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Labrando, decantando, construyendo futuro

Tenemos la responsabilidad de expandir estos plantemientos para crear una masa crítica de seres conscientes que impidan la senda de los malos derroteros.

Pretendemos crear una masa crítica que impida que las cosas vayan por mal camino, es decir, que haya una masa crítica de seres conscientes que hagan un mundo mejor.

El necesario sedimento para la regeneración de la cultura antropológica, cívica, política, psicológica, espiritual....

La humanización o la deshumanización de los hombres y mujeres –y también de los grupos humanos– depende en gran medida de la calidad o de la falta de calidad de las transmisiones que han recibido y que, de hecho, siguen recibiendo durante toda su vida.

Acercarse a la situación actual de las transmisiones culturales, civilizatorias, que realizamos equivale a ocuparse y preocuparse por la salud física, psíquica y espiritual, individual y colectiva, del ser humano. Debido a la quiebra de las transmisiones culturales realizadas, muchos de nuestros contemporáneos no disponen del sustrato necesario para formularse los interrogantes decisivos de la existencia humana. La "calidad" en la transmisión de los valores civilizadores esenciales es indispensable para la adecuada salud física, psíquica y espiritual del ser humano.

Riesgos de la globalización

En una conversación en el canal de youtube “EL DESPERTAR”, la conductora plantea al Dr. Salvador ALONSO, médico, terapeuta transpersonal y analista de la conciencia, su opinión sobre el futuro… ¿Qué futuro vislumbras en relación a la conciencia y a cómo se está integrando esta labor a nivel social?

Dr. Salvador ALONSO: Estamos en un momento histórico de bifurcación, en los momentos de bifurcación a partir de un determinado punto no hay marcha atrás. Los puntos de bifurcación son puntos donde las cosas, una vez que toman un camino divergente en un sentido o en otro, no hay marcha atrás.

Estamos en una sociedad donde ahora mismo hay una revolución a través de la globalización. La globalización nos ofrece grandes beneficios, como es la comunicación, como es que ahora cualquier persona puede acceder a este canal en tiempo real desde China o desde Estados Unidos... Eso es un gran avance.  Pero, por otro lado, los poderes que están rigiendo el mundo no son los poderes “conscienciales”, son poderes “egoicos” que se basan en el dinero, en el poder,. o sea, en las tres grandes PES: el placer, la sobre todo la procreación y la protección del territorio. Ese tipo de poderes se dedican a proteger su territorio y a su vez están generando borregos, borregos culturales. Entonces, para mí eso es un riesgo. La globalización supone un riesgo, pero es un riesgo que la sociedad ha asumido.

Pero por otro lado también hay un despertar de la conciencia, hacemos divulgación de la conciencia, pretendemos crear una masa crítica que impida que las cosas vayan por mal camino, es decir, que haya una masa crítica de seres conscientes que hagan un mundo mejor: tú imagínate un mundo donde el valor no fuera lo económico, sino fuera el bienestar psicoemocional de las personas y donde realmente los seres humanos nos sintiéramos bien unos con otros y un mundo donde no hubiera guerras, donde no hubiera explotación económica, donde hubiera un equilibrio social y una vida equilibrada y saludable… No el mundo de la anestesia, nos encontramos con una sociedad que está regida por parámetros donde no se fomenta la verdadera libertad personal, una sociedad en la que la gente actúa como autómatas, cumplen una función y ya está... Y ese es el miedo que tengo. Entonces, creo que un canal como el tuyo y con el trabajo de todos los que estamos contribuyendo al despertar de la conciencia, tenemos la responsabilidad de expandir esto para crear una masa crítica de seres conscientes que impidan la senda de los malos derroteros. Yo espero que esa semilla que estamos sembrando contribuya a que otras semillas y otras y otras y otras y otras siembren conciencia. Yo estoy convencido de ello, o sea, que hay que tener esperanza en ese sentido.

Fuente: https://youtu.be/p4xdgEJb-uI?si=AEi5JIkLpO7HO-RB  

Frente a una sociedad enfermiza, construir un modo sano de vivir

  1. Nos hallamos en el umbral de una nueva etapa de evolución social, espiritual y cultural. Estamos gestando la orientación de nuestro futuro. Nos enfrentamos con el reto de definir, decantar, nuestro destino.
  2. Estamos construyendo entre todos, una sociedad donde no es fácil vivir de forma equilibrada y de modo sano. Los intereses económicos inmediatos son más fuertes que cualquier otro planteamiento. Nunca ha estado la vida tan amenazada por el desequilibrio ecológico, la contaminación, el estrés o la depresión…
  3. Al hombre contemporáneo no le atemorizan ya los discursos apocalípticos sobre «el fin del mundo». Lo que le preocupa es la «crisis ecológica». No se trata solo de una crisis del entorno natural del hombre. Es una crisis del hombre mismo. Una crisis global de la vida en este planeta. Crisis mortal no solo para el ser humano, sino para los demás seres animados que la vienen padeciendo desde hace tiempo.
  4. Estamos creando una sociedad anestesiada, narcotizada, neurótica. Venimos fomentando un estilo de vida donde la falta de sentido, la carencia de valores, un cierto tipo de consumismo, la trivialización del sexo, la incomunicación y tantas otras frustraciones impiden a las personas crecer de manera sana.
  5. La sociedad en la que nos proponen vivir

  6. Hace tiempo que la sociedad moderna ha institucionalizado el consumo: casi todo se orienta a disfrutar de productos, servicios y experiencias siempre nuevas. La consigna del bienestar es clara: «Date una buena vida». Lo que se nos ofrece a través de la publicidad es juventud, elegancia, seguridad, naturalidad, poder, bienestar, felicidad. La vida la hemos de alimentar en el consumo.
  7. Otro factor decisivo en la marcha de la sociedad actual es la moda. Siempre ha habido en la historia de los pueblos corrientes y gustos fluctuantes. Lo nuevo es el «imperio de la moda», que se ha convertido en el guía principal de la sociedad moderna. Ya no son las religiones ni las ideologías las que orientan los comportamientos de la mayoría. La publicidad y la seducción de la moda están sustituyendo a la Iglesia, la familia o la escuela. Es la moda la que nos enseña a vivir y a satisfacer las «necesidades artificiales» del momento.
  8. Otro rasgo que marca el estilo moderno de vida es la seducción de los sentidos y el cuidado de lo externo. Hay que atender al cuerpo, la línea, el peso, la gimnasia y los chequeos; hay que aprender terapias y remedios nuevos; hay que seguir de cerca los consejos médicos y culinarios. Hay que aprender a «sentirse bien» con uno mismo y con los demás; hay que saber moverse de manera hábil en el campo del sexo: conocer todas las formas de posible disfrute, gozar y acumular experiencias nuevas.
  9. «Túmbate, come, bebe y date una buena vida»: esta consigna no es nueva. Ha sido el ideal de no pocos a lo largo de la historia, pero hoy se vive a gran escala y bajo una presión social tan fuerte que es difícil cultivar un estilo de vida más sobrio y sano.
  10. Sería un error «satanizar» esta sociedad que ofrece tantas posibilidades para cuidar las diversas dimensiones del ser humano y para desarrollar una vida integral e integradora. Pero no sería menos equivocado dejarnos arrastrar frívolamente por cualquier moda o reclamo, reduciendo la existencia a puro bienestar material.
  11. En este contexto… ¿Qué es el mundo? ¿Un «bien sin dueño» que los hombres podemos explotar de manera despiadada y sin miramiento alguno o la casa que el Creador nos regala para hacerla cada día más habitable? ¿Qué es el cosmos? ¿Un material bruto que podemos manipular a nuestro antojo o la creación de un Dios que mediante su Espíritu lo vivifica todo y conduce «los cielos y la tierra» hacia su consumación definitiva? ¿Qué es el hombre? ¿Un ser perdido en el cosmos, luchando desesperadamente contra la naturaleza, pero destinado a extinguirse sin remedio, o un ser llamado por Dios a vivir en paz con la creación, colaborando en la orientación inteligente de la vida hacia su plenitud en el Creador?
  12. Hacia un tipo de sociedad más equilibrada y sana

  13. Poco a poco comenzamos a darnos cuenta de que nos hemos metido en un callejón sin salida, poniendo en crisis todo el sistema de la vida en el mundo. La humanidad comienza a tener el presentimiento de que no puede ser acertado un camino que conduce a una crisis global, desde la extinción de los bosques hasta la propagación de las neurosis, desde la polución de las aguas hasta el «vacío existencial» de tantos habitantes de las ciudades masificadas. Hay quienes aceptan la vida tal como viene, y siguen su camino sin preocuparse excesivamente del final. Otros viven envueltos en la incertidumbre. No están seguros de nada.
  14. ¿No ha llegado el momento de plantearnos las grandes cuestiones que nos permitan recuperar el «sentido global» de la existencia humana sobre la Tierra, y de aprender a vivir una relación más pacífica entre los seres humanos y con la creación entera?
  15. Para acertar en la vida no basta pasarlo bien. El ser humano no es solo un animal hambriento de placer y bienestar. Está hecho también para cultivar el espíritu, conocer la amistad, experimentar el misterio de lo trascendente, agradecer la vida, vivir la solidaridad. Es inútil quejarnos de la sociedad actual. Lo importante es actuar de manera inteligente.
  16. Para detener el «desastre» es urgente cambiar de rumbo. No basta sustituir las tecnologías «sucias» por otras más «limpias» o la industrialización «salvaje» por otra más «civilizada». Son necesarios cambios profundos en los intereses que hoy dirigen el desarrollo y el progreso de las tecnologías. Aquí comienza el drama del hombre moderno. Las sociedades no se muestran capaces de introducir cambios decisivos en su sistema de valores y de sentido. Los intereses económicos inmediatos son más fuertes que cualquier otro planteamiento.
  17. En cualquier caso, hemos de afirmar que una sociedad es sana en la medida en que favorece el desarrollo sano de las personas. Cuando, por el contrario, las conduce a su vaciamiento interior, la fragmentación, la cosificación o disolución como seres humanos, hemos de decir que esa sociedad es, al menos en parte, patógena.
  18. ¿Qué es más sano, dejarnos arrastrar por una vida de confort, comodidad y exceso que aletarga el espíritu y disminuye la creatividad de las personas o vivir de modo sobrio y moderado, sin caer en «la patología de la abundancia»?
  19. ¿Qué es más sano, seguir funcionando como «objetos» que giran por la vida sin sentido, reduciéndola a un «sistema de deseos y satisfacciones», o construir la existencia día a día dándole un sentido último? No olvidemos que Carl G. Jung se atrevió a considerar la neurosis como «el sufrimiento del alma que no ha encontrado su sentido».
  20. ¿Qué es más sano, llenar la vida de cosas, productos de moda, vestidos, bebidas, revistas y televisión o cuidar las necesidades más hondas y entrañables del ser humano en la relación de la pareja, en el hogar y en la convivencia social?
  21. ¿Qué es más sano, reprimir la dimensión religiosa vaciando de trascendencia nuestra vida o vivir desde una actitud de confianza en ese Dios «amigo de la vida» que solo quiere y busca la plenitud del ser humano?
  22. Por eso hemos de ser lo suficientemente lúcidos como para preguntarnos si no estamos cayendo en neurosis colectivas y conductas poco sanas sin apenas ser conscientes de ello.

Fuente:  Algunas ideas entresacadas del Blog BUENAS NOTICIAS de J. A. PAGOLA


Ver también:

Les «transmissions culturals»

La importància de les «transmissions culturals» avui

Secció: VIDA MODERNA


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