Loading

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

rss

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

mapaweb
contacta

 

 

escenariclic aquí
laforclic aquí
escogerclic aquí
ppropiaclic aquí

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

REFLEXIONES EN TORNO A LA COMUNICACIÓN HUMANA
 

Perturbaciones del proceso comunicativo en las relaciones interpersonales

 

La comunicación debiera ser un proceso a través del cual las ideas de un sujeto pasaran a otro sin ninguna modificación. Esta transmisión directa sería fácil si los sujetos fueran autómatas despersonalizados, o espíritus puros... Pero tratándose de seres humanos, el componente afectivo-emocional, el bagaje autobiográfico existencial, -con toda la carga de programas negativos y miedos almacenados- impiden comunicar de forma clara y unívoca los pensamientos y sentimientos de una persona a otra, dificultando la intercomunicación tanto a nivel verbal, como en los demás niveles; y de igual modo, aparece una incapacitación gradual para recibir los mensajes de los demás sin transformarlos mediante valoraciones, juicios e interpretaciones, ajustándolos más a la propia experiencia personal que a la del emisor del mensaje.

Ortega y Gaset decía "Yo soy yo y mis circunstancias" y también: "cuando uno habla, hablan cuatro"... de manera que si dos se comunican pueden interactuar ocho: lo que uno piensa, lo que siente, como lo expresa, y lo que el otro recibe, y todo esto por dos.

Por otro lado, no debe olvidarse que la comunicación es un hecho siempre inter e intra -esto es, cuando el emisor y el receptor son dos personas, y cuando la misma persona es emisor y receptor consigo misma, respectivamente- de forma que uno establece comunicaciones consigo mismo y con los demás; y hay que añadir el aspecto de que por muy objetivo que sea el mensaje tanto interno como externo, emitido o recibido nunca podrá despojarse a la comunicación humana de una parte de subjetividad.

 
Modificación de los mensajes: la carga subjetiva en los mensajes recibidos o transmitidos
 

Lo que la otra persona nos trasmite no lo percibimos tal y como se presenta en la realidad, se tiende a elaborar el mensaje recibido para que éste tenga más coherencia. Ello suele hacerse completando, eliminando o alterando la información recibida, ajustándola a modelos sacados de nuestra propia experiencia. Así pues, la experiencia, los condicionamientos ambientales, éticos y morales están determinando constantemente la capacidad para captar mensajes e interpretarlos. Por esta razón, ante una misma circunstancia cada receptor puede entender cosas diferentes, ya que, en definitiva, escucha lo que ya, inconscientemente en su interior, ha decidido que le van a decir.

También puede ocurrir que frecuentemente se mezclen los hechos observados con los hechos inferidos. Por ejemplo: ante el hecho "Pepe viene con un coche nuevo", se puede inferir: "Pepe se ha  comprado un coche " o " A Pepe le han subido el sueldo" o " A Pepe le ha tocado la lotería".  Mientras que la realidad puede ser que a Pepe le hayan prestado el coche.

El estado anímico del receptor, en el momento en que le llega el mensaje, influirá en la interpretación que se le de. A mayor intensidad emocional irá emparejada una peor percepción, pues habrá dificultad tanto para el pensamiento racional y objetivo, como para una respuesta afectivo-emocional auténtica.

Las defensas psicológicas sirven para evitar que las personas se sientan confusas y desorientadas cada vez que algo interfiere en sus expectativas. Facilitan la comprensión rápida, aunque superficial de los hechos y permiten una mayor estabilidad. Ahora bien, estas defensas bloquean al mismo tiempo la recepción y comprensión del mensaje cuyo contenido esté en conflicto con el sistema conceptual previo y al sistema de creencias, así como la adquisición de nuevos conocimientos, condenando a las personas, a menudo, a repetir los mismos errores una y otra vez.

Cuándo realidad y expectativas no coinciden se crea un sentimiento de confusión en nosotros que se puede reducir bien negando la realidad, restando importancia al asunto o evitando todo tipo de información que la confirme.

Una de las primeras tendencias en el receptor suele ser la de efectuar juicios de valor, aprobar o desaprobar lo que dice el emisor. Aunque esta tendencia es común a todo tipo de intercambio de mensajes, es mucho mayor en aquellos en que se mezclan sentimientos y emociones, es decir, en aquellos mensajes que directa o indirectamente afectan al esquema de valores, actitudes, hábitos o motivaciones de la persona y esto tanto en la comunicación interpersonal, como en los mensajes internos que nos damos a nosotros mismos.

Cuanto más profundos son los sentimientos, mayores probabilidades habrá de que no exista un elemento común en la comunicación; habrá dos ideas, dos sentimientos, dos juicios que no se encuentran en el espacio psicológico. Esta tendencia a reaccionar haciendo una evaluación desde el propio punto de vista, constituye la principal barrera para una fructífera y rica comunicación interpersonal.

Los estereotipos forman otra barrera; son clichés de pensamiento referidos a características de una persona o grupos de personas, etnias, etc. Por ejemplo se habla de médicos, políticos, fontaneros, negros, etc., como si todos los miembros de esos grupos sólo tuvieran características y cualidades comunes entre si y diferentes a los demás.

 
Algunos malos hábitos que dificultan la comunicación
 

Pero no sólo influyen estas barreras a la hora de comunicarnos con los demás, influyen también una serie de hábitos, tanto por parte del receptor, como por parte del emisor, que determinan diferentes estilos y dificultan la comunicación: fingir estar sumamente atentos, simulando escuchar, pero con la mente muy distante, a años luz. Interrumpir constantemente la comunicación de la otra persona, piensan que se les va a olvidar aquello que tienen que decir, y están más pendientes de "soltar" aquello que tienen en la mente que de escuchar lo que les llega; otra forma de interrumpir es "salirse por la tangente", esto se suele hacer cuando hay algo que incomoda a quién escucha, o a quién habla, y le hace sentirse amenazado.

Otro tipo o estilo inter-e-intra comunicacional es el estilo lógico o intelectual; quienes lo practican escuchan fundamentalmente todo con la "cabeza", oyendo solamente lo que quieren oír y borrando amplios aspectos de la realidad. Están principalmente interesados en hacer una valoración racional de lo que escuchan, tienen tendencia a descuidar los aspectos afectivos y extravervales del que habla.

Como se puede comprobar, la comunicación es un aspecto de nuestra vida amplio y complejo.

Una cosa es lo que queremos decir, otra lo que realmente decimos y una tercera lo que nos entiende la otra persona.

Y a medida que descendemos en profundidad, intensidad e intimidad de intercomunicación, tratamos con aspectos de difícil cuantificación en grado o intensidad; y si no sabemos ni dar ni recibir información, no llegaremos a un aceptable grado de entendimiento.
 
La comunicación en el ámbito de la pareja
 

Y todo esto, en el marco de la pareja, duplica la dificultad del proceso al intervenir factores relacionados con los vínculos que se establecen y las cargas de proyecciones que constantemente e inconscientemente uno vuelca sobre otro. Para que realmente la comunicación sea adecuada habrá que eliminar esa serie de barreras que la impiden mediante el empleo de técnicas que faciliten una "escucha eficaz" en todas las áreas de las que una pareja dispone: corporal, afectivo-emocional, lingüística, intelectual y espiritual; de un modo abierto y enriquecedor, sin restricciones, y sin interferencias; de manera que la convivencia sea un proyecto de crecimiento y vida.

Se oye muy frecuentemente decir que la convivencia es difícil, se trata en definitiva de un ceder y un aceptar algo con relación a otra persona. No se trata de un mero intercambio físico de cosas u objetos, si no que el material de cambio es insustancial, sin forma, no cuantificable físicamente. Si no conozco adecuadamente ese material de cambio es cuando la convivencia se torna difícil; pero si por el contrario sé lo que la otra persona y yo tenemos y necesitamos cada uno, entonces encontraremos un hombro para llorar, cuándo lo necesitemos; compañía, cuándo sintamos soledad; alegría, cuándo, estemos tristes; paz, en lugar de agitación; sexo placentero, cuándo el deseo nos conduzca a él, sin falacias ni tabús; amor y ternura, en todo momento; Y lo más importante, viviremos nuestra relación de pareja en libertad, comprensión, y en mutuo crecimiento. La convivencia así, de verdad, es maravillosa.

 

Hannah

Adaptación a partir de: http://serrizomatico.blogia.com
 
Veure també: LA COMUNICACIÓ