Estructura del ser humano en perspectiva postmaterialista
Estructura del ser humano desde una perspectiva postmaterialista. Metáfora sobre la dinámica interior del ser humano.
¿Quién conduce tu vida: Tu cuerpo, tu mente, tus emociones...?
El equilibrio ideal consiste en que la mente reflexione, las emociones informen y el cuerpo actúe con coherencia.
El alma es la portadora de las más elevadas cualidades del corazón y del espíritu humanos.
A lo largo del camino de la vida debemos aprender a escuchar al «alma» para así tomar el control de nuestra vida y llevarnos en la dirección deseada.
El paradigma materialista-cientificista no es capaz de describir satisfactoriamente la rica complejidad constitutiva del ser humano. Se requieren nuevos enfoques, modelos y perspectivas para una mejor comprensión del mismo. La metáfora del carruaje (difundida por autores como Annie Marquier pero con raíces en la antigua filosofía oriental y platónica) es una analogía que explica la dinámica interior del ser humano y cómo interactúan el cuerpo, las emociones, la mente y el espíritu.
Cada elemento del conjunto representa una parte fundamental de nuestro ser:
- 1. El carruaje: El cuerpo físico Representa nuestro vehículo material, la estructura física y biológica. Su función es permitirnos transitar por el viaje de la vida. Requiere un mantenimiento y cuidado constante (alimentación, descanso, salud); si el carruaje se rompe o se descuida, el viaje simplemente se termina.
- 2. Los caballos: Las emociones y deseos. Simbolizan nuestra fuerza motriz: las emociones, los afectos, los impulsos y los deseos más profundos. Son los que aportan la energía y la fuerza indispensables para avanzar. Una vida sin caballos (sin emociones) carecería de movimiento y motivación, pero si los caballos se desbocan y corren sin control, pueden arrastrar al carruaje hacia el abismo.
- 3. El cochero: La mente y el intelecto. Representa el cuerpo mental, el ego, el pensamiento racional y la lógica. Su tarea es sostener las riendas (los pensamientos) y dirigir de manera sabia la fuerza de los caballos. El cochero planifica, evalúa los peligros del camino y decide la velocidad idónea. No obstante, la mente tiene limitaciones y no debería elegir el destino final por sí sola.
- 4. El pasajero (el amo): El Ser interior o Conciencia. Es el dueño legítimo del carruaje, que representa nuestra conciencia superior, el alma o la esencia espiritual. El pasajero va sentado en el interior y es el único que conoce el destino real del viaje. Su rol es transmitirle las indicaciones de la ruta al cochero para que este guíe el rumbo correcto.
¿Quién toma el volante en cada momento?
- El vehículo (el cuerpo): Es el que experimenta el cansancio, la tensión o el bienestar. Te avisa cuando los otros dos exigen de más (con insomnio, contracturas o fatiga). Si no se le escucha, apaga el motor a la fuerza mediante el agotamiento o la enfermedad.
- Las emociones (el impulso): Responden al instante ante lo que ocurre a tu alrededor. Buscan el placer o la huida del peligro. Son excelentes para darte energía y señalarte qué te importa, pero si conducen todo el tiempo, la vida se vuelve inestable y reactiva.
- La mente (el mapa y la brújula): Analiza las consecuencias, planifica a largo plazo y busca lógica. Es fundamental para poner orden y tomar decisiones complejas, pero si domina en exceso, puede caer en la parálisis por análisis, la desconexión física o el exceso de control.
¿Cuál es la enseñanza clave?
Hasta el presente en general, el conjunto formado por el carruaje y el caballo ha sido dirigido a lo largo del camino de la evolución por un cochero relativamente aislado del señor (alma), pues apenas ha desarrollado la capacidad de entrar en contacto con él (alma). Por ello su actuación es limitada, porque sólo actúa con un sistema de conocimiento automático y muy rudimentario. Sin la sabiduría y el discernimiento del Maestro interior / alma no es capaz de realizar funciones de manera eficaz, armoniosa y creativa, ni de controlar correctamente el caballo, que más bien le domina a él casi siempre. El caos actual, personal y planetario, proceden de este funcionamiento limitado. Ha llegado el momento de restituir al dueño del carruaje, nuestra esencia, el pleno poder que le corresponde.
- El bienestar y el éxito en la vida dependen del equilibrio y la comunicación correcta entre las cuatro partes:
- Si el cochero está dormido o ausente, los caballos (las emociones) tomarán el control de forma errática y peligrosa.
- Si el cochero ignora al pasajero, la mente nos llevará por caminos lógicos pero vacíos, desconectados de nuestro propósito superior.
- El estado ideal ocurre cuando el Amo / Alma define el destino, el cochero calcula la ruta, los caballos tiran con energía y el carruaje está bien engrasado para resistir el camino.
Si las puertas de la percepción estuvieran libres de obstáculos, el hombre vería las cosas tal como son: infinitas…
William Blake
Cuando el cochero (mente) está confundido y no sabe a dónde ir, el carruaje (cuerpo) es impulsado por los caballos (emociones) que automáticamente lo tiran, sin ninguna dirección, mientras el pasajero (conciencia del alma) duerme. Y si ésta duerme ¿Cuánta consciencia podemos tener sobre lo que hacemos, decimos y decidimos? ¿Cómo puede el cochero dar instrucciones adecuadas a los caballos si no sabe a dónde ir? Para saber a dónde ir necesitas escuchar la voz del pasajero (alma), para poder tomar el control y llevar los caballos a la dirección deseada. ¿Crees que no es así? Piensa en cuantas acciones y pensamientos haces sin usar tu conciencia”.
Georges I. Gurdjieff
La analogía del carruaje (A. Marquier)
Para comprender la dinámica interior del ser humano, empezaremos por utilizar una analogía muy sencilla, dicha analogía compara al ser humano con un conjunto formado por un carruaje, un caballo que tira de él, un cochero que dirige el caballo y el amo y señor, sentado en el carruaje, detrás del cochero.
Para tener una idea general de la manera en que funcionamos los seres humanos y de la fuente de nuestras dificultades, se puede hacer referencia a una analogía de tradición oriental que muestra la estructura del funcionamiento del ser humano. La investigadora Annie Marquier, utiliza la analogía del carruaje para describir la dinámica interior del ser humano. En ella se compara al ser humano con una combinación de elementos que incluye un carruaje, un caballo que tira de él, un cochero que dirige el caballo, y un amo y señor, dueño o maestro sentado dentro del carruaje, detrás del cochero. El precursor de dicha metáfora fue Platón al afirmar: "El cuerpo humano es el carruaje. El yo, el hombre que lo conduce. El pensamiento son las riendas. Y los sentimientos, los caballos".
- El carruaje, representa el cuerpo físico (vehículo)
- El caballo, son las emociones (el cuerpo mental, energía vital que tira del conjunto)
- El cochero, la mente (el cuerpo mental, el pensamiento, la razón)
- El Pasajero, amo o señor representa el Yo esencial o alma, la esencia de lo que somos verdaderamente (cualquiera que sea el nombre que se le dé: conciencia superior, alma, Ser superior, Maestro interior, Guía, etc.).
Esta combinación de elementos avanza por un camino (el camino de la vida). El conjunto físico, emocional y mental constituye lo que a menudo llamamos «personalidad» o «ego». En esta obra utilizaremos los dos términos indistintamente. El camino simboliza el gran viaje de la vida que realiza el alma para que pueda experimentar el mundo de la materia y obtener el dominio sobre ella a través de una «personalidad» bien constituida.
El cuerpo físico, el carruaje
Según esa analogía, el estado en que se encuentre el cuerpo físico –el carruaje- no sólo depende del mantenimiento que le procure un cochero inteligente, sino también de la forma en que sea llevado por el caballo. Dado que el estado del cuerpo físico se puede observar y evaluar con facilidad, nos dará preciosas indicaciones respecto al grado de dominio del cochero sobre el conjunto formado por el caballo (emociones) y el carruaje (cuerpo físico).
Las emociones, el caballo
En la palabra emoción está “moción”, o sea, movimiento. Las emociones son las que inician el movimiento, y lo hacen a través del fenómeno del deseo. La “emoción” conlleva en su esencia un vasto depósito de energía accesible a todo el ser. Por eso, en esta analogía, el caballo representa las emociones: es él el que posee la energía necesaria para tirar del carruaje.
¿Cómo se utilizan las emociones? Es todo un arte aprender a utilizar el inmenso depósito emocional, porque el buen gobierno de las emociones requiere gran maestría…
La mente, el cochero
La mente es la sede de los procesos del pensamiento. Su principal función es conducir con inteligencia al caballo y el carruaje. Las funciones del cochero son en principio, las siguientes:
- transmitir a su amo y señor (alma) las informaciones procedentes del exterior,
- entender sus directrices en respuesta a las informaciones recibidas,
- ser capaz de dominar el caballo y llevarlo en la dirección que el amo (alma) le haya indicado,
- cuidar con eficacia del carruaje.
Papel de la mente: es el vínculo entre el Ser superior (alma) y el ego, además, a través de ella (mente) el ego expresa en el mundo la voluntad del señor, (el Maestro interior / alma).
Subrayemos que el comportamiento del caballo (emociones) depende sobre todo del modo en que sea dirigido por el cochero, en la capacidad del cochero para controlar y dominar el caballo-emociones. Eso significa que los diversos estados emocionales dependen en gran parte de la mente, los pensamientos, del cochero y no de lo que ocurre en el exterior, como acostumbramos a creer.
La esencia del ser, el alma, el señor
La filosofía materialista no acepta este aspecto, la esencia del ser humano, niega que exista. Pero la propia experiencia de la vida nos recuerdan que, aunque es evidente que tenemos cuerpo físico, emociones y pensamientos, también es evidente que somos algo muy distinto. Los nombres que se atribuyen a esa parte esencial del ser son tan diversos como las culturas. La nuestra, la judeocristiana, la denomina “alma”. en el sentido de nuestra “esencia”. Otras veces utilizamos el término “Ser”, que es lo que somos en realidad, el aspecto del ser humano portador de las más elevadas cualidades del corazón y del espíritu que puedan concebirse. Los recientes descubrimientos de la ciencia están empezando a revelar la posibilidad de que exista esa parte del ser humano –sutil, ¡pero cuán activa y potente!- .
Al igual que en todo proceso de investigación científica, hemos decidido adoptar dicho modelo no como verdad absoluta, sino como un instrumento que puede ayudarnos a aprehender la realidad misteriosa de la vida y de las relaciones humanas y nos permitirá adquirir poco a poco un control mayor de nuestro destino.
Figura 1: La analogía sugiere que el ser humano tiene un propósito en la vida y que el viaje que realiza depende de las decisiones que toma y cómo controla sus emociones. Nos muestra la importancia de mantener un equilibrio entre las diferentes partes del ser humano. Un desequilibrio en cualquiera de ellas puede llevar a un viaje problemático. (Dr. Luis del Río Diez)
Figura 2: Cuando el COCHERO, LA MENTE, está confundido y no sabe a dónde ir, el CARRUEJE, el CUERPO FÍSICO, es impulsado y llevado por los CABALLOS, LAS EMOCIONES, que automáticamente lo llevan y tiran sin dirección alguna, a cualquier lugar, mientras que el PASAJERO, LA CONCIENCIA, EL ALMA, LA ESENCIA, esté dormida. Y si nuestra CONCIENCIA duerme, ¿Cuánta conciencia podemos tener sobre lo que hacemos, decimos y decidimos? ¿Cómo puede el cochero dar la dirección correcta, adecuada y tirar de las riendas, para que los caballos, LAS EMOCIONES, no conduzcan el CARRUAJE, EL CUERPO FÍSICO, a donde ellos quieran?
Para saber a dónde ir, se necesita escuchar la voz del PASAJERO, DEL ALMA, DE LA CONCIENCIA, DE NUESTRA ESENCIA, para así poder tomar el control y llevar a los caballos en la dirección deseada. ¿Creemos que no es así? Entonces pensemos en cuantas acciones, pensamientos y conductas tomamos sin usar nuestra CONCIENCIA" Adaptado de George Ivánovich Gurdjieff, del sitio El secreto está en tu mente.( Dr. Luis del Río Diez)
| EL SER HUMANO | ||
|---|---|---|
| Constituido por: INSTRUMENTO (cuerpo físico, emocional, mental, personalidad, ego...) + ALMA que lo impregna todo y da vida al conjunto. |
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La vida del ser humano está constituida por une serie de procesos naturales (procesos esenciales que no necesitan de nada externo para que ocurran…) como el proceso de nacer, el proceso de vivir físicamente, la regresion (la cacapidad de hacer consciente lo inconsciente), el proceso de la vida no física (¿otras vida?), el proceso de dormir y el proceso de morir… Todos estos procesos constituyen piezas indispensables del conjunto de la vida, todos son indispensables, todos son necesarios, experiencias interconectadas que forman parte de un proceso mayor al que podemos denominar "proceso evolutivo del ser humano". Son procesos evolutivos del alma humana, son como una especie de cadena, de eslabones por los que va atravesando el alma que somos, constituyendo el hilo de la vida, el hilo evolutivo de la conciencia... La conciencia, el Alma que somos, siempre es la misma. En ese proceso evolutivo la conciencia que somos, la vida que somos, el Alma que somos no tiene ni principio, ni fin, es siempre la misma… Esa conciencia realmente siempre es la misma, es la misma en nuestras vidas anteriores, es la misma en nuestra vida presente, es la misma en nuestras posibles vidas futuras, es la misma en toda nuestra existencia, lo único que nos limita son los diferentes cuerpos que la acompaña. El «ego» es la barrera que nos impide experimentar nuestra verdadera esencia: es la voz en nuestra cabeza que nos dice que estamos separados de los demás, que somos solo un cuerpo, que nuestra identidad se reduce a nuestro nombre, a nuestra historia y a nuestras posesiones... El «ego» es como una sombra que oculta la luz de nuestra conciencia. Y la pretensión del alma, de la conciencia que somos, no es otra que poder expresar lo mejor de si misma, superando los posibles impedimentos u obstáculos que el ego le pone, procurando que el instrumento creado para acompañarla en este mundo de la materia, instrumento, personalidad o ego, no lo obstaculice... Lo único que pretende es expresarse a través de los diferentes vehículos que la albergan, en función de la vibración de cada uno de ellos, en función de los diferentes niveles de conciencia alcanzados... |
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INSTRUMENTO Objetivo de nuestra existencia terrena:Nuestra gran y noble tarea terrenal como seres humanos debería consistir en: construir un «instrumento» (cuerpo físico, emocional, mental + una personalidad) que sea acorde y totalmente flexible y receptivo a la energía y a la voluntad del «alma», para que esta pueda expresar libremente y sin obstáculos lo mejor de sí misma, de manera directa y concreta, en este mundo de la materia. |
EL PASAJERO, AMO O SEÑOR, CONCIENCIA, ALMA, ESENCIA, Ser Yo conciencia supra-conciencia chispa divina (el aspecto del ser humano portador de las más elevadas cualidades del corazón y del espíritu) |
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| EL «INSTRUMENTO» además de un cuerpo físico, un sistema emocional y un sistema mental, está dotado de una personalidad y un ego... todos ellos están en construcción, en evolución, en un proceso de aprendizaje y maduración a fin de permitir la mejor expresión del alma. Ese INSTRUMENTO está constituido por: | ||
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| Cuando finalmente se llega a ese ideal, a esa meta, los tres cuerpos: físico, emocional y mental, serán una expresión directa de la perfección, la belleza, la inteligencia y el poder del «alma». De hecho, serán una expresión de todas las cualidades “divinas” del Yo. Así el ser humano se convertirá realmente en una "chispa divina". | ||
El funcionamiento ideal
Según dicho modelo, el funcionamiento ideal del ser humano sería el siguiente: el señor (el Ser), portador del conocimiento y de la sabiduría, transmitiría sus directrices al cochero (la mente) en forma de ideas que él/ella, despierta y abierta, transformaría en pensamientos inspirados, necesarios para la ejecución perfecta de la voluntad del dueño del vehículo (alma). La voluntad del cochero y la del dueño serían una sola y única voluntad.
El contacto entre ambos sería tan directo y enriquecedlo que permitiría al cochero actuar con la inteligencia y competencia necesarias para tener un dominio perfecto del caballo (las emociones). Además, dirigiría con armonía y eficacia el conjunto formado por el carruaje y el caballo (el ego), conduciéndolo por el camino designado por el señor –que es el único que lo conoce- sin extraviarse por sendas peligrosas o callejones sin salida.
El caballo, perfectamente dominado, actuaría con toda su fuerza (potencial emocional disponible por completo) y tiraría del carruaje (cuerpo físico) con rapidez, armonía y eficacia (máximo potencial creador). Si a esto se añadiera una conducción inteligente, se conseguiría el buen estado del carruaje (buena salud y mucha energía física).
De esta forma, el conjunto formado por los sistemas mental, emocional y físico, es decir, el ego, podría expresar perfectamente en el mundo material la voluntad del alma, nuestra esencia. Y así manifestar de modo concreto las elevadas cualidades del corazón y del espíritu que el dueño del carruaje (el alma) porta en sí: inteligencia superior, sabiduría, compasión, inspiración, etc. se viviría entonces en un estado de plenitud, creatividad, fortaleza y amor que nada ni nadie podría alterar. Se estaría en condiciones de hacer frente a las dificultades y desafíos de la vida con sabiduría, inteligencia, serenidad y equilibrio.
Y por lo que respecta al caballo (el sistema emocional consciente e inconsciente), permanecería abierto y sensible, pero sin dejarse perturbar por otros caballos o carruajes que, mejor o peor dirigidos por sus correspondientes cocheros, circularan por el mismo camino. Perfectamente guiado, podría continuar su ruta cualquiera que fuera el comportamiento de los demás y cualesquiera que fueran las circunstancias externas. Sin la barahúnda emocional habitual, nuestras relaciones serían dichosas y enriquecedores y, como es natural, se convertirían en ocasiones para celebrar el viaje de la vida. Podríamos disponer de toda nuestra energía para crear e irradiar plenamente nuestra luz en el mundo. Sería muy agradable poder alcanzar ese ideal…
El funcionamiento actual
Es evidente que aún no hemos adquirido ese dominio. Hasta ahora, el conjunto formado por el carruaje y el caballo ha sido dirigido a lo largo del camino de la evolución por un cochero relativamente aislado del señor, pues apenas había desarrollado la capacidad de entrar en contacto con él. Y, claro, la forma de actuar de un cochero que no tiene conexión con el dueño del carruaje es forzosamente limitada, muy limitada, porque el único sistema de conocimiento que tiene a su disposición es automático y muy rudimentario. Sin la sabiduría y el discernimiento del Maestro interior no es capaz de llevar a cabo sus funciones de manera eficaz, armoniosa y creativa, ni de controlar correctamente el caballo, que más bien le domina a él casi siempre. El caos y las dificultades cotidianas que vivimos en la época actual, tanto a nivel personal como planetario, proceden del mencionado funcionamiento limitado.
Las interacciones que se dan entre los distintos aspectos del ser humano son en verdad muy complejas. No obstante, si aplicamos a los fenómenos de la conciencia los últimos descubrimientos científicos, podremos ver con nueva luz –al margen de cualquier sistema de creencias- los mecanismos de la psique, y así podremos dominar nuestra dinámica interna y hacerla fructificar incluso en la vida cotidiana.
Llegar a dominar nuestra dinámica interna en los albores del siglo XXI es más que una simple esperanza, es una posibilidad real. Los conocimientos están a nuestro alcance y los medios también. Ha llegado el momento de restituir al dueño del carruaje, nuestra esencia, el pleno poder que le corresponde. El cambio de dirección no es un simple concepto filosófico. Si conseguimos integrarlo de verdad en el día a día, nos lanzará a una gran revolución de la conciencia que permitirá crear un mundo nuevo, para nosotros y para la humanidad. A descubrir los secretos de esa gran revolución es precisamente a lo que invita esta obra.
Algunos comentarios a esta metáfora
La metáfora del carruaje de Georges Gurdjieff plantea una reflexión profunda sobre el equilibrio interno. El cuerpo es el carruaje, el vehículo que nos transporta. Las emociones son los caballos que nos impulsan, a veces con fuerza descontrolada. La mente es el cochero, quien debería dirigir el rumbo. El alma es el pasajero, quien realmente sabe a dónde debe ir.
Pero, ¿qué sucede si el cochero (mente) está confundido o distraído? Los caballos (emociones) toman el control y llevan al carruaje (cuerpo) sin rumbo fijo, mientras el pasajero (alma) permanece dormido. Para tomar decisiones conscientes, es necesario despertar la voz del alma, alinear la mente y aprender a gestionar las emociones.
Algunas recomendaciones para lograrlo: 🔹 Autoconciencia: Identificar qué pensamientos y emociones dominan las decisiones diarias. 🔹 Autodisciplina: Fortalecer la capacidad de dirigir las acciones en función de objetivos claros. 🔹 Gestión emocional: Aprender a canalizar las emociones en lugar de reprimirlas o dejarlas tomar el control. 🔹 Propósito claro: Escuchar la voz interna para definir un camino con sentido y dirección. Quien logra armonizar estos elementos encuentra equilibrio y liderazgo en su propia vida. ¿Quién está conduciendo tu carruaje hoy?
Fuente: Ricardo Gaibor
Dr. Fernando Yaacov Peña: El ser humano es similar a un carruaje tirado por un caballo y manejado por un cochero. Dentro del carruaje está sentado cómodamente el Amo. El carruaje es el cuerpo físico, el caballo las emociones y el cochero la mente. Este carruaje se desplaza por los caminos de la vida, a veces tortuosos, otras suaves, en ocasiones agrestes, bordeando abismos peligrosos. Cuando el Amo ordena al cochero el camino a seguir, este dirigirá al caballo por la ruta precisa. Si el carruaje está en buenas condiciones, con las ruedas balanceadas y los ejes lubricados, todos estarán seguros. De manera similar, si el cuerpo es saludable, está bien cuidado con la alimentación apropiada, nos llevará donde queramos.
Sin embargo, lo que solemos ver es que el carruaje está descuidado, no se le da el lubricante apropiado, la pintura se ha deteriorado, los ejes no giran adecuadamente, las ruedas tienen irregularidades en la superficie, se encuentra sucio con el barro que va tomando por el camino y los asientos han perdido sus resortes. Con frecuencia el Amo está dormido y el cochero se ha emborrachado, los caballos van desbocados por el camino equivocado y exponen al carruaje por las vías más peligrosas, a gran velocidad por el borde del abismo. Por esta razón muchos carruajes caen al precipicio o se vuelcan y se destrozan. Es la enfermedad, el dolor, el cáncer, el sufrimiento. Con esta metáfora se entiende que tenemos un cuerpo físico, un aparato emocional, una mente y un espíritu. Explicar lo que le sucede al ser humano desde una sola perspectiva es insuficiente. Lo que le sucede al cuerpo tiene una raíz en las demás partes y viceversa. Cuando el Amo está despierto guía al cochero y lidera su viaje. Se dice que el individuo está "consciente". Cuando el Amo está dormido, se dice que es un estado de caminante dormido.
De acuerdo a las enseñanzas de Gurdjieff, existen cuatro estados en el ser humano: el sueño, el caminante dormido, el despertar de la consciencia y la consciencia objetiva.
Las acciones del caballo y el cochero son la Personalidad. La Personalidad corresponde a las acciones del aparato emocional y mental. El carruaje es para transportarlos a todos, el Amo es la Esencia. Si logramos comprender esto, no de manera intelectual, sino sentirlo con la emoción, la mente y el espíritu, entonces podrá surgir en nosotros un nivel de consciencia diferente que nos permitirá realizar cambios trascendentales y permanentes. Cuando lo entendemos solo de manera intelectual, el Amo seguirá dormido y no se puede realizar una transformación.
Fuente: https://ojosalud.com/blog/la-metafora-del-carruaje/
Mente, emociones, alma (esencia, o Yo superior), y cuerpo. ¿Quién lidera?
Si hacemos una analogía con un carruaje con el ser humano, en el que el caballo son las emociones, el cochero la mente, el alma la fuerza interior y el carro el cuerpo. ¿Quién lidera?
La mayoría de las personas me dicen que quien lidera es el cochero, o sea, la mente. Sin embargo, la mente tiene muchas limitaciones ya que tiende a protegernos de todo y nunca haríamos cosas incómodas ni extraordinarias. La mente es muy útil para estudiar, organizar, pero no debería de tomar decisiones importantes sin consultar con el corazón, con nuestra esencia. Las emociones no lideran, sin mente se pueden disparar y descontrolarse. Las emociones son las que marcan el ritmo del caballo. Que estoy motivado, a galope. Que estoy triste, me paro. Que estoy enfadado, sin control del cochero puedo acabar en la cunera tirado. Por supuesto, cuanto más cuidado está el cuerpo, más lejos y seguro vamos a ir.
Es el alma o yo superior es quién debe decidir. Le dice al cochero adónde quiere ir y el cochero gestiona las emociones. Para escuchar la esencia o yo superior hay que parar, escucharse, estar con uno mismo. Entonces podemos sentir la maravillosa energía del universo y cargar pilas. Ella es la que debe liderar, la que puede conectar con las demás esencias de las personas, y con la matriz, con el universo. Porque sabe lo que queremos: valores, propósito de vida y lo más importante, no tiene limitaciones desde ahí todo es posible.
Fuente: https://lourdesbouton.com/la-metafora-del-carruaje-quien-lidera-la-mente-las-emociones-el-cuerpo-o-el-alma/
Gemma Segura: Hay muchos libros que tienen la capacidad de transformar, “La libertad del ser” de Annie Marquier es, sin duda, uno de ellos. A través de sus páginas nos invita a recorrer las diferentes fases de la posible transformación del ser humano, un camino, según Marquier, en el que buceamos en el funcionamiento del inconsciente, para ir descubriendo las sutilezas de nuestro ego. Me gustaría compartir algunas de sus ideas, algunas de ellas extraídas de las tradiciones orientales.
Según Annie «Podríamos comparar al ser humano por un conjunto formado con un carruaje, un caballo que tira de él, un cochero que lo dirige, un dueño sentado detrás del cochero y el camino por el que avanza el conjunto.» El carruaje representa el cuerpo físico que debemos conservar, siempre en el mejor estado posible, para poder realizar nuestro viaje vital con la máxima comodidad, es decir, sano. El caballo simboliza nuestro sistema emocional, fundamental para que el carruaje pueda avanzar en el camino. Es importante que el caballo se mueva con libertad pero estando alerta para que no se desboque. Para ello, necesitamos la buena dirección y maestría del cochero. El cochero es nuestro cuerpo mental, nuestro ego, quien se encarga de gestionar con sabiduría la energía del caballo, es decir, nuestras emociones. Finalmente, tenemos al pasajero, el dueño. Ese es nuestro ser, el único que conoce el camino, la realidad de cada instante, el que sabe dónde desea ir. La gran tarea en cualquier proceso de transformación es pasarle las riendas del carruaje al pasajero. dueño o señor y no al cochero.
Esto nos hace ver que para realizarnos plenamente como lo que de verdad somos, necesitamos:
- Desarrollar la capacidad mental de estar en relación directa y consciente con nuestro ser, nuestra alma y atentos a sus indicaciones.
- Conocer la naturaleza emocional del ser para ser capaz de gestionar su energía con sabiduría.
- Mantener nuestro cuerpo físico en buen estado.
Cuando nuestro Ego consiga el equilibrio entre el conjunto físico, mental y emocional podrá escuchar con claridad a nuestro Ser (Yo, alma, conciencia, chispa divina) y podrá, al fin, manifestarse en plenitud.
Fuente: https://gemmasegura.com/libertad-de-ser/
Fuente: A. MARQUIER, El maestro del corazón + otros
Ver también:
Estructura del ser humano, según la investigación postmaterialista
El «yo», una dimensión fundamental de la persona
El Yo profundo: nuestro centro, nuestro núcleo más auténtico
El viaje más largo: rumbo a nuestro propio corazón
Está emergiendo un profundo cambio de conciencia
Per a «construir» junts...
«És detestable aquest afany que tenen els qui, sabent alguna cosa, no procuren compartir aquests coneixements».
(Miguel d'Unamuno, escriptor i filosof espanyol)
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Recorda, cada pensament que cultivem, cada acció que emprenem, cada petit acte d'amor i de comprensió que realitzem i cada connexió que establim amb altres ens apropa un pas més al futur que estem cridats a crear.
(Pierre Teilhard de Chardin (1881–1955) jesuïta, paleontòleg i filòsof francès)
Para «construir» juntos...
«Es detestable ese afán que tienen quienes, sabiendo algo, no procuran compartir esos conocimientos».
(Miguel de Unamuno, escritor y filósofo español)
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Recuerda, cada pensamiento que cultivamos, cada acción que emprendemos, cada pequeño acto de amor y de comprensión que realizamos y cada conexión que establecemos con otros nos acerca un paso más al futuro que estamos llamados a crear. (Pierre Teilhard de Chardin (1881–1955) jesuita, paleontólogo y filósofo francès)



