cambia con mucha frecuencia. Puedes estar experimentando grandes sentimientos de amor en presencia de alguien, hasta que en un momento dado esa persona dice algo que no te gusta. Entonces tu corazón se cierra y simplemente dejas de sentir amor. Todos hemos experimentado esto, pero ¿qué es lo que lo causa exactamente? Ya que todos experimentamos lo que siente el corazón, propongámonos también comprender lo que ocurre con él.

Por qué se cierra el corazón

Comencemos planteándonos una pregunta fundamental: ¿qué es lo que hay en la estructura de ese centro que es el corazón que le lleva a cerrarse? Si lo observas, descubrirás que el corazón se cierra debido a que lo "bloquean" patrones energéticos de tu pasado que quedaron inconclusos y que permanecen almacenados. Para entender este proceso, basta con que examines tus experiencias cotidianas. Cuando en el mundo ocurren eventos, estos penetran en ti a través de tus sentidos y ejercen un impacto en tu estado de ser interior. El hecho de experimentar estos eventos puede suscitar en ti algún temor, algo de ansiedad o tal vez amor. En tu interior tienen lugar diferentes experiencias dependiendo de cómo recibes al mundo y cómo lo digieres cuando este te atraviesa. Cuando recibes al mundo a través de tus sentidos, de hecho es energía lo que estás recibiendo dentro de tu ser. No son las formas en sí las que entran en tu mente o en tu corazón. Las formas se quedan fuera; sin embargo, son procesadas por tus sentidos produciendo pautas energéticas que tu mente y tu corazón pueden recibir y experimentar. La ciencia explica muy bien este proceso sensorial. Tus ojos no son ventanas a través de las cuales penetra en ti el mundo externo; son más bien como cámaras de video que envían a tu interior imágenes electrónicas del mundo externo. Esto mismo es igualmente cierto para todos los demás sentidos. Los órganos de los sentidos son sensores que reciben impresiones del mundo, convierten la información recibida y transmiten los datos mediante impulsos eléctricos nerviosos; finalmente tu mente traduce e interpreta esas impresiones. En realidad, tus sentidos son dispositivos electrónicos detectores. Pero cuando los patrones energéticos que llegan a tu psique te crean perturbaciones, te resistes a ellos y no dejas que pasen a través de ti. Cuando haces esto, tales pautas o patrones energéticos quedan "bloqueados" en tu interior. Esto es muy importante.

La situación ideal

Para comprender mejor lo que significa tener esas pautas energéticas almacenadas en tu interior, examinemos primero cómo sería si no hubiera nada almacenado. ¿Qué ocurriría si todo te atravesara por completo sin obstáculos? Por poner un ejemplo, cuando vas conduciendo por la carretera probablemente ves miles de árboles que no dejan impresiones en ti. En cuanto los percibes, desaparecen. Mientras conduces ves árboles, ves edificios, ves automóviles, y ninguna de estas visiones deja una impresión duradera en ti. Lo único que se produce es la impresión momentánea que te permite verlos, y ya está. Aunque entran a través de tus sentidos e impresionan tu mente, la impresión se libera con la misma rapidez con que llegó. Cuando no interfiere ninguna cuestión personal, las impresiones se procesan con total libertad y fluidez.

El sistema perceptivo está diseñado en su conjunto para funcionar de esta manera. Está concebido para captar las cosas, permitirte experimentarlas y a continuación dejarlas pasar fluidamente a través de ti para permitirte así estar plenamente presente en el momento siguiente. Mientras este sistema se halla en un estado operativo y funcional, tú estás bien y todo está bien; simplemente vas teniendo experiencia tras experiencia. Conducir es una experiencia, los árboles que vas viendo son también una experiencia, y los automóviles que van pasando, una experiencia más. Estas experiencias son dones que se te van entregando, como si se tratara de una película estupenda. Pasan a través de ti despertándote y estimulándote. En realidad, están teniendo un profundo efecto en ti. Momento tras momento las experiencias van entrando en ti y tú vas aprendiendo y creciendo, tu corazón y tu mente se van expandiendo y vas siendo tocado y conmovido a un nivel muy profundo. Sí, la experiencia es el mejor maestro, no hay nada que pueda siquiera aproximarse a la magnificencia que es experimentar la vida.

El sentido de vivir la vida es experimentar el momento que te está atravesando, y después el momento siguiente, y después el siguiente. Innumerables experiencias llegan a ti y pasan a través de ti. Es este un sistema estupendo cuando funciona adecuadamente. Si pudieras vivir en ese estado serías un ser plenamente consciente. Es así como vive un ser despierto en el «ahora». Él está presente, la vida está presente y la totalidad de la vida le atraviesa sin cesar. Imagina que estuvieras tan plenamente presente durante cada experiencia de la vida que toda ella te tocara en lo más profundo de tu ser. Cada momento sería una experiencia estimulante y conmovedora porque estarías completamente abierto y la vida estaría fluyendo plenamente a través de ti.

Pero no es esto lo que sucede en el interior de la mayoría de nosotros

Por el contrario, lo que ocurre es más bien que vas conduciendo por la calle y vienen los árboles, y vienen los automóviles, y todo ello te atraviesa y pasa fluidamente sin problema, y entonces, de modo inevitable, llega algo que no pasa a través de ti. Por ejemplo, te has cruzado con un automóvil en particular, un Ford azul claro parecido al de tu novia, y cuando ese auto pasó a tu lado te percataste de que las dos personas que había en el asiento delantero estaban abrazadas. Al menos parecía que estaban abrazadas, y de lo que no cabe duda es que ese automóvil se parecía al de tu novia. Pero era un auto como todos los demás, ¿no es cierto? Pues no. A ti no te ha parecido exactamente como todos los demás.

Vamos a examinar detenidamente lo que ha sucedido. Está claro que para la cámara que son tus ojos no hay diferencia entre ese vehículo y los demás. Se trata simplemente de un haz de luz que rebota en el objeto, atraviesa tu retina y traza una impresión visual en tu mente. De modo que, a nivel físico, no ha ocurrido nada diferente. Pero, a nivel mental, la impresión no te ha atravesado sin más. Cuando llega el momento siguiente, tú ya no te percatas de los demás árboles que siguen pasando a tu lado. Ya no ves los restantes automóviles. Tu corazón y tu mente están fijados en ese Ford, incluso a pesar de que ya se ha ido. Ahora estás metido en un problema. Hay un bloqueo, un evento se ha atascado. Todas las experiencias subsiguientes tratan de pasar a través de ti, pero ha ocurrido algo en tu interior que ha dejado inacabada esta experiencia pasada.

¿Qué le sucede a esta experiencia que no ha pasado a través de ti? En concreto, ¿qué le sucede a la imagen del automóvil de tu novia si no se desvanece en la memoria profunda como todo lo demás? Antes o después tendrás que dejar de enfocarte en esa imagen para así poder afrontar cualquier otro asunto, como, por ejemplo, el próximo semáforo. De lo que no te das cuenta es de que tu experiencia de la vida está a punto de verse transformada por completo debido a que esa imagen no ha pasado a través de ti. Ahora la vida debe competir con ese suceso bloqueado para obtener tu atención. Y esa impresión "bloqueada" no se limita a quedarse ahí sentada en silencio; comprobarás que tiendes a pensar en ella constantemente debido a que intentas encontrar el modo de procesarla a través de tu mente. No necesitaste procesar los árboles, pero sí necesitas procesar esto. Debido a que te resististe, esa impresión se atascó y ahora tienes un problema. Entonces descubres que empiezan a rondar los pensamientos: «Bueno, tal vez no era ella. Por supuesto que no era ella. ¿Cómo iba a ser ella?» Por dentro se entrelazan un pensamiento tras otro hasta ponerte de los nervios. Todo ese ruido interno no es más que un intento de procesar esa energía bloqueada para poder quitarla de en medio.

A largo plazo, las pautas energéticas que no pueden pasar a través de ti son finalmente expulsadas del primer plano de la mente y quedan retenidas en un segundo plano hasta que estés preparado para liberarlas. Estas pautas energéticas, que además incluyen los eventos asociados con ellas con un enorme nivel de detalle, son muy reales. No se limitan a desaparecer. Cuando no eres capaz de dejar que los sucesos de la vida pasen a través de ti, permanecen en tu interior y se convierten en un problema. Estas pautas pueden permanecer retenidas dentro de ti durante periodos muy largos. Pero no resulta fácil mantener la energía recluida en un lugar por mucho tiempo. A medida que te esfuerzas voluntariamente por impedir que estos eventos pasen a través de tu conciencia, la energía intenta primero liberarse manifestándose a través de la mente, y por eso la mente se activa tanto. Cuando la energía tampoco puede pasar a través de la mente, debido a que entra en conflicto con otros pensamientos y conceptos mentales, trata entonces de liberarse a través del corazón, lo cual origina gran actividad emocional. Cuando también te resistes a esa liberación, la energía queda empaquetada y se ve obligada a permanecer almacenada en lo profundo de tu corazón. En la tradición yóguica, esta pauta energética inconclusa recibe el nombre de samskara. Un samskara es una fuerte impresión del pasado. Es una pauta energética inacabada que a la postre acaba gobernando tu vida.

Procesos físicos que hay detrás de estas pautas energéticas bloqueadas

Con el fin de entender cabalmente este fenómeno, vamos a examinar con detalle los procesos físicos que hay detrás de estas pautas energéticas bloqueadas. Veamos: al igual que sucede con las ondas energéticas, la energía que entra en ti sigue moviéndose inevitablemente. Pero eso no significa que no pueda quedarse bloqueada en tu interior. Hay un modo en que la energía puede seguir moviéndose y a la vez mantenerse en el mismo lugar, y consiste en moverse en círculos alrededor de sí misma. Vemos esto, por ejemplo, en el caso de los átomos o en el de las órbitas planetarias. Todo es energía, y la energía se expande si no es contenida. Para que pueda manifestarse la creación, la energía debe entrar en la dinámica de circular alrededor de sí misma con el fin de crear una unidad estable. Dicha energía permanece controlada gracias a su estado de equilibrio, a menos que se la fuerce a lo contrario.

Este proceso por el que la energía permanece retenida dando vueltas sobre sí misma es exactamente lo que ocurre con un samskara. Un "samskara" es un ciclo de pautas energéticas del pasado que ha quedado almacenado en tu interior en un estado de equilibrio relativo. Es tu resistencia a experimentar estas pautas lo que causa que la energía se mantenga dando vueltas alrededor de sí misma. No tiene otro lugar adonde ir. Tú no la dejas irse. Así es como la mayoría de la gente procesa sus problemas. Este paquete de energía que gira sobre sí misma está literalmente almacenado en tu centro energético del corazón. Todos los samskaras que has estado coleccionando a lo largo de tu vida están almacenados allí.

Para apreciar plenamente lo que esto significa, volvamos al ejemplo del Ford azul claro que se parecía al automóvil de tu novia. Cuando las pautas energéticas perturbadoras quedan empaquetadas y almacenadas en el corazón, permanecen básicamente inactivas. Puede parecerte que has gestionado exitosamente la situación y que ya se han acabado tus problemas con esa experiencia. Es posible que ni siquiera menciones el asunto a tu novia, porque podría parecer que estás celoso. No sabías qué hacer con esa energía, de modo que te resististe y la energía quedó almacenada en tu corazón, pasando al trasfondo de tu conciencia y dejando así de resultar una molestia. Aunque pueda parecer que aquí acaba todo y que la cosa está resuelta, en realidad no es así. Todos y cada uno de los samskaras que has estado almacenando en tu corazón siguen estando allí. Todo lo que no pasó a través de ti desde que eras un bebé hasta este momento sigue estando dentro de ti. Todas estas impresiones, los samskaras, forman una costra en torno a las válvulas de tu corazón espiritual. Estas incrustaciones se van acumulando, restringiendo más y más tu flujo energético.

Cómo es que se bloquea el corazón

Ahora que sabemos de dónde provienen los bloqueos del corazón, tenemos la respuesta a la cuestión troncal que habíamos planteado inicialmente, esto es, cómo es que se bloquea el corazón. Es evidente que las impresiones pueden acumularse hasta el punto de que pase muy poca energía a través de él. Si se acumulan las suficientes impresiones bloqueadas, te encontrarás en un estado de depresión. En ese estado todo se torna oscuro. Esto se debe a que a tu corazón y a tu mente les llega muy poca energía. Finalmente, todo parece oscuro y negativo debido a que el mundo de los sentidos debe pasar a través de esta energía reprimida antes de llegar a tu conciencia. Aunque no tengas tendencia a deprimirte, tu corazón se va quedando bloqueado con el tiempo debido simplemente a que los bloqueos se van acumulando. Sin embargo, no permanece siempre bloqueado. Tu corazón se abre y se cierra con bastante frecuencia en función de las experiencias de la vida. Esto nos lleva a la siguiente cuestión: ¿cuál es la causa de estos frecuentes cambios en el estado del corazón? Si los observas con atención, verás que están relacionados con las mismas viejas impresiones almacenadas que produjeron los bloqueos.

Las pautas energéticas almacenadas son reales. El samskara (fuerte impresión) está de hecho programado con todos los detalles específicos del suceso que no pudo pasar a través de él. Si te sientes celoso porque crees que viste a tu novia abrazando a alguien en el Ford, en el samskara se almacenan datos muy detallados acerca de ese suceso: tiene la vibración de ese suceso, tiene la naturaleza de ese suceso e incluso conserva tu nivel de sensibilidad con respecto al suceso.

Para ver bien todo el proceso, observemos lo que pasa en el futuro. Ahora han pasado cinco años y ya no estás con aquella novia. Te has casado con otra persona y ahora eres mucho más maduro. Un día estás conduciendo tu automóvil en compañía de toda tu familia y te lo estás pasando en grande. Ves pasar árboles, ves pasar otros autos y entonces te cruzas con un Ford azul claro en el que van dos personas abrazándose en el asiento delantero. Inmediatamente algo cambia en tu corazón: primero te da un vuelco, luego empieza a latir más rápido. Comienzas a sentirte de mal humor, irritado y agitado. Ya no te lo estás pasando bien. Todos estos cambios internos se producen porque tu corazón se alteró cuando viste ese automóvil en particular. Es verdaderamente asombroso tomar distancia de este proceso y observarlo con perspectiva. Hace cinco años, durante unos momentos, ocurrió un suceso. Ni siquiera lo comentaste nunca con nadie. Y ahora, cinco años después, te cruzas con un Ford azul claro y ello hace que cambie el flujo energético que atraviesa tu corazón y tu mente.

Por increíble que parezca, sucede ciertamente así. Y esto no es solo cierto con respecto al Ford azul claro, sino que es igual de cierto para todas las cosas que en el pasado no pasaron a través de ti. No es ninguna sorpresa que te sientas tan abrumado. No es de extrañar que el corazón esté abriéndose y cerrándose de continuo. La energía que está encerrada allí es real e interactúa con el flujo de pensamientos y sucesos que estás experimentando en el momento actual. Los mecanismos de estas interacciones causan que las vibraciones almacenadas como samskaras se activen incluso años después. Esto es lo que ocurrió con el Ford azul claro. Comprende, no obstante, que ni siquiera hace falta que te cruces con un automóvil idéntico al de tu exnovia para que se active esa energía almacenada. Podría tratarse de un Ford negro o de cualquier vehículo en el que viajaran dos personas abrazándose. Cualquier suceso o circunstancia que te evoque el evento pasado tiene la posibilidad de estimular tu samskara (“fortísima impresión o incluso impresión traumática”).

La cuestión es que las impresiones del pasado, incluso las muy antiguas, pueden ser estimuladas en cualquier momento y afectar a tu vida presente. Los impulsos sensoriales procedentes de los acontecimientos que te suceden en la actualidad impactan sobre el material que has ido almacenando durante años y restauran las pautas pasadas que guardan relación con los sucesos que se están produciendo. Cuando se estimula un samskara, se abre como una flor y empieza a liberar la energía almacenada. De repente tienes vislumbres en tu conciencia de lo que experimentaste cuando tuvo lugar el suceso original: los pensamientos, los sentimientos, a veces incluso los olores u otras percepciones sensoriales. El samskara puede almacenar una instantánea completa del suceso. Va mucho más allá que cualquier sistema de computación o de almacenamiento de datos creado por los seres humanos. El samskara puede archivar todas las cosas que sentías, todo lo que pensabas y todo lo ocurrido en torno a ese suceso. Toda esta información está almacenada en una diminuta burbuja de energía dentro de tu corazón. Años después algo la estimula, e instantáneamente experimentas los mismos sentimientos que sentiste en el pasado. De hecho, puedes llegar a revivir a los sesenta años los mismos miedos e inseguridades que sentiste cuando eras una criatura de cinco o de dos. Todo esto sucede porque las pautas energéticas emocionales y mentales inconclusas se almacenan y se van reactivando.

A pesar de ello, es igualmente importante darse cuenta de que buena parte de lo que entra en ti no se queda bloqueado; pasa directamente a través de ti. Imagina todas las cosas que ves cada día. No todas se quedan almacenadas de esta manera. De todas estas impresiones, las únicas que se bloquean son las que, o bien te causan problemas, o bien te proporcionan una sensación de disfrute extraordinaria. Sí, también disfrute, porque también almacenas impresiones positivas. Cuando te ocurre una experiencia maravillosa, no pasa a través de ti, debido a que te aferras a ella. Aferrarse significa decir: «No quiero que esto pase y se vaya. Me ha dicho que me amaba y me he sentido tan querida y protegida que quiero seguir viviendo ese momento una y otra vez…» Aferrarse crea samskaras positivos, y cuando estos se estimulan liberan energía positiva. De modo que puede haber dos tipos de experiencias que bloqueen tu corazón: o bien intentas expulsar ciertas energías que te molestan, o bien procuras mantener cerca otras porque te gustan. En ambos casos no las dejas pasar, y de este modo desperdicias una energía preciosa a base de bloquear el flujo, ya sea mediante la resistencia o el apego. La alternativa es disfrutar de la vida, en lugar de aferrarse a ella o de tratar de expulsarla. Si puedes vivir así de fluido, cada momento te cambiará. Si estás dispuesto a experimentar el don de la vida en lugar de luchar contra él, la vida te conmoverá hasta lo más profundo de tu ser. Cuando alcances este estado, comenzarás a vislumbrar los secretos del corazón.

El corazón es el lugar a través del cual la energía fluye para sostenerte

Su energía te inspira y te eleva. Es la fuerza que te impulsa a través de la vida; es la maravillosa experiencia del amor vertiéndose por todo tu ser. Esto debería estar ocurriéndote en todo momento. El estado más elevado que jamás hayas experimentado en tu vida es simplemente resultado de lo abierto que estés. Si no te cierras, este esplendor puede perdurar en todo momento. No te vendas por menos que eso. La maravilla puede proseguir en todo momento: inspiración sin fin, amor interminable y apertura inagotable. Este es el estado natural de un corazón sano.

Para alcanzar este estado, simplemente permite que las experiencias de la vida entren y pasen a través de tu ser. Si las viejas energías vuelven porque no fuiste capaz de procesarlas antes, suéltalas ahora. Es así de fácil. Cuando ese Ford azul claro pase ante a ti y sientas temor o celos, simplemente sonríe. Siéntete feliz de que este samskara que ha estado almacenado durante tanto tiempo tenga al fin la oportunidad de atravesarte. Simplemente ábrete, relaja tu corazón, perdona, ríe o haz lo que quieras. Evita únicamente volver a empujarlo hacia dentro.

Por supuesto que duele cuando surge. Fue almacenado con dolor y será liberado con dolor. Tienes que decidir si lo que quieres es continuar vagabundeando por la vida con tu dolor almacenado bloqueando tu corazón y limitando tu plenitud. La alternativa es estar dispuesto a soltarlo cuando sea estimulado. Solo duele durante un minuto, y después pasa y se va.

De modo que puedes elegir: ¿quieres intentar inútilmente cambiar el mundo para que no perturbe tus samskaras, o te decides a pasar por este proceso de purificación? No tomes decisiones basadas en bloqueos que se han reavivado. Aprende a estar lo suficientemente centrado como para poder observar sencillamente cómo aflora todo este material reprimido. Cuando te asientes en tu interior con la profundidad suficiente como para dejar de luchar con las pautas de energía almacenadas, estas aflorarán constantemente y pasarán directamente a través de ti. Aflorarán durante el día e incluso también durante tus sueños. Tu corazón se acostumbrará al proceso de liberación y limpieza. Simplemente, deja que todo suceda.

Sácatelo de encima. No proceses los bloqueos de uno en uno; eso es ir demasiado lento. Permanece centrado ante ellos y déjalos partir. Así como el cuerpo físico purga las bacterias y otros desechos foráneos, el flujo natural de tu energía purgará también las pautas almacenadas en tu corazón.

Tu premio es un corazón permanentemente abierto. Ya no más válvulas. Vives en el amor, y eso te alimenta y te fortalece. Eso es un corazón abierto. Ese es el instrumento del corazón tal como está destinado a ser. Permítete experimentar cada nota que tu corazón pueda tañer. Si te relajas y te sueltas, este proceso de purificación del corazón será algo maravilloso. Deposita tu mirada en el estado más elevado que puedas imaginar y no la retires. Si resbalas, simplemente vuelve a levantarte. No importa. El hecho mismo de que estés dispuesto a pasar por este proceso de liberar el flujo de la energía significa que eres estupendo. Llegarás a lograrlo. Simplemente suelta.

Fuente:Michael SINGER: La liberación del alma. Cap 6. Los secretos del corazón espiritual


Ver también:

El corazón «humano»

El corazón tiene cerebro

Los que te rodean reciben la energía de tu corazón

La escucha que serena el corazón humano

De la sabiduría del corazón a la inteligencia espiritual (I)



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