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La condición humana actual

«El peligro del pasado era que los hombres fueran esclavos. Pero el peligro del futuro es que los hombres se conviertan en robots». ( E. Fromm)

Para adentrarnos en la comprensión de nuestra condición como seres humanos podemos hacerlo a partir de un análisis-diagnóstica sobre la situación del hombre contemporáneo.

Uno de los grandes estudiosos de esa situación ha sido Erich Fromm. Durante los años 40 Fromm desarrolló una importante labor editorial, publicando varios libros luego considerados clásicos sobre las tendencias autoritarias de la sociedad contemporánea. Es autor de El amor a la vida, La condición humana actual, El arte de escuchar o Del tener al ser, entre  otras muchas  obras. En su obra “La condición humana actual”  nos describe con lucidez esa situación. Sus ideas han tenido una innegable profunda influencia en nuestras concepciones de la naturaleza humana y el destino humano.

Las sociedades modernas requieren un determinado tipo de hombre para funcionar y «el industrialismo moderno ha tenido éxito en la producción de esta clase de hombre: es el autómata, el hombre enajenado».

«Los hombres son, cada vez más, autómatas que fabrican máquinas que actúan como hombres y producen hombres que funcionan como máquinas». Erich Fromm

Erich Fromm ( Frankfurt, 1900 – Suiza 1980)

Empezó la carrera de derecho pero rápidamente se desplazó a la Universidad de Heidelberg para estudiar sociología y más tarde a Berlín para cursas estudios de psicoanálisis. En 1930 es invitado por Max Horkheimer para dirigir el departamento de Psicología del Instituto de Sociología de Frankfurt. Y en 1934, tras la escalada nazi, huye a Estados Unidos.

En 1943 fue uno de los miembros fundadores de la filial neoyorquina de la Washington School of Psychiatry, tras lo cual colaboró con el William Alanson White Institute of Psychiatry, Psychoanalysis, and Psychology. En la década de los años sesenta ocupó una cátedra en la Michigan State University. Se retiró en 1965 y se trasladó a Suiza donde murió.

Erich Fromm está considerado como uno de los pensadores más influyentes del siglo XX, sobre todo por su capacidad para conjugar la profundidad y la simplicidad en un estilo accesible y transparente. Su teoría proviene de la mezcla de las raíces religiosas de su familia y la combinación de Freud, el inconsciente, y Marx el determinismo social. Fromm añadió a la ecuación la idea de libertad.

La condición humana actual, según E. Fromm

A lo largo de su extensa producción Fromm realiza un lúcido diagnóstico sobre la situación del hombre contemporáneo. En su obra “la condición humana actual” examina con detalle algunos temas de fundamental importancia para el hombre de hoy (el sexo, el psicoanálisis y la psicología, la revolución y la paz…), a través de un análisis pormenorizado de las perspectivas de progreso que abrió la caída del mundo medieval -destrucción que permitió al hombre occidental la posibilidad histórica de un progreso sin límites, de una auténtica realización de la utopía- y de las causas de esta trayectoria inesperada.

El autómata, el hombre enajenado

El hecho es que las sociedades modernas requieren un determinado tipo de hombre para funcionar y "el industrialismo moderno ha tenido éxito en la producción de esta clase de hombre: es el autómata, el hombre enajenado". El ideal de este hombre-autómata, añade Fromm, es que todo transcurra de acuerdo con el viejo slogan de la Kodak: "Usted apriete el botón, nosotros hacemos el resto". Su razón se deteriora a la vez que crece su inteligencia.

De este modo, y como dice el propio Fromm, lo más urgente es huir de esta situación y crear un nuevo hombre que deberá ser "temerario, valiente, imaginativo, capaz de sufrir y gozar", pero cuyas fuerzas estarán "al servicio de la vida, no de la muerte".

Un ser dependiente e identificado con los valores del mercado

Fromm afirma que el hombre actual se caracteriza por su pasividad y se identifica con los valores del mercado porque el hombre se ha transformado a sí mismo en un bien de consumo y siente su vida como un capital que debe ser invertido provechosamente. El hombre se ha convertido en un consumidor eterno y el mundo para él no es más que un objeto para calmar su apetito.

Según el autor, en la sociedad actual el éxito y el fracaso se basa en el saber invertir la vida. El valor humano, se ha limitado a lo material, en el precio que pueda obtener por sus servicios y no en lo espiritual. La autoestima en el hombre depende de factores externos y de sentirse triunfador con respecto al juicio de los demás. De ahí que vive pendiente de los otros, y que su seguridad reside en la conformidad; en no apartarse del rebaño. El hombre debe estar de acuerdo con la sociedad, ir por el mismo camino y no apartarse de la opinión o de lo establecido por ésta.

La sociedad de consumo para funcionar bien necesita una clase de hombres que cooperen dócilmente en grupos numerosos que quieren consumir más y más, cuyos gustos estén estandarizados y que puedan ser fácilmente influidos y anticipados. Este tipo de sociedad necesita hombres que se sientan libres o independientes, que no estén sometidos a ninguna autoridad o principio o conciencia moral y que no obstante estén dispuestos a ser mandados, a hacer lo previsto, a encajar sin roces en la máquina social. Los hombres actuales son guiados sin fuerza, conducidos sin líderes, impulsados sin ninguna meta, salvo la de continuar en movimiento, de avanzar. Esta clase de hombre es el autómata, persona que se deja dirigir por otra.

El ser humano debe trabajar para satisfacer sus deseos, los cuales son constantemente estimulados y dirigidos por la maquinaria económica. El sujeto automatizado se enfrenta a una situación peligrosa, ya que su razón se deteriora y crece su inteligencia, de proporcionar al hombre la fuerza material más poderosa sin la sabiduría para emplearla.

Escapar de la situación peligrosa en la que se encuentra

El peligro que el autor ve en el futuro de los seres humanos es que éstos se conviertan en robots. Verdad es que los robots no se rebelan. Pero dada la naturaleza del humano, los robots no pueden vivir y mantenerse cuerdos. Entonces buscarán destruir el mundo y destruirse a sí mismos, pues ya no serán capaces de soportar el tedio de una vida falta de sentido y carente por completo de objetivos.

Para superar ese peligro el autor dice que se debe vencer la enajenación, debe vencer las actitudes pasivas y orientadas mercantilmente que ahora lo dominan y elegir en cambio una senda madura y productiva humanamente. Debe volver a adquirir el sentimiento de ser él mismo y retomar el valor de su vida interior.

Elaboración propia a partir de materiales diversos