El sistema energético del ser humano
Nuestro «cuerpo energético»
Recordemos: Todo lo que existe es energía manifestándose en diferentes niveles vibratorios. También todo nuestro ser está en constante vibración (-ver aquí-)
Un universo en el que todo vibra. Todo en el universo está hecho de energía que vibra. Todo lo que existe en el universo, ya sea visible o invisible (manifestado o no manifestado) consiste en energía pura. Todo en el universo posee una frecuencia o vibración: los átomos, las emociones, los pensamientos, nuestro cuerpo… todo vibra. La energía que contienen está en constante movimiento, vibrando. Lo que hace «vibrar» los objetos es la energía que poseen. Esa vibración es una manifestación de su energía interna y conlleva la propagación de ondas de energía. Cada cosa tiene una frecuencia vibratoria. A más frecuencia, más energía. Lo que llamamos materia no son más que movimientos vibratorios de energía. La energía no se crea ni se destruye, solo se transforma. Toda la materia del Universo está conectada en el nivel subatómico a través de una danza constante de intercambio de energía cuántica. En un Universo constituido por energía informada, nada está aislado, separado, todo está entrelazado y todo es uno.
Un universo multidimensional. La mayor parte de la materia y la energía que conforman el Universo existen en dimensiones no explorables externamente desde nuestra dimensión física. La ciencia tradicional, excesivamente atada a la materia, asume que cualquier cosa que no pueda ser medida, examinada en un laboratorio o comprobada por los cinco sentidos y sus extensiones tecnológicas, simplemente no existe. Es "irreal". La consecuencia: toda la realidad se ha reducido a la realidad física. La «dimensión espiritual», o lo que podríamos llamar dimensiones no físicas de la realidad han sido desterradas. Esto choca con la "filosofía perenne" que describe dimensiones de la realidad diferentes a la realidad física, pero continuas. Estas van de las más densas y menos conscientes —lo que llamaríamos «materia»— a las menos densas y más conscientes —que llamaríamos dimensiones «espirituales».
Estructura del ser humano. Recordemos también ( -ver aquí- ) que desde una perspectiva postmaterialista, el ser humano está constituido por una dimensión esencial, ALMA (también denominada: esencia, Ser, Yo, conciencia, supra-conciencia. espíritu) que lo impregna todo y da vida al conjunto y una serie de envolturas, el INSTRUMENTO (cuerpo físico, emocional, mental, personalidad, ego...) que el alma utiliza para expresarse y evolucionar en el mundo de la materia.
Los seres humanos, además de esa nuestra esencia (ser, alma, conciencia, espíritu), disponemos también de un INSTRUMENTO, una serie de “cuerpos”, unos “vehículos”, que utilizamos para movernos por cada ámbito o dimensión de la realidad, por cada una de las dimensiones de nuestra existencia (dimensiones o planos de existencia) … así tenemos:
- Cuerpo físico, para movernos en el plano físico
- Cuerpo emocional/astral, para movernos en el palno astral
- Cuerpo mental, para movernos en ese mundo mental
- Cuerpo causal, para movernos en el mundo espiritual
- Cuerpo energético que facilita el que yo me mueva a través de esos vehículos y a través de esos diversos mundos...
Los seres humanos en nuestra vida cotidiana nos solemos identificar con nuestro cuerpo físico, con lo que vemos, nos identificamos con las envolturas, con el contenedor, con este envase, con esta carcasa (que es nuestro cuerpo físico) y así funcionamos en nuestro día a día, sin darnos cuenta que dentro de ese contenedor y de esa carcasa y de ese envase estamos nosotros, nuestro yo esencial (conciencia, alma, ser, espíritu…). Todas esas dimensiones de la persona, todos esos cuerpos: el físico, lo emocional, el mental, el espiritual, están unidos e interconectados por un aspecto básico y fundamental: nuestro cuerpo energético.
Nuestro sistema energético. Los seres humanos como el resto de cosas existentes somos energía, estamos constituidos por energía. La energía acumulada en nuestro interior, en parte es generada a través de nuestros pensamientos, sentimientos, actitudes, palabras, acciones, etc. Y en parte es captada del exterior (a través de nuestro cuerpo energético también captamos las energías que vienen de fuera). Toda ella en nuestro interior está también en constante vibración. Esa vibración genera un campo energético alrededor nuestro que es el que influye en todo lo que sucede en nuestra vida. Entre las funciones del cuerpo energético (también llamado cuerpo de la salud o cuerpo vital), está la de captar todas las energías que vienen de fuera, es también el responsable de sacar todas las energías que llevamos dentro y es también el que nos conecta con todas las energías de todo nuestro alrededor, la energía de las personas que nos rodean, la energía inmanente de todo cuanto nos rodea, la energía inmanente de la naturaleza, la del sol, etc… toda esa energía es la que nos da vida... y dentro la organizamos en 7 grandes centros de energía: son los “chakras”.
Los chakras son siete centros de energía ubicados a lo largo de la columna vertebral, desde la base hasta la coronilla, según la tradición yóguica hindú. Funcionan como "puertas" que absorben, transforman y distribuyen la energía vital (prana) hacia los distintos órganos y cuerpos (físico, mental y emocional). Ayudan a regular las emociones, los pensamientos, la vitalidad y las funciones del cuerpo. Trabajan en su apertura o alineación y procuran evitar bloqueos energéticos que puedan manifestarse como malestar físico o emocional.
Esos siete centros energéticos principales se corresponden perfectamente con nuestros órganos físicos... si los canales internos por los que fluye la energía funcionan bien, toda esa energía que entra se redistribuye y va a sus órganos correspondientes… si por algún motivo yo no permito que entre una energía que es buena para mí, si por algún motivo tengo algún canal que está obstruido, esa energía entra, pero no se redistribuye, entra y se queda bloqueada en el centro correspondiente y esa energía en ese centro no circula, sino que se paraliza, se para, y el órgano correspondiente también se enlentece, se bloquea, se encapsula se paraliza y enferma… Y si yo no soy capaz de captar energías adecuadas o no soy capaz de sacar fuera esas energías que no son beneficiosas para mí, se quedan bloqueadas en mi interior, y dependiendo del lugar donde se haya producido ese bloqueo tendré una enfermedad o una lesión o una afectación más o menos grande más o menos importante más o menos grave en algunos de mis órganos…
En nuestra vida cotidiana solemos centrarnos en el bienestar físico y emocional, pero rara vez prestamos atención a nuestro sistema energético. Este sistema sutil influye profundamente en nuestro equilibrio general y en nuestra capacidad para afrontar la vida con calma y claridad.
Cuando la energía fluye correctamente, nos sentimos en armonía; pero si se bloquea, puede afectar nuestra estabilidad, generando malestar físico, emocional o mental. Cuando vivimos experiencias que nos impactan emocionalmente y no podemos procesarlas, desarrollemos corazas y conductas de protección que, con el tiempo, pueden desequilibrarnos y afectar nuestra autoestima, seguridad y bienestar. (Griselda Vidiella, CTAC))
En el universo todo vibra, todo está en movimiento, en constante transformación… y también el ser humano vibra con el resto del universo... Todo en el universo está hecho de energía que vibra. El universo entero es un campo de vibración, energía y resonancia, y la mente humana tiene la capacidad de sintonizar con esa frecuencia universal. Cada ente tiene su propia vibración y, por tanto, su propia frecuencia vibratoria. La frecuencia vibratoria indica el ritmo al que se producen las vibraciones. Las energías existen y fluyen por todas partes a nuestro alrededor. Pueden ser energías buenas o malas, positivas o negativas dependiendo de la frecuencia en la que vibren. Las energías positivas suelen tener frecuencias vibratorias más altas. Tú también VIBRAS. Y no solo vibras a nivel físico, también vibras a nivel Emocional, Mental y Espiritual. Todo en nosotros (pensamiento, intención, sentimiento, deseo o acto…) ¡Vibra! La vibración es la energía que se genera desde adentro a través de los pensamientos, los sentimientos, las palabras y las acciones, esta vibración genera un campo energético alrededor nuestro que es el que influye en todo lo que sucede en nuestra vida. La energía que emana de cada uno de nuestros "cuerpos" pone en movimiento determinadas vibraciones que determinan nuestra frecuencia y esa frecuencia interna "resuena"; es decir, atrae o repele frecuencias externas... así que lo que experimentamos en nuestra vida no es una casualidad sino el resultado de nuestra vibración y frecuencia vibratoria. Las vibraciones del ser humano son las que le dan energía. Mantener una frecuencia vibratoria alta se asocia con múltiples beneficios para la salud física, mental y emocional. Si usted emite vibraciones positivas en abundancia, su vibración se transferirá a los demás, que también empezarán a vibrar al mismo ritmo.
Planos de existencia y vehículos del alma
Desde una perspectiva postmaterialista el ser humano está constituido por un INSTRUMENTO (cuerpo físico, emocional, mental, personalidad, ego...) + ALMA que lo impregna todo y da vida al conjunto. El ser humano está conformado por diversas capas o “cuerpos”: el cuerpo Físico, cuerpo Mental, cuerpo emocional, cuerpo Espiritual y un sistema energético. Como se ha indicado son los vehículos que utiliza el alma para moverse a través de los diversos planos de existencia.
Los seres humanos disponemos de cuatro cuerpos esenciales que determinan nuestro estado de conciencia, nuestro nivel de energía y nuestra conexión con el universo. Los 4 cuerpos de tu alma son estructuras invisibles que determinan la forma en que percibes la realidad y el nivel de conciencia en el que te encuentras. Cada uno de esos cuerpos tiene una función específica: El cuerpo físico y su influencia en tu realidad. El cuerpo emocional y cómo impacta en tus pensamientos y decisiones. El cuerpo mental y el poder oculto de tus creencias. El cuerpo espiritual, la clave definitiva para trascender y despertar. La clave del verdadero despertar está en alinearlos, en hacer que trabajen juntos, en armonía. Ese despertar ocurre cuando se consigue que todos trabajan conjuntamente, cuando la energía que nos constituye fluye libremente a través de ellos permitiéndote vivir en un estado de equilibrio y conexión profunda con el Universo.
El concepto de los cuerpos del alma o del ser huma proviene de corrientes espirituales y filosóficas orientales, popularizadas en Occidente por la Teosofía. Sostiene que no somos solo materia física, sino una estructura multidimensional compuesta por varios “cuerpos” que actúan en diferentes planos de existencia. Estos cuerpos se dividen comúnmente en dos grandes grupos: los cuatro cuerpos inferiores (vinculados al plano terrestre y la supervivencia) y los tres cuerpos superiores (conectados a la divinidad y la trascendencia). Algunas tradiciones ancestrales describen al ser humano constituido por un conjunto de capas o “cuerpos” que se interrelacionan entre sí.
- Cuerpo físico: Materia densa. La estructura material y sus funciones. El vehículo tangible y material. Es el soporte denso que nos permite actuar, experimentar el mundo a través de los cinco sentidos y manifestar la química biológica.
- Cuerpo emocional: El hogar de los deseos, pasiones, alegrías y tristezas, donde se viven y se experimentan las emociones. Reacciona ante los pensamientos enviando impulsos electromagnéticos que impactan directamente en la energía del cuerpo etérico.
- Cuerpo mental: pensamientos, creencias y patrones con los que interpretamos lo que nos pasa. Cuerpo Mental Inferior: La mente analítica, lógica y racional. Se encarga de procesar los datos del entorno, crear estructuras intelectuales y albergar el ego aprendido del entorno social y cultural.
- Cuerpo Energético: Energía vital. La matriz invisible que sostiene al físico. la energía vital que sostiene al físico Funciona como una "batería" donde fluye el prana o energía vital a través de los chakras y canales energéticos.
- Cuerpo Mental Superior o Intuitivo: La mente abstracta o universal. Es el responsable de las revelaciones súbitas (insights) y de la comprensión profunda que va más allá de la lógica común.
- Cuerpo Causal (o Álmico): El archivo o memoria del alma. Aquí se guardan los aprendizajes de vidas pasadas, las causas y efectos de nuestros actos (karma) y el verdadero propósito de la encarnación actual.
- Cuerpo Espiritual (Chispa Divina): El nivel más elevado y la conexión directa con la Fuente originaria o el Universo. Es el núcleo puro del ser, el "Yo Soy", que da vida y cohesión a todos los demás cuerpos sutiles.
Los 4 Cuerpos Inferiores (Plano Terrenal):
Los 3 Cuerpos Superiores (Plano Espiritual)
Permanecen inalterables tras la muerte física y albergan la sabiduría acumulada de la existencia.
El cuerpo energético
Mientras el cuerpo físico es el que vemos y tocamos: músculos, órganos, huesos. El cuerpo energético aunque no se ve, se percibe: es la vitalidad con la que te levantas, la sensación de ligereza o de pesadez, el “no tengo energía”, me siento pesada, abatida… Lo que le pasa a uno repercute en el otro: una tensión emocional sostenida acaba notándose en el cuerpo, y un cuerpo agotado reduce nuestra capacidad de gestionar las emociones.
El cuerpo energético es uno de esos vehículos de que dispone el alma humana para desenvolverse en este mundo de la materia. El Cuerpo Energético es un nexo de unión, imprescindible, entre el Cuerpo Físico y los cuerpos mental y espiritual. Es el que da la vida, “vitaliza”, al cuerpo físico. EL cuerpo energético que es como el pegamento de une a todos ellos y ese pegamento es el que nos une al cuerpo físico. Si el cuerpo energético se desconecta del físico, este muere... el cuerpo físico sin el cuerpo energético no es nada y el cuerpo energético cuando se va en el proceso de morir deja al cuerpo físico inerte, sin vida…
El cuerpo energético del ser humano está constituido por una red sutil de campos y canales de energía que interactúa directamente con nuestro cuerpo físico, emocional y mental. La anatomía energética sostiene que la materia y la energía son dos polos de una misma esencia, y que nuestro bienestar integral depende del libre flujo de la fuerza vital.
El cuerpo energético es el sistema a través del cual fluye nuestra energía vital. Este flujo constante de energía circula por una red de canales energéticos que permiten mantener el equilibrio global del organismo.
Cuando este flujo es armonioso, experimentamos bienestar, vitalidad y claridad. Sin embargo, cuando atravesamos situaciones difíciles o acumulamos emociones no gestionadas, pueden generarse bloqueos energéticos que afectan nuestro equilibrio.
La conexión del cuerpo energético con el físico se realiza a través de unos centros energéticos, llamados chakras. La estructura energética humana se compone principalmente de tres elementos:
- Chakras: Siete centros principales de energía alineados a lo largo de la columna vertebral que absorben, transforman y distribuyen la energía vital.
- Meridianos: Canales sutiles que actúan como "carreteras" o "cables" por los que circula la energía a todas partes del cuerpo.
- Aura: El campo electromagnético o envoltura sutil que rodea externamente al cuerpo físico.
Los chacras principales están conectados entre sí y se interrelacionan e influyen unos sobre otros, pero todos tienen como referencia al plexo solar, principal punto de entrada de energía. Existen multitud de chakras secundarios por todo el cuerpo. Los meridianos son los canales energéticos que los comunican.
El cuerpo energético además de ayudarnos a mantener integrados y equilibrados esos diversos cuerpos o vehículos del alma, lo que hace también es ayudarnos a conectar con todos y con todo cuanto que existe. Cada uno de nosotros (como ocurre con la gota de agua en el océano) estamos dentro del mar de conciencia universal... dependerá de nosotros abrirnos a ese mar de conciencia y conectarnos con todo o mantenernos cerrados y aislados de todo (actitud)… El cuerpo energético, que como todo, vibra a una determinada frecuencia, en función de nuestro nivel de conciencia y nuestra actitud de apertura o cerrazón, con nuestra actitud abierta, cerrada o semiabierta, se conecta electromagnéticamente con todo lo que hay en el universo, lo capta y lo integra en nuestro cuerpo dependiendo del tipo de actitud abierta o cerrada adoptada.
La energía que forma el cuerpo energético está, principalmente, compuesta por un lado energía vital, de alta vibración, proveniente del sol y por otro, por la unión de 4 gases nobles. Dando como resultado una energía portadora de vida, que se puede desplazar con facilidad en los planos astral y material.
¿Qué es la energía vital de una persona?
Es la fuerza que nos anima, que nos da vitalidad: las ganas de vivir, vitalidad, capacidad de recuperarnos después de un esfuerzo. Se alimenta del descanso, de la respiración, de la alimentación y de las relaciones, y se consume con el estrés sostenido y con las emociones que no se expresan.
Señales de bloqueo en tu energía. Cuando, por ejemplo, una emoción intensa no se procesa adecuadamente, la energía se estanca en los meridianos o chakras. Algunos síntomas comunes de un bloqueo energético incluyen: agotamiento persistente, cansancio que no desaparece, tensiones físicas en cuello, mandíbula o estómago, sentir que estás "atascado", desequilibrio emocional, reacciones emocionales desproporcionadas o, al contrario, sensación de no sentir nada, salir agotado de ciertos lugares o relaciones...
¿Cómo se forman los bloqueos energéticos? A lo largo de la vida, enfrentamos situaciones que generan emociones intensas. Si no aprendemos a gestionarlas, estas emociones no desaparecen, sino que se encapsulan en nuestro cuerpo energético, formando bloqueos que nos limitan. Estos bloqueos pueden tener diversas consecuencias:
- A nivel físico, pueden aparecer molestias recurrentes, tensión muscular o sensación de fatiga.
- A nivel emocional, sensación de estancamiento, ansiedad persistente, irritabilidad o tristeza sin una razón clara.
- A nivel mental, es común que se genere una actividad excesiva en la mente, con pensamientos repetitivos y en bucle que dificultan la toma de decisiones y la claridad mental.
Si estos bloqueos no se liberan, pueden afectar cada vez más nuestra vida diaria, llevándonos a actuar desde patrones de miedo, inseguridad o reactividad...
Cómo cuidar tu cuerpo energético
Cuando hablamos de “cuidar el cuerpo energético” nos referimos a mantener en equilibrio todos estos niveles, porque un bloqueo en cualquiera de ellos acaba afectando a los demás. Igual que cuidamos el cuerpo físico con alimentación y ejercicio, el cuerpo energético también se beneficia de pequeños hábitos. Mantener tu flujo energético limpio y en equilibrio no sustituye a la medicina tradicional, sino que actúa como un excelente complemento preventivo para mejorar tu vitalidad:
- Prácticas conscientes: combinan respiración y movimiento para desbloquear la energía estancada. Respira de forma consciente. Mueve el cuerpo. Caminar, estirarte o bailar desbloquea tensiones que la mente sola no puede soltar. Expresa lo que sientes. Las emociones que se nombran y se comparten dejan de acumularse.
- Equilibrio de Chakras: Ejercicios de meditación enfocados en los centros energéticos.
- Nutrición elemental: La energía se alimenta del descanso profundo, de una respiración consciente, del contacto con la naturaleza y de alimentos vivos.
- Otros: Descansa de verdad. Dormir bien y reservar momentos sin estímulos permite que la energía se recupere. Contacta con la naturaleza. Pasear por el bosque o junto al mar. Cuida tus vínculos con otras personas.
El impacto de liberar bloqueos y recuperar el equilibrio energético. Cuando la energía vuelve a fluir de forma natural, nos sentimos más ligeros, con mayor bienestar y capacidad de afrontar la vida desde un lugar más consciente y seguro. Esto se traduce en: Más claridad mental y emocional. Mayor capacidad para gestionar el estrés y las emociones. Una sensación de bienestar integral y conexión con uno mismo.
Fuente: Griselda Vidiella: Cuidar el cuerpo energético: Clave para el bienestar (https://centrefac.org/cuidar-el-cuerpo-energetico-clave-para-el-bienestar/ ) + otros
Ver también:
Un universo vibrante / Vibrando con el universo
Estructura del ser humano en perspectiva postmaterialista
El ser humano integral e integrado
Per a «construir» junts...
«És detestable aquest afany que tenen els qui, sabent alguna cosa, no procuren compartir aquests coneixements».
(Miguel d'Unamuno, escriptor i filosof espanyol)
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Recorda, cada pensament que cultivem, cada acció que emprenem, cada petit acte d'amor i de comprensió que realitzem i cada connexió que establim amb altres ens apropa un pas més al futur que estem cridats a crear.
(Pierre Teilhard de Chardin (1881–1955) jesuïta, paleontòleg i filòsof francès)
Para «construir» juntos...
«Es detestable ese afán que tienen quienes, sabiendo algo, no procuran compartir esos conocimientos».
(Miguel de Unamuno, escritor y filósofo español)
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Recuerda, cada pensamiento que cultivamos, cada acción que emprendemos, cada pequeño acto de amor y de comprensión que realizamos y cada conexión que establecemos con otros nos acerca un paso más al futuro que estamos llamados a crear. (Pierre Teilhard de Chardin (1881–1955) jesuita, paleontólogo y filósofo francès)

