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“El gran error de los cónyuges es no ser conscientes de su capacidad de superación”

Laura Peraita - ABC Familia, 30 de septiembre 2011.

El Instituto de Iniciativas de Orientación Familiar (IIOF) es una asociación sin ánimo de lucro que tiene el objetivo de promover, difundir y desarrollar programas para ayudar a las personas a ser mejores padres, esposos e hijos; en definitiva, para dar solidez y unión a las familias. “No hay recetas exactas” —reconoce Antonio Santos Vijande, presidente del IIOF—, pero sí técnicas que se pueden aplicar para conseguir estos objetivos. Para ello, cuentan con un material pedagógico específico que imparten en las cuarenta asociaciones que tienen en España. A su vez, el Instituto forma parte de la International Federation for Family Development (IFFD), asociación que impulsa la misma orientación familiar en 58 países.

¿Se puede aprender a ser más feliz con el cónyuge y en familia?
Sí, pero hay que ser previsores y conocer las técnicas con anticipación para cuando lleguen los momentos difíciles saber cómo actuar. De otra manera, en las parejas surgen situaciones que, hasta que no se viven, uno no repara en ellas y no saben cómo gestionarlas.

¿En qué momento debe plantearse una pareja acudir a cursos de orientación?
Siempre les decimos que las sesiones tienen una función principalmente preventiva. Recomendamos que las parejas acudan cuando están esperando el primer hijo e, incluso, cuando son novios. Es más, tenemos, incluso, un programa que se llama proyecto personal que lo impartimos a jóvenes de 25 años.

¿No hay que esperar entonces a tener una situación conflictiva?
En absoluto. Ahí entraría más la mediación. Con la orientación tratamos de adelantarnos a las carencias que hay en las familias porque todos los temas que abordamos no se estudian ni en las escuelas, ni en el instituto, ni en ningún sitio. Los orientadores somos matrimonios —con estudios antropológicos, psicológicos, médicos o master en matrimonios...— con capacidad para transmitir experiencia y que hacemos esta labor de forma desinteresada porque hemos aprendido mucho sobre las técnicas a aplicar y ahora queremos enseñárselas a los demás. Los resultados que hemos obtenido son óptimos a nivel matrimonial y con los hijos.

¿Qué actitudes son has que más sorprenden a los asistentes?
Lo más sorprendente es cuando se dan cuenta de que el propio matrimonio es una aventura fantástica y que puede dar una felicidad tremenda. Cuando llegan no se creen que el matrimonio sea un proyecto vital que dura hasta la muerte,
ni que educar a los hijos pueda ser divertido y se pueda disfrutar de ello. Descubren la riqueza de una familia si se gestiona bien. Respecto a los hijos, les sorprende que pueda haber adolescentes muy responsables, y por supuesto un poco rebeldes, lo que es lógico. No se pueden creer que a pesar de la rebeldía de los adolescentes se consigan jóvenes estupendos.

¿Cuál es el error más típico de los matrimonios españoles?
El primer gran error es no ser conscientes de la capacidad de superación que tienen ellos mismos como pareja.

En las relaciones de pareja, y más cuando se tienen hijos, surgen conflictos, ¿por qué cuesta tanto llegar a solucionarlos?
Hay situaciones de mucha tensión. Pero el matrimonio que se acostumbra a hablar con serenidad de todo lo que les pasa tiene superado el 90% de los problemas. Lo esencial es que los padres sepan adelantarse a los problemas y afrontar las situaciones con las que se pueden encontrar en el futuro.

¿Es la adolescencia de los hijos una fuente de conflictos para la pareja? ¿Es una prueba de fuego para el matrimonio?
Efectivamente, afecta mucho. Lo que muchos padres desconocen es que los problemas de la adolescencia no se pueden resolver cuando el hijo tiene 15 años, hay que hacerlo mucho antes. El comportamiento de un adolescente se gesta entre los 2 y 4 años; es decir, cuando un niño no ha recibido unos aspectos educativos en has edades más tempranas, lo normal es que tenga una adolescencia con muchos problemas. Es muy habitual que en la adolescencia los hijos empiecen a ver defectos en los padres y, por ello, es mejor que sientan como sus padres luchan por mejorar tanto su relación de pareja como con los hijos, a unos padres que no hacen nada y se dejan hundir ante los problemas.

¿Quiere decir que los problemas de la adolescencia se pueden evitar desde que el niño tiene 2 años?
Efectivamente, se pueden evitar. Es muy distinto un niño que vive en un hogar tranquilo, donde escucha palabras cordiales y de respeto entre sus padres, al que escucha broncas y gritos continuos y siente a unos padres muy estresados.

¿Qué características tiene esta formación para lograr que las familias sean mas felices?
Utilizamos el método del caso, tal y como se emplea en las escuelas de negocio porque se ha revelado como una forma de aprendizaje muy eficaz para los adultos y los matrimonios. Hay otras formas de enseñanza enfocadas a los mismos objetivos, pero a lo largo de 40 años hemos visto que es la formula mas eficaz.

¿Cómo se aplica en estos casos?
Cada cónyuge lee un caso real y trata de identificar los personajes, analiza los problemas y la forma de resolverlos. Una vez hecho esto de manera individual, el matrimonio trata conjuntamente el caso, con lo que ya conseguimos que los esposos hablen sobre determinados temas, porque con las prisas del día a día hay muchos asuntos de pareja que ni se hablan. Tras este ejercicio hacemos reuniones en grupo con 4 o 5 matrimonios y realizan el mismo ejercicio: se analiza el tema propuesto, la conclusión de cada pareja y, de esta forma, se dan cuenta de que los problemas que les afectan directamente no son únicos, se repiten en otros matrimonios. Después se pasa a una sesión general con un moderador en orientación familiar. Entonces, los 15 o 20 matrimonios exponen los problemas del caso práctico, pero también las soluciones. El moderador resuelve el caso de forma que la solución parta de los propios participantes. Finalmente da unas pautas y algunos apuntes teóricos. Una de las características de estas sesiones es que son divertidas y las parejas disfrutan mientras aprenden.

¿Qué efectos tienen estas sesiones?
Conseguimos que los adultos reflexionen sobre las técnicas para educar y vivir. Normalmente se identifican enseguida con los personajes del caso y piensan que si a esa mujer u hombre le conviene una determinada pauta de actuación, quizás a él también le vendría bien. Los resultados son impresionantes.

¿A quién se dirigen exactamente estos programas?
A todas has parejas porque tenemos programas diseñados para todas las edades. Los asuntos a tratar son muy amplios y variados. Desde “Primeros pasos”, programa para padres con hijos de 0 a 4 años y para matrimonios que quieren ser padres; a “Primeras letras”, programas para padres con hijos de 4 a 8 años; “Primeras decisiones”, para cuando los hijos tienen entre 8 y 10 años; “Pre-adolescentes”, indicado para padres con niños de 10 a 13; “Adolescentes”, con hijos de 13 a 16, así como otros programas sobre amor matrimonial, abuelos activos...

¿Cómo está afectando la crisis a las relaciones conyugales?
La influencia de las tensiones que genera la crisis cuando una de las partes, o las dos, pierde el trabajo, o se ven obligados a empezar a estudia, emigrar... es muy grande. Los matrimonios que han aprendido los mecanismos para reaccionar saben enfrentarse mejor a estos problemas para que no les afecte como pareja. Sus técnicas son mas sólidas, tienen muchos valores humanos adquiridos y los hijos están más comprometidos frente a otras parejas que no están tan fortalecidas y se pueden llegar a romper por esta razón. Curiosamente, la demanda de programas de orientación se ha incrementado. Las parejas no ahorran en lo que supone su propio bienestar ni en la mejora de la relación con sus hijos.

¿Cómo debe asumir la pareja que el hombre pierda el trabajo y que sea la mujer la que sale a trabajar y lleve el dinero a casa?
En el Instituto inculcamos la igualdad entre hombre y mujer con todo lo que conlleva. Es muy sorprendente descubrir en las sesiones como se alegran los hombres cuando sus mujeres tienen carreras universitarias e, incluso, mayor éxito profesional que el suyo. Les enseñamos que el trabajo no deja de ser un medio; el fin es su matrimonio y su familia. Cada miembro de la pareja piensa en el bien del otro y se alegra, más que se deprime, si la mujer gana más y triunfa.

Suena un poco idílico.
Puede ser, pero los primeros en sorprenderse son los propios matrimonios al descubrir esta forma de sentir. Ellos conocen perfectamente las dificultades de la convivencia, pero tienen la base para hacerlas frente, aumentar su felicidad y manifestar ternura absoluta cuando pasan los años y son mayores.

Sin embargo hay un elevado número de separaciones entre los 50 y 60 años, ¿por qué?
Hay muchas cosas que suceden para las que aún no tenemos respuesta porque nos enfrentamos a fenómenos relativamente nuevos. Hace diez años era excepcional que un matrimonio de 60 años se separase. Hoy es más habitual; los medios y la legislación se lo ponen más fácil.

Señale tres claves para un matrimonio feliz.
La comunicación es lo fundamental. También lo es el respeto; es decir, que has parejas sean capaces de ver en el otro algo que es digno del máxima respeto. En tercer lugar señalaría el perdón, saber pasar por encima de los fallos del otro.

No es tarea fácil...
No, es cierto. Sin embargo, como aportan tanto a la pareja, lo normal es que cueste aplicarlas.

Fuente: http://www.thefamilywatch.org/